31.12.07

Para una historia del graffiti argentino

Cuatro años después de Hasta la victoria, Stencil!, el primer libro en recopilar e historizar el stencil argentino, se edita 1000 Stencil. Argentina graffiti, que documenta lo que pasó desde entonces, incluida la llegada de los artistas callejeros a los museos y galerías. Pero además demuestra que la técnica está instalada y que el stencil es el modo de intervención urbana que identifica a Buenos Aires y a las grandes ciudades de la Argentina. Este texto, que acaba de ser publicado en el diario Página/12, es la introducción a 1000 Stencil. Argentina graffiti (Buenos Aires, La Marca Editora, 2007), de Guido Indij, quien es el editor de este importante libro.

El stencil no es un arte, es una técnica. Y como tal, herramienta al servicio de múltiples propuestas y mensajes de artesanos, artistas y militantes con distintas propuestas y objetivos. Herencia híbrida de dos tipos de manifestaciones gráficas, el grabado y el graffiti, se liga al primero como prolongación de una de sus formas primitivas, el estarcido (la aplicación de tinta sobre tela o papel a través de una mascarilla y la intención intrínseca de la multiplicación) y al segundo, en tanto el soporte que suele elegirse para su aplicación no es por lo general la tela o el papel sino la pared, el espacio público.

Así, aplicado en ese bastidor urbano que es la calle, con pintura en spray (usualmente aerosol), el stencil graffiti presenta un mensaje que se multiplica en el espacio público. Y un mensaje que se dirige al peatón, al ciudadano, es por lo tanto, un mensaje político. No debe ser casual que otra herramienta ligada al mensaje político antes de las fotocopias y los e-mails haya sido el mimeógrafo (imprenta portátil en la que solían reproducirse panfletos, volantes y consignas), cuya parte esencial, el cliché que reproducía el mensaje a imprimirse se llamara también stencil y fuese a su vez la metonimia por la cual otra generación conoció a ese aparato.

Si todo stencil es político, al menos en el sentido en que todo preso lo es, no ha de extrañarnos que el stencil en la Argentina haya tenido un renacimiento en los extraordinarios momentos en que la política volvía a las calles, en el debut de un siglo en el cual los ciudadanos despertaban de una infame década de egoísmo y sofisticación (en el sentido de engaño, de ilusión) y volvían a participar de los asuntos públicos.

VOLVERE Y SERE MILLONES

Cuando se editó Hasta la victoria, Stencil! en 2003, el stencil era una expresión emergente que ahora se ha consolidado y extendido.

En estos tres años de desarrollo, los coolhunters han leído moda –y por lo tanto mercado– y en definitiva la publicidad, que todo lo devora, ha jugado su rol. Como resulta obvio, no faltaron quienes con pretensión de vanguardia anunciaran la prematura muerte del stencil y horrorizándose con su “venta al statu quo”, mientras cuestionaban su museificación, discutieran su institucionalización, su embalsamiento. Voces agoreras que suponen que lo bueno reside en lo original y que lo único bueno es en lo novedoso, anunciaron tempranamente que “el stencil ya fue”. Nada puede estar siempre apareciendo, chicos. ¿No habíamos ya aprendido que la fotografía no mató a la pintura, que la radio no mató a los diarios, que la televisión no mató a la radio ni al cine, que Internet no matará a los libros...? Los distintos medios vienen para estratificarse y quedarse. Y en estos últimos años hemos experimentado (vivido activamente) los fenómenos de legitimación del stencil.

El stencil graffiti argentino se ha consolidado y vuelto estigmático. Así como las bombas de las gangs ilustran a Los Angeles, los tags grafican Nueva York, el pixaçao es autóctono de San Pablo y asociamos el graffiti intelectual al París de hace 40 años, el stencil es la forma de graffiti que internacionalmente se reconoce como propia de Buenos Aires.

En estos tres años se ha extendido por Internet y por el asfalto a otras ciudades de la Argentina. Hemos incluido en este libro stencils de nuevas generaciones de artistas urbanos y activistas que han elegido el lápiz, la plantilla, el cutter y el aerosol como herramientas iniciáticas, no sólo en Buenos Aires sino en las provincias de Salta, Neuquén, Córdoba, Mendoza, Río Negro, Santa Fe...

STENCIL ARGENTINO

En casi todas las provincias y ciudades medianas de la Argentina han brotado stencils. ¡Y eso que la Argentina es un país grande! La Argentina es un país grande y bello, a pesar de la corrupción, el hambre, la violencia y una creciente sensación de inseguridad. O sea, un país con cosas más importantes por las que preocuparse que la atención sobre la prohibición de pintar el espacio público y el privado, y la vandalización de los artistas urbanos que son por lo general, como gran parte de la población, subocupados formales. Existe una importante ausencia del Estado en los asuntos públicos y sin dudas es esa ausencia una de las causas más importantes tanto de la corrupción, el hambre, la violencia y la sensación de inseguridad, como de la falta de legislación sobre la intervención gráfica de los espacios. Y en lo que compete a nuestro comentario, he aquí uno de los principales motivos por los que el stencil (una intervención levemente violenta sobre una pared blanca) tiene un espacio de desarrollo en la Argentina, que no tiene en otros países, también tradicionales semilleros de artistas y talentos creativos.

Las paredes están ahí; la ley que interdicte su intervención y los recursos económicos del erario público destinados a la limpieza y blanqueo de paredes, no. ¡Que siga así! Así esos espacios ocupados hoy por la decoración espontánea y gratuita, por la extraordinaria densidad de producción de stencils y otras intervenciones urbanas no son entregados a las uniformes tipografías con nombres de candidatos políticos, con diseñados afiches publicitarios, con letreros que nos ordenarán qué podremos y qué tendremos prohibido hacer.

Dejando de lado los fines utilitarios del stencil (industrial, decorativo, señalización) nos ocuparemos de un vasto repertorio originado en una semiclandestinidad y que puede dividirse en las siguientes tipologías: representaciones abstractas, figurativas, mensajes políticos y marcas personales, prestándole especial atención a aquello que damos en llamar puro estético, o stencil per se: aquellas impresiones donde la poética del stencil se realiza a través de una imagen visual inventada (desde una idea original, desde la yuxtaposición de imágenes existentes) o escogida para transmitir una idea, una pertenencia, un gusto. Una acción mágica que se expresa en plenitud cuando la imagen es potente, sintética y carga un mensaje con posibilidades de ser repetido ad infinitum. El intercambio entre stencileros puede comenzar en la calle y seguir en Internet o viceversa. Lo que se busca es compartir no sólo imágenes y yeites técnicos sino también proyectos comunes. Y es a través de la práctica personal y el traspaso de experiencias y técnicas de corte y aplicación que el resultado se modifica. En estos años, la técnica se ha complejizado; es mayor, por ejemplo, el número de stencileros que aplican formatos extremos (enormes como RDW y Nazza y Burzaco Stencil), e íntimos como Cucusita y Stencil Land) y generan piezas en dos, tres o más colores.

Lo que predomina en nuestra selección es la intención artística de llamar la atención al lector-peatón, interviniendo en el automatismo de la circulación cotidiana. Se trata de guiños, de gritos, de onomatopeyas visuales que pretenden provocar una reacción espontánea en forma de risa, de reflexión, pudiendo resultar incluso en una mayéutica. Después de todo, recordemos que el término stencil viene del latín scintilla, que significa “chispa”. Idealmente ese guiño es recibido e interpretado por otro stencilero que responde yuxtaponiendo su propia impronta, combinándose y cerrando así el circuito de un diálogo artístico. Con perdón de la palabra.

29.12.07

"Babelia", el Perú y los libros del año

Los diez libros del año 2007, según el suplemento Babelia, del diario español El País (Madrid, 29/12/2007), son los siguientes:

1. Vasili Grossman, Vida y destino (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)
2. Javier Marías, Tu rostro mañana, 3. Veneno y sombra y adiós (Alfaguara)
3. Jonathan Littell, Las benévolas (RBA)
4. Eugenio Trías, El canto de las sirenas (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)
5. Cormac McCarthy, La carretera (Mondadori)
6. Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo (Anagrama)
7. Juan Antonio González-Iglesias, Eros es más (Visor)
8. Belén Gopegui, El padre de Blancanieves (Anagrama)
9. Jorge Wagensberg, El gozo intelectual (Tusquets)
10.Robin Lane Fox, El mundo clásico (Crítica)

Pero parte de la la lista completa de obras propuestas por Babelia, de acuerdo a lo que acabamos de leer, es como sigue:

NARRATIVA EN ESPAÑOL

-Daniel Alarcón, Radio Ciudad Futura (Alfaguara)
-Mario Bellatin, El Gran Vidrio (Anagrama)
-Roberto Bolaño, El secreto del mal (Anagrama)
-Lolita Bosch, Insólita ilusión, insólita certeza (Mondadori)
-Carmen Boullosa. El velázquez de París (Siruela)
-Diego Bracco, María de Sanabria (Nowtilus)
-Rafael Chirbes, Crematorio (Anagrama)
-Antonio Di Benedetto, Cuentos completos (Adriana Hidalgo)
-Óscar Esquivias, La ciudad del Gran Rey (Ediciones del Viento)
-Marcos Eymar, Objetos encontrados (Castalia)
-Fogwill, Help a él (Periférica)
-Eduardo Garrigues, La dama de Duwisib (Martínez Roca)
-Belén Gopegui, El padre de Blancanieves (Anagrama)
-Menchu Gutiérrez, Detrás de la boca (Siruela)
-Martín Kohan, Ciencias morales (Anagrama)
-Luis Landero, Hoy Júpiter (Tusquets)
-Javier Marías, Tu rostro mañana, 3. Veneno y sombra y adiós (Alfaguara)
-Guillermo Martínez, La muerte lenta de Luciana B. (Destino)
-Ricardo Menéndez Salmón. La ofensa (Seix Barral)
-Vicente Luis Mora, Circular 07. Las afueras.(Berenice)
-Elvira Navarro. La ciudad en invierno (Caballo de Troya)
-Justo Navarro, Finalmusik (Anagrama)
-Alan Pauls, Historia del llanto (Anagrama)
-Antonio José Ponte, La fiesta vigilada (Anagrama)
-Baltasar Porcel, El corazón del jabalí (Destino)
-Tomás Sánchez Santiago, Calle Feria (Algaida)
-Juan Gabriel Vásquez, Historia secreta de Costaguana (Alfaguara)
-Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo (Anagrama)
-Mauricio Wiesenthal, El esnobismo de las golondrinas (Edhasa)

NARRATIVA EXTRANJERA

-James Agee, Una muerte en la familia (Alianza)
-Alla al Aswany, El edificio Yacobián (Maeva)
-John Banville, El secreto de Christine (Alfaguara)
-Julian Barnes, Arthur & George. (Anagrama)
-John Boyne, El niño con el pijama de rayas. (Salamandra)
-Andrea Camilleri, Las ovejas y el pastor. (Destino)
-Michael Crichton, Next, (Plaza y Janés)
-Robertson Davies, La mantícora. (Libros del Asteroide)
-Don DeLillo, El hombre del salto. (Seix Barral)
-Kiran Desai, El legado de la pérdida. (Salamandra)
-Vasili Grossman, Vida y destino. (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)
-Masuji Ibuse, Lluvia negra. (Libros del Asteroide)
-Philip Kerr, Unos por otros. (RBA)
-Imre Kertész, Dossier K. (Alcantilado)
-Alexander Kluge, El hueco que deja el diablo. (Anagrama)
-Yasunari Kawabata, Primera nieve en el Monte Fuji. (Belaqua)
-Agota Kristof, Claus y Lucas. (El Aleph)
-Michael Leiris, El África fantasmal. (Pre-Textos)
-Carlo Levi, El reloj. (Gadir)
-Jonathan Littell, Las benévolas. (RBA)
-António Lobo Antunes, Ayer no te vi en Babilonia. (Mondadori)
-Andrei Magina, Requien por el este. (Tusquets)
-William Maxwell, La hoja plegada. (Libros del Asteroide)
-Cormac McCarthy, La carretera. (Mondadori)
-Carson McCullers, El aliento del cielo. (Seix Barral)
-Pankaj Mishra, Para no sufrir más. El Buda en el mundo. (Anagrama)
-Irene Nemirovsky, El ardor de la sangre. (Salamandra)
-Joao Gilberto Noll, Bandoleros. (Adriana Hidalgo)
-Flann O’Brien, Crónica de Dalkey. (Nórdica)
-Amos Oz, Fima. (Siruela)
-Per Petterson, Salir a robar caballos. (Bruguera)
-Philip Pullman, La brújula dorada. (Ediciones B)
-Raymond Queneau, El vuelo de Ícaro. (Marbot)
-Pascal Quignard, Las sombras errantes. (Elipsis)
-Philip Roth, Elegía. (Mondadori)
-Goliarda Sapienza, El arte del placer. (Lumen)
-Varlam Shalámov, Relatos de Kolimá. (Minúscula)
-Murakami Shikibu, La historia de Genji. (Atalanta)
-Emir Suljagic, Postales desde la tumba. (Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores)
-Janos Szekely, Tentación. (Lumen)
-Aleksandar Tisma, El libro de Blam. (El Alcantilado)
-Evelyn Waugh. Una educación incompleta. (Libros del Asteroide)
-Edith Wharton, Etham Frome. (Alba)
-Christa Wolf, Un día del año. (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)

POESÍA EN ESPAÑOL

-Poema de Mio Cid. Edición de Alberto Montaner. Estudio prelimar de Francisco Rico. (Galaxia Gutenberg /Círculo de Lectores)
-José Corredor-Matheos, Un pez que va por el jardín. (Tusquets)
-Concha García, Ya nada es rito. (Dilema)
-Pablo García Casado, Dinero. (DVD)
- Juan Antonio González-Iglesias. Eros es más. (Visor)
-Eduardo Lizalde, A la caza del tigre. (Visor)
-Chantal Maillard, Hilos. (Tusquets)
-Joan Margarit, Casa de misericordia. (Visor)
-Carlos Edmundo de Ory, El desenterrador de vivos (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)
-Vinyet Panyella, Taller Cézann. (La Garúa)
-Carlos Pardo, Echado a perder. (Visor)
-Giovanni Quessep. Metamorfosis del jardín. Poesía reunida (1968-2006).(Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)
-Jorge Riechmann, Conversaciones entre alquimistas. (Tusquets)
-Pedro Salinas, Obras Completas. (Castalia)
-Julia Uceda, Zona desconocida. (Fundación Lara)

POESÍA EXTRANJERA

-Lo mejor de la poesía amorosa china (edición de Guojian Chen – Calambur)
-Hermann Broch, En mitad de la vida (Poesía completa). (Ígitur)
-Billy Collins, Lo malo de la poesía. (Batleby)
-Philip Larkin, Las bodas de Pentecostés. (Lumen)
-Mario Luzi, Primicias del desierto. (Hiperión)
-Francis Ponge, La soñadora materia. (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores)
-William Carlos Williams, Cuadros de Brueghel. (Lumen)

EL CASO DEL PERÚ

Por otra parte, en el reportaje “Cara a cara con las guerras perdidas”, publicado también en Babelia, Jaime Cordero dedica estas líneas al Perú:

“La violencia política y el terrorismo siguen siendo temas recurrentes en la literatura peruana contemporánea. Un buen ejemplo es Radio Ciudad Perdida (Alfaguara), de Daniel Alarcón, quizá la novela más interesante del año. Alarcón, peruano que reside desde niño en Estados Unidos y escribe originalmente en inglés, hace un notable retrato de una sociedad traumada por las cicatrices de una guerra civil, en la que una mujer, a través de un programa de radio, intenta reunir a las familias separadas y, al mismo tiempo, darle solución a un drama personal. También es digno de mención Un millón de soles (Alfaguara), de Jorge Eduardo Benavides, una novela histórica ambientada en el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, que gobernó Perú entre 1968 y 1975. En ella se confirma que Vladimiro Montesinos, el siniestro asesor de inteligencia del régimen de Alberto Fujimori, ya tiene entidad de personaje literario.

Entre los autores ya consagrados, Alonso Cueto logró buenas críticas con El susurro de la mujer ballena, finalista del Premio Planeta-Casamérica, y Alfredo Bryce Echenique publicó Las obras infames de Pancho Marambio (Planeta), que pasó relativamente inadvertido en medio de las acusaciones de plagio en las que estuvo envuelto el autor.

El año fue bastante generoso en títulos de no ficción, con el terrorismo nuevamente como tema más frecuente. Sombras de un rescate (Planeta), de David Hidalgo, y Secretos del túnel (Norma), de Umberto Jara, son crónicas de la toma y posterior rescate militar de la residencia del embajador de Japón en Lima, ocurrida en 1997. Santiago Roncagliolo también incursionó en el género, con La cuarta espada (Debate y Longseller), una aproximación biográfica de Abimael Guzmán, fundador y líder de Sendero Luminoso, que fue bien recibida en las librerías, aunque no tan bien por la crítica”.

26.12.07

Vallejo en los infiernos

El viernes 28 de diciembre, a las 7 p.m., en el municipio de Trujillo, será presentado el libro Vallejo en los infiernos, de Eduardo González Viaña. Participarán en el acto Teodoro Rivero Ayllón, Juan Paredes Carbonell, y el alcalde César Acuña Peralta.

Vallejo en los infiernos –como dice el propio González Viaña en una entrevista que hace poco le hizo Pedro Escribano para el diario La República- es la coronación de una vida de esfuerzos. Entré a la universidad de Trujillo a los 16 años de edad y formé parte de un grupo literario llamado "Trilce". Desde esas mocedades universitarias y desde los primeros relatos, pensé en escribir sobre Vallejo. He tenido la suerte y el honor de conocer a coetáneos del poeta como Antenor Orrego, Haya de la Torre, Alcides Spelucín, Francisco Xandóval, José Eulogio Garrido, entre otros, y desde entonces y de todos ellos, recogí sus historias. Hubo algo, sin embargo, que convirtió mi idea de escribir en una misión. Fueron las palabras de Antenor Orrego proclamándonos sucesores de su generación. A mí, mozuelo preguntón, me aseguró que yo escribiría la historia de los suyos. Toda la vida he estado loco por cumplir esa misión y porque las palabras del gran filósofo fueran una profecía”.

Para escribir esta interesantísima biografía novelada, González Viaña recurrió a diversos informantes, como Teodoro Rivero Ayllón, hijo espiritual de Francisco Xandóval, quien le ofreció cartas inéditas cursadas entre Vallejo y su hermana María. Lo mismo hizo con Juan Paredes Carbonell y Gonzalo Fernández Gasco, quienes le confirmaron, por ejemplo, que la andina y dulce Rita había sido la madre de Luis de la Puente Uceda, el líder máximo del MIR de 1965. Otra fuente importante fue el Dr. Germán Patrón Candela, quien le ofreció el expediente del juicio, que antes él había salvado de las manos de alguien que intentaba quemarlo.

24.12.07

El hermano ausente en la cena de Pascua

La misma mesa antigua y holgada, de nogal
y sobre ella la misma blancura del mantel
y los cuadros de caza de anónimo pincel
y la oscura alacena, todo, todo está igual...

Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual
mi madre tiende a veces su mirada de miel
y se musita el nombre del ausente; pero él
hoy no vendrá a sentarse en la mesa pascual.

La misma criada pone, sin dejarse sentir,
la suculenta vianda y el plácido manjar;
pero hoy no hay la alegría ni el afán de reír

que animaran antaño la cena familiar;
y mi madre que acaso algo quiere decir,
ve el lugar del ausente y se pone a llorar…

Abraham Valdelomar

(Este poema se publicó por vez primera en Balnearios, Nr. 229,
Lima, 25 de octubre de 1915)

23.12.07

Cómo leer un poema

Pocos estarán dispuestos a negarlo: la poesía, entre todos los géneros, es el más intimidante para la crítica. Para revertir dicha situación, Terry Eagleton escribió el año pasado How to read a poem (Cómo leer un poema). Un libro militante, didáctico y sarcástico donde expone su propio trabajo, escenas de un análisis poético, curso teórico y sobre todo práctico de cómo y cuánto es capaz de leer la crítica cuando no se siente culpable por atender a la forma, la puntuación, el ritmo y otros recursos específicos. Más sencillo, acusa el autor, resulta detectar un sesgo sexista en un poema que pensar en el sentido político de su puntuación. Se pueden leer aquí sus análisis de autores varios, que van del Renacimiento hasta el presente. La mayoría de los elegidos, es posible suponer, integran su canon personal: Eliot, Hopkins, Keats, Shakespeare, Yeats, Sir Walter Raleigh, Alfred Tennyson. Aunque aborda cada uno de manera diferente, su acercamiento va al rescate de aquellos elementos que hacen que la poesía sea “una extraña clase de sonido en la cual ciertos elementos como el tono, el modo, el ritmo, los cortes, las continuidades y la textura son partes de su significado”.

Después de varias décadas de dar clases de literatura inglesa en Cambridge, en Oxford y en los últimos años en la universidad de Manchester, Eagleton llega a la conclusión de que los estudiantes ya no saben, no quieren ni han visto jamás a sus profesores, ejercitar la crítica literaria (menos aún si el texto es poesía). La enseñanza de la crítica se ha vuelto tan perimida como podría serlo hoy una academia dedicada a transmitir a las nuevas generaciones los pasos del minué. “Los críticos —dice el autor con un sentido del humor propio de aquellos profesores (sobre todo los ingleses) que saben mantener en vilo a su auditorio a fuerza de ironía— tiene todos la misma pesadilla: llega el día en que un funcionario gubernamental nos detiene en la ventanilla de pagos con la vergonzosa verdad de que estamos recibiendo honorarios por leer novelas y poemas.”

Con la tutela de los formalistas rusos y la de críticos (Benjamin, Barthes, Williams) que hicieron literatura, Eagleton responde a preguntas básicas y cruciales: ¿Que es poesía? ¿En qué se diferencia de la prosa? ¿Existe el lenguaje poético? ¿Dónde está la diferencia entre una lectura meticulosa y una que sabe lo que va a buscar?

De todas las definiciones, descarta con énfasis aquellas que asocian el lenguaje poético con la función emotiva del lenguaje y opta por una de las más revulsivas: un poema es una pieza moral y de ficción cuyas líneas terminan no donde lo señala la gramática ni la computadora sino donde el poeta quiere.

A medida que va respondiendo a sus propias preguntas, señala las falacias de expresiones cotidianas, como aquella que propone “encontrar las ideas que está atrás del lenguaje poético” como si la poesía fuera en verdad un envoltorio de celofán, que solo basta con desenvolver.

La poesía es una especie de magia primitiva en la cual las palabras y las cosas tienen un vínculo secreto. Es la encargada de empujar a las palabras hasta la instancia de ser cosas, no simplemente señales abstractas sino experiencias palpables. Así es que para Eagleton, los críticos, los estudiantes de letras y los lectores también, tendrán que vivir asumiendo esta realidad: “En la vida diaria, el hecho de hablar de seres imaginarios como si se tratara de seres reales es una enfermedad conocida como psicosis. En la universidad, eso es crítica de literatura”.

(Publicado originalmente en el suplemento Radar Libros, de Página/ 12,
Buenos Aires, 23 de Diciembre de 2007)

22.12.07

Jornadas Andinas de Literatura

Esta segunda convocatoria es para recordar a todos los interesados e interesadas que las VIII Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana (JALLA) 2008 se realizarán en Santiago de Chile, entre los días 11 y 15 de agosto de 2008. El evento lo organiza en esta oportunidad el Centro de Estudios Culturales Latinoamericanos (CECLA) y el Departamento de Literatura de la Universidad de Chile, con la colaboración de sus pares en la Pontificia Universidad Católica de Chile, la de Concepción, Católica de Valparaíso y la Universidad Alberto Hurtado, más la División de Pensamiento y Cultura del Doctorado en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Santiago de Chile.

Sabemos del entusiasmo que ha despertado ya JALLA 2008 y queremos reafirmarlo a través de esta segunda convocatoria. Nos interesa sobre todo acentuar su carácter: que éste será un amplio congreso sobre la cultura de América Latina en su conjunto, sin restricciones temporales, espaciales o disciplinarias. En este marco, reiteramos nuestro temario básico con la advertencia de que hemos integrado en él, porque nos parece absolutamente pertinente, una línea Bicentenario:

1.- Teoría cultural y literaria en América Latina.
2.- Historia cultural y literaria latinoamericana.
3.- Saberes locales, regionales y globales
4.- Estudios indígenas
5.- Estudios afroamericanos
6.- Estudios de género
7.- Discursos migrantes
8.- Estudios culturales
9.- Oralidad y discursos performativos
10.- Memoria y patrimonio
11.- Línea Bicentenario

Como lo indicamos en la convocatoria anterior, el tema general del congreso es “Latinoamericanismo y globalización”. Hemos elegido este tema llevados por el deseo de abordar con especial dedicación las prácticas de la cultura regional en un momento en que ellas se enfrentan a una alternativa de alcances planetarios, a un nuevo y debatible proyecto universalizante en cuya concepción los latinoamericanos poco o nada es lo que hemos podido decir.

Hemos extendido el plazo para las propuestas de mesas, que originalmente era el 14 de diciembre del 2007 hasta el 1 de enero del 2008. En cuanto a las ponencias, el plazo último para su recepción sigue siendo el viernes 14 de marzo del 2008. Las exigencias formales se mantienen: las propuestas de ponencias deberán incluir el título, el resumen (máximo 250 palabras, formato word) y el nombre y afiliación institucional del/la ponente. Las propuestas de mesas deberán incluir el título de la misma, nombre y afiliación institucional del organizador/a, títulos y resúmenes de las ponencias (máximo cuatro ponencias por mesa) y afiliación institucional de cada uno de los/las ponentes. La extensión de las ponencias no deberá ser mayor a 9 cuartillas a doble espacio, lo que equivale a 2500 palabras y 20 minutos de lectura. Los/las participantes deberán enviar a nuestro correo electrónico, antes del 10 de Julio de 2008, una archivo en word de su trabajo para la publicación de las Memorias. Dicho trabajo deberá atenerse a las normas editoriales internacionales. Finalmente, si se requiere data show, es preciso advertirlo junto con el envío del resto de la información.

Nos vemos en Santiago de Chile, en agosto 2008.

Grínor Rojo
Presidente del Comité Organizador.

María José Giménez
Coordinación General.
Jallachile2008@uchile.cl

18.12.07

"Solar" llega al número tres

El miércoles 19 de diciembre, a las 7:00 P. M., será presentado en el Centro Cultural de España en Lima (Natalio Sánchez 181) el número tres de la revista Solar. Las intervenciones de rigor estarán a cargo de Francisco Miró Quesada Rada, Zenón Depaz Toledo (Director de la Escuela de Filosofía, UNMSM), Alfonso Jaguande D'Anjoy (Director de Relaciones Universitarias, U. Ricardo Palma) y Rubén Quiroz Ávila (Director de Solar).

Este nuevo número de Solar abre con una serie de ensayos bastante interesantes como “El lugar del probabilismo en la historia de las ideas en el Perú", de Víctor Hugo Martel (Universidad de Gotinga, Alemania), “La filosofía intercultural desde una perspectiva latinoamericana”, de Raúl Fornet-Betancourt (Alemania), “El pensamiento de Ortega y Gasset bajo dos miradas del exilio: salvación y superación”, de Antolín Sánchez Cuervo (CSIC-Instituto de filosofía), “Abordar el Bicentenario de la Independencia desde una visión geopolítica”, de Edgar Montiel (UNESCO), “Exposición sucinta de la hermenéutica analógica”, de Mauricio Beuchot (UNAM) y “Estereotipo y entendimiento peruano de España. Por una revisión del imaginario peruano”, de Fermín del Pino (CSIC). Además de estos ensayos tan interesantes, el número tres de Solar incluye también la tesis “El porvenir de las razas en el Perú” (1897), de Clemente Palma, y una nutrida sección de reseñas de libros.

16.12.07

Reeditan novela de Víctor Serge

Gracias a la lectura del último número del Boletín Electrónico de la Fundación Andreu Nin, acabamos de enterarnos de la reedición de la novela El caso Tulayev, de Víctor Serge (1890-1947), que es considerada, con toda justeza, como una de las grandes obras maestras de la literatura del siglo veinte sobre el estalinismo y sus consecuencias. "El libro de Víctor Serge –tal como puede leerse en el mencionado Boletín de la Fundación Nin- es posiblemente su obra cumbre, junto a sus excelentes Memorias, y la primera aproximación literaria a los procesos de Moscú y a los siniestros métodos del estalinismo”. La reedición de esta obra indispensable ha sido posible en virtud a la feliz iniciativa editorial de Alfaguara y The New York Review of Books y forma parte del lanzamiento de la colección "Clásicos modernos". La novela de Serge está magníficamente presentada y trae, además, una muy buena introducción de la recordada Susan Sontag.

Refiriéndose al influjo intelectual y moral del autor de El caso Tulayev, Octavio Paz, en algún momento de su vida, reconoció lo siguiente: "Serge fue para mí un ejemplo de la fusión de dos cualidades opuestas: la intransigencia moral e intelectual con la tolerancia y la compasión. Aprendí que la política no es sólo acción sino participación". Por su parte, León Trosky, cuando todavía no se había enemistado con Serge, escribió: "Victor Serge, que ha pasado en la URSS por todas las etapas de la represión, trajo a Occidente su terrible mensaje de los que son torturados por su fidelidad a la revolución".

13.12.07

Voces de la narrativa cusqueña

Gracias a la feliz iniciativa del Gremio de Escritores del Cusco, se podrá disfrutar de dos días de lecturas y coloquio sobre Narrativa Cusqueña Contemporánea, el jueves 13 y viernes 14 de diciembre, a las 7:00 pm, en el auditorio del Museo de Arte Precolombino (MAP), Plaza de las Nazarenas. En ellos participarán algunas de las voces más importantes de la literatura cusqueña actual, como Ángel Avendaño Farfán, Enrique Rosas Paravicino, Luis Nieto Degregori, Karina Pacheco Medrano, Mario Guevara Paredes, Gabriela Cuba Espinoza, Carlos Sánchez Paz y Marcela Aquize Estrada.

Homenaje a César Lévano

El Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que dirige Federico García Hurtado, rendirá un cálido y merecido homenaje al reconocido periodista y escritor César Lévano este viernes 14 de diciembre, a las 6.30 p.m., en la Sala de Recepciones de dicha institución (Avenida Nicolás de Piérola 1222, Parque Universitario - Centro Histórico de Lima). No faltar a esta importante cita que contará también con su respectivo brindis de honor.

10.12.07

Libro sobre Magda Portal

El libro Poética e ideología en Magda Portal. Otras dimensiones de la vanguardia en Latinoamérica, de Myriam Gonzales Smith, será presentado este martes 11 de diciembre en el marco de la 28 Feria del Libro Ricardo Palma. Los comentarios de rigor estarán a cargo de Rocío Silva Santisteban, Cecilia Esparza y Sara Beatriz Guardia. La cita para este importante acto cultural, que es organizado por el Instituto de Estudios Peruanos, es a la 5:30 pm en el Anfiteatro Chabuca Granda. No faltar.

8.12.07

Recordando a Javier Heraud

El número 64 de la excelente revista argentina Sudestada, correspondiente al mes de noviembre último, trae, entre otros materiales muy interesantes, un dossier dedicado al poeta peruano Javier Heraud (1942-1963), que lleva el título de "A la alegría vamos" e incluye un estudio de Hugo Montero y una entrevista con Cecilia Heraud, la hermana y biógrafa del recordado vate. Una parte de la entrevista con Cecilia Heraud, así como otros textos de esta revista, pueden leerse en el portal de Sudestada, de donde nos hemos tomado la libertad de extraer los párrafos que a continuación copiamos.

No soportaba las injusticias y
se rebelaba ante el conformismo

Entrevista con
Cecilia Heraud

Hermana menor de Javier, Cecilia Heraud es quien mejor supo detallar el universo interior del poeta a partir de su bellísimo libro biográfico Vida y muerte de Javier Heraud. Con un grado de intimidad único, Cecilia trabajó la vida cotidiana de los Heraud en Miraflores con un talento narrativo que se apoya en la sensibilidad del contacto diario con Javier. Desde Lima, colaboró desde el principio con fotos y materiales inhallables para la elaboración de este dossier sobre su hermano. También con estas respuestas que siguen, y que intentan poner en palabras emociones que mezclan tristezas y alegrías en su memoria.

-¿Qué recuerdos de la vida cotidiana y pequeños momentos de intimidad con Javier guarda en su memoria?

-Javier, Gordo para la familia, era mi hermano compañero. Era un muchacho franco, espontáneo, idealista, sin temores. Gran lector y amante de la literatura. Aún tengo grabadas escenas de la época privilegiada de nuestra infancia. Javier era una persona adelantada para su tiempo. Recuerdo que me subía al techo de la casa con él y contra la voluntad de mamá. Él me enseñó a fumar con sus cigarrillos sin filtro y de tabaco negro; nos metíamos en su cama a modo de escondernos para que mamá no sintiera el humo y, años después, pensaba en nuestra ingenuidad. Como él me llevaba casi dos años, era mi compañero en las fiestas, ya que cada una de nosotras debía ir acompañada por un hermano hombre, de lo contrario no nos daban permiso. Pero nos divertíamos pues nos gustaba bailar y en casa ensayábamos los pasos de baile. Él cantaba imitando a Elvis Presley, era sumamente animado y le gustaba divertirse. Sé que le gustaba a varias amigas mías.

-¿Cómo era el medio donde Javier pasó su infancia? ¿Cuáles eran sus pasiones y sus gustos por entonces?

-Vivíamos en el barrio de Miraflores, barrio de clase media alta. El asistía al colegio más caro de Lima, el Markham College. Ahí recibió sólida instrucción y empezó su pasión por la literatura. También en la revista del colegio, publicó su primer poema a los 15 años. Mi padre trabajaba duramente para poder pagar la educación de nosotros seis. Miraflores era un hermoso distrito entonces, con casas llenas de árboles, antiguas, amplias, y no con mucha población, de modo que nos conocíamos muchas familias. Teníamos vecinos; algunos, amigos; otros, no. Cuando alguien nos molestaba, Javier salía a defendernos y hasta tuvo algunas peleas en la calle con vecinos antipáticos. Jugábamos mucho en “el jardín de la entrada/ pequeño pero grande”. Jugábamos ping-pong en la mesa del comedor, voley en el jardín... no sé cómo nos aguantaba mi madre. Le gustaba estudiar y hacer deporte; en el colegio fue campeón de salto en largo, tenía unas piernas largas, corría y saltaba con vallas y sin vallas. Era amiguero y asistíamos mucho al cine, otra de sus pasiones. Patinábamos y montábamos bicicleta. Javier y nuestro hermano mayor iban al colegio en bicicleta pues quedaba relativamente cerca. Como en esa época existía el tranvía eléctrico que unía algunos distritos y ellos tenían que cruzar las líneas, mamá siempre le recomendaba al salir, como él recuerda “Javier, no olvides tu gorra/ mira bien al cruzar el tranvía”. Todos los veranos íbamos a la playa con nuestros padres o solos, los cinco hermanos mayores, bajábamos “al baño de las piedras” juntos diariamente y luego regresábamos con mucho apetito a almorzar. Javier comía mucho, era muy grande.

-¿Cómo es posible comprender la relación de Javier con la poesía? ¿Qué cosas encontraba en ella?

-Me percaté de su amor a la poesía desde niña. Hacíamos corazones para regalarle a mamá por el día de la madre, y él escribía en ellos. Desde los 15 años publicó, le gustaba hacerlo y nos leía en voz alta sus poemas. Él comentaba que la poesía debía ser una esperanza para el pueblo, que debería haber muchos poetas que escribieran poesía buena para que incluso se cantara y llegara a todos. En una entrevista que le realizó Mario Vargas Llosa durante su estadía en París, Javier declaró en la radio que quería hacer una poesía narrativa, que se nutriera de la naturaleza, y clara para que fuera entendida por todos.

Asistía a recitales donde él leía sus poemas. Con amigos poetas fundaron La casa de la poesía en Barranco, donde hacían interminables veladas poéticas...

6.12.07

La poesía de Iván Yauri

He leído y releído el original y breve poemario de nuestro vate Iván Yauri; siempre joven, inquieto, obsesionado por aportar y concretar hallazgos para rejuvenecer el siempre difícil arte de la poesía. Iván Yauri, Quillabamba (Pampa de la Luna), Cusco, nos envuelve suave y deliciosamente con su a la vez leve y poderoso Viento de fuego. No utiliza la forma tradicional del verso, sino que nos entrega un discurso poético sobrio y rítmico en su interior, suspendido en una oralidad que pretende comunicarnos su arrebato como palabra por palabra y no verso por verso. Trata, en su aparente intento coloquial, de atraparnos y no permitirnos ni siquiera tomar un breve aliento o pausa en la lectura, como si fuera un verdadero viento, un viento que a veces impacta fuego por su densidad.

Hablando con él una noche en mi casa de Tablada de Lurín, le dije que creía muy bueno que practicara esta especie de acercamiento tridimensional, dejando caer sus palabras una por una como piedras llameantes, para así lograr un mayor contacto con el lector o auditor. Era el estilo que en veces usó Maiakovsky, y hasta Jorge Eduardo Eielson en su Habitación en Roma, como “versos para leer en el tranvía” o para embarcarse en un raudo vuelo, en un viento embriagador, turbulento y poderoso. Le recordé que Westphalen se contentó con escribir algunos poemas en forma de simples cuadernos. Sumaban unos ocho o diez poemas en total, aunque cada uno diverso y de entonación diferente. Iván nos transmite no un conjunto de poemas reunidos en el tiempo, sino un poemario que se parece a la corriente continua, a una especie de palpitar arrítmico del corazón sin descanso previo.

Iván Yauri es también conocido por su enérgica y constante militancia revolucionaria; es un activista político y cultural. No deja en paz a la reacción ni al sistema, y sin embargo se da tiempo para escribir también una poesía de calidad, sumamente depurada, como para el gusto de los que saben apreciar la poesía. Lenin pensaba que había que dejar que los poetas hagan buenos poemas, que produzcan tranquilos y que militen como quieran. Yo digo que Iván Yauri ha traspasado la línea del simple y curtido militante, y que llega ahora con Viento de fuego a ocupar las mayores alturas de la poesía nacional.

Con un abrazo fraterno,
Leoncio Bueno

(De la contracarátula del libro de poemas Viento de fuego, de Iván Yauri)

Viento de fuego
(Un poema de Iván Yauri)

Aletazo de Viento Sur
mece las fuerzas que trasiegan
asola vivo las figuras colocadas en su pulso
presas de su única salida
los perfiles tensos o versátiles
sujetos a sí mismos
por un ancho flanco de los tiempos arriba el
tropel de festivos ropajes sonoros
que se descargan hacia vastos parajes
donde se combate junto a mansos molles trasluciendo
los faroles ámbar del crepúsculo mientras
un limpio sinfín imprevisible de cristal celeste
devela el amor que se agolpa en las esquinas
se estrella los costados contra
los filos de las puertas inquietantes
en su barrio de crespa hierba y fauces reposadas
deambula sobre un montón de pena rígida
alterando el paso de la guerra.

Bajo la sorda trampa de los cables aéreos
los anfibios vagan sacudidos por las tormentas
un tamborileo seco de sus órganos marca
el vaivén de los cepos según metrónomo
aplastando nobles desencantos
la más notable reproducción
de objetos funcionales jamás prevista
sin duda la más alta y asombrosa maquinaria jadeante
dúctil y ruda en su llave maestra generando
la fuente de su propia encrucijada
y a pesar de todo se baila entre las horas
con júbilo de voces crepitantes
con brillo de siluetas fulgurando los senderos
saboreando los rítmicos celajes
antes de que un furioso temporal destartale
las magras copas de estos célebres vestigios
colérico arrase los campos infamados
un viento de fuego reviva los bramidos del mundo
depure el aire viajando ferozmente
aletazo tenaz
que anuncias la borrasca
la onda inexorable de tu asalto
como joven pedrusco decidido vuelo
aceleradamente en la tormenta
discurro diestro y azotando
hasta el centro de tu fuerza navegable
porque en el fondo claro
de tus bravos ríos
quiero encontrar
la libertad.

4.12.07

El adiós de Georgette de Vallejo

Escribe
Danilo Sánchez Lihón

1. Dulzura por dulzura corazona

Cayó y rodó por las gradas de cemento de la escalera de su departamento, en el quinto piso del edificio donde vivía, en la cuadra 52 de la Av. Arequipa. El golpe le ocasionó una lesión cerebro vascular de la cual no se recuperó jamás.

Tres horas estuvo inconsciente tirada en la losa sin que nadie pudiera auxiliarla. Y es que vivía sola.

Era la esposa –lo es– del poeta más estremecedor, audaz y rotundo de los últimos siglos de la poesía universal, quien escribió para ella:

Costilla de mi cosa,
dulzura que tú tapas sonriendo con tu mano;
tu traje negro que se habrá acabado,
amada, amada en masa,
¡qué unido a tu rodilla enferma!
Simple ahora te veo, te comprendo avergonzado
en Letonia, Alemania, Rusia, Bélgica, tu ausente,
tu portátil ausente,
hombre convulso de la mujer temblando entre sus vínculos.
¡Amada en la figura de tu cola irreparable,
amada que yo amara con fósforos floridos...


Cuando era niña, a los seis años contrajo tuberculosis en una pierna, quizá por eso rodó en la escalera de su casa.

El accidente fue por salir a dar de comer a los gatos de la vecindad, que se reunían cotidianamente para este ceremonial y en aras del cual ella preparaba pacientemente la comida, cortando el pan en pequeños trozos, mezclándolos con atún y saliéndolos a repartir a los mininos a quienes revisaba sus heridas y curaba sus lastimaduras.

Ese accidente, cuando ella tiene 71 años, ocurrido el año 1979, le ocasiona una lesión cerebro vascular.

El accidente ocurrido a principios del año 1979, cuando contaba con 71 años de edad, le provocó un ataque de hemiplejia que devino en arterio-esclerosis.

Fue internada en la Clínica San Borja, luego en el Hospital Militar por gestión del Ministro de Educación Gral. Guabloche Rodríguez y, posteriormente, el 14 de febrero de 1979 fue internada en la Clínica Maison de Santé, donde ocupó el departamento 328. Para ello, la Sociedad de Beneficencia Francesa le otorgó una subvención de mil francos mensuales para sufragar gastos de medicinas y servicios médicos.

2. Los niños inválidos fueron quienes la acompañaron a su tumba

Murió después de cinco años de permanecer postrada a consecuencia de la caída referida, expirando el 4 de diciembre del año 1984, a las 5.35 de la madrugada, víctima de un ataque cardíaco y embolia cerebral, a la edad de 76 años.

Sus restos fueron trasladados a la capilla del Hogar Clínica San Juan de Dios donde fueron velados.

Está sepultada en el Cementerio de la Planicie, en una tumba donada por los hermanos de esa casa de San Juan de Dios que ayuda a los niños con limitaciones en su salud corporal y mental.

Esos niños inválidos fueron quienes la acompañaron a su tumba. Y ¡qué bien que así lo hicieran porque nada puede ser más afín a Georgette que esa escolta y ese séquito.

Son los representantes de un país herido, lacerado por tantos sufrimientos. Pero también son las huestes de los voluntarios de la República Española, adultos o niños, que luchan por la redención del hombre.

Donó todo lo suyo, incluso los manuscritos de César Vallejo, a los enfermos de dicho nosocomio e institución de caridad. En poder de nadie esta herencia tiene su mayor sentido y coherencia que en manos de los enfermos del Hogar Clínica San Juan de Dios.

3. Por quienes habrá que echarnos la culpa a todos

Al morir pesaba 40 kilos.

El hermano Lázaro Simón Cánovas, director del Hogar Clínica San Juan de Dios, quien la conoció muy de cerca, dijo en su sepelio: "Había que estar muy cerca de ella para comprender la inmensa ternura que guardaba detrás de su introversión".

Ternura que era enorme y total frente al mundo desvalido, humillado e impotente.

Para con los niños sobre quienes se abate y asesta el golpe ciego y fiero la invalidez.

Para con aquellos que son víctimas de la violencia familiar.

Con quienes son víctimas de la sinrazón y la ceguera del mundo.

Respecto a quienes no habrá a nadie a quien culpar por el abandono y la atrocidad en la cual viven.

Por quienes habrá que echarnos la culpa a todos; a uno mismo, que es lo que generalmente ella hacía.

Que es lo mismo que hacía su esposo, César Vallejo, quien confesaba:

Señor. . .
Todos mis huesos son ajenos;
yo tal vez los robé!
Yo vine a darme lo que acaso estuvo
asignado para otro;
y pienso que, si no hubiera nacido,
otro pobre tomara este café!
Yo soy un mal ladrón... A dónde iré!
Y en esta hora fría, en que la tierra
trasciende a polvo humano y es tan triste,
quisiera yo tocar todas las puertas,
y suplicar a no sé quién, perdón,
y hacerle pedacitos de pan fresco
aquí, en el horno de mi corazón...

4. A quien correspondía dar el veredicto y la sentencia final, desde la eternidad

Sobrevivió 46 años a su esposo, muerto en 1938. En todo ese tiempo le fue totalmente fiel y consagrada a defender su obra. Vivía con él, dormía con la mano aferrada a la escultura de la mano de él que se la tomó en yeso, aún en su lecho de muerte.

Sin embargo había días en que estaban enojados:

– Estoy enojada con Cesár. –Decía con ese modo de pronunciar el nombre de pila de su esposo, acentuando la última sílaba y haciéndola una palabra aguda.

Lo cual significaba que tenía cubierta con un lienzo la mascarilla de César Vallejo. Entonces la réplica que tenía de su rostro estaba a oscuras, sin luz, cubierta con un manto.

Había puesto de ese modo la separación de una delgada tela entre ella y ese ser que habitaba su universo de manera impertérrita como ningún otro poeta en el mundo se tiene noticia que haya existido tan evidente, más allá de la muerte para alguna mujer.

Sin embargo, era un ser que tenía muchos motivos para la queja y el reproche hacia quien fue su esposo, una pareja que sufrió mucho a su lado y siguió sufriendo más aún sola y sin él. Una persona que dejó mundo tras mundo por él: su infancia, su provincia, su candor, su fortuna, su país, su paz y finalmente su vida.

Fue la peregrina, la rabona, la montonera, quien encarna de manera central y auténtica su mensaje, su misión y la trascendencia que él vino a representar en este mundo.

Pero había otros días en esa larga sobre vivencia amanecía y expresaba radiante:

– Ya estoy amistada con Cesár.

Y entonces descubría la mascarilla. Iniciaba para tal ocasión una larga conversación con él, acerca de la vida cotidiana, de las cosas del mundo. Ella le contaba, como si fuera una chiquilla, hasta de sus equívocos, sin parar y él respondía con monosílabos, como un oráculo que más escucha que habla pero a quien correspondía dar el veredicto y la sentencia final, desde la eternidad.

5. Engarzada en la mano y en el alma de ese ser andino, mestizo y absoluto

Tenía ella para regir su vida la voz del océano, de la montaña, del trueno y del relámpago que era él, porque en eso se convirtió Vallejo para ella, espacio estelar y en voz, en sentido y en dirección de la vida.

Por eso, de lo que no se desprendió ella jamás era de su palabra, de su manera de ser, como de su reflexión al punto de llegar a pensar y actuar como él.

Y tal como lo expresó: Lo único que le faltaba para vivir plenamente a su lado "eran sus pasos".

Y es que caminaron mucho juntos, su estilo era ir cogidos de la mano, amorosos. Deambularon por Berlín, Leningrado, Moscú, Praga, Viena, Budapest, Venecia, Florencia, Roma, Pisa, Génova, Niza. Eran dos seres que encontraron un compás absoluto al caminar, se los nota en la foto transitando con Rafael Alberti en una calle de Madrid.

¿Cómo se los ve? Absolutos, íntegros. Acoplados en el caminar, coincidentes, hechos uno para el otro. Ela muy bella y muy mujer; él muy señor, y varón. Ella: encantadora, una gacela y una flor de liz, un emblema del imperio. Hermosa, elegante, espigada.

Sumida en una especie de encantamiento, muy en su aureola y en su mundo, parisina como era, con el abrigo que bate al viento, arrobada en sí misma, con un sombrero sutil, con un collar que le pende al cuello, se descuelga por su pecho y un chaleco de botones ostentosos.

Las rodillas muy juntas al caminar, una con otra como cabe en una mujer a quien su madre ha inculcado el orgullo de tener ascendencia en la nobleza napoleónica, pero que ahora va engarzada en la mano y en el alma de ese ser andino, mestizo y absoluto como es César Vallejo, de traje oscuro riguroso, con una punta de pañuelo blanco que le sobresale en el pecho y que en la mano porta un sombrero de fieltro claro.

6. ¿Qué son nuestros destinos y de qué materia estamos hechos?

Es una pareja de cuento, una pareja para la historia de la humanidad, que como ella no se ha visto otra. Yo lo supe cuando ella ingresó 14 años después de haber muerto su esposo e iba a conocer viniendo desde Trujillo, es más: desde Lima, es más: desde París, para conocer mi pueblo de Santiago de Chuco enclavado en los andes hasta donde ella arribó siguiendo los pasos de quien fuera su esposo hacía tantos años muerto. ¿No ocurre que más bien sobre el amor se abate el olvido?

Por eso y muchas otras razones significativas es una pareja para la historia de los siglos. Lo importante del instante y del segundo de esa foto en España es que esas dos vidas se persiguieron una a la otra 46 años después que uno de ellos muriera.

En este mundo y en este planeta ellos volverían a encontrarse muchas veces. Y estarán ahora juntos si es que existen otros mundos que repliquen o representen o proyecten a este en donde sobrevivimos.

Tenía Georgette una vida familiar intensa con su esposo difunto. El referente era la mascarilla que ella mandó a que se le tomara en el lecho de su muerte.

Hasta peleaba con él, con el yeso del alma y el aroma a ciegas del ausente. ¿Qué fuerza puede tener la vida para esta suplantación del pálpito y hasta del aliento ¡y hasta de la química del olor! en la tierra blanca con goma que es el yeso? ¿No es igual cuando adoramos con devoción infinita a tantos santos entronizados en los altares? ¿Qué son nuestros destinos para llegar a esta consubstanciación? ¿Y de qué materia estamos hechos los humanos para reverenciar la vida en lo muerto, o en algo que no tiene vida, o en aquello que la lógica y el raciocinio niega y deplora?

7. Tenía que cumplir una misión y una obra aún no terminada

Estas relaciones paradigmáticas actitudes solo caben en los seres más extraordinarios pero a la vez en los más simples y humildes. En quienes no caben es en los términos medios. Yo he visto en las gentes sencillas este amor consumado más allá de la vida y de la muerte. Y he contemplado ese rito supremo del amor en amuletos y hasta en los objetos cotidianos que alguien tocara, en donde posó su mano el amado o la amada.

Sólo muy pocas veces la mascarilla de Vallejo en la casa de Georgette estuvo cubierta, Lo normal era que conversaran y hablaran interminablemente y que estuviera libre del manto del enojo porque más estuvieron en paz y armonía y en franca comunión.

Sólo una vez estuvo por mucho tiempo cubierta. Sólo una vez tembló la vida a tal punto que amenazara derrumbarse. Sólo una vez estuvo Georgette a punto de dejarlo a él para siempre cuando él ya hacía años que había muerto. Y el motivo fue todo lo que él hizo para salvarla. ¡Pero ella quería irse con él!

La golondrina estuvo a punto de cambiar de rumbo, de cambiar a otro océano. ¡Imposible, no hay otro océano para seres como ella! Pero pudo posar en cualquier roca o piedra. Y no lo hizo. Hubiera emigrado hacia otra playa, quizá de alguna laguna, charco e incluso pantano. Y no incurrió en eso.

Fue, lo confiesa ella, la circunstancia más terrible que ha pasado en la vida, después de la muerte misma de Vallejo en que estuvo de pie a su lado cerca de cuarenta días con sus noches.

Y esta vez fue cuando ella consultó a un medium y éste le reveló un hecho que para ella fue atroz, que estuvo a punto de hacer que el mundo se derrumbara por completo:

Este medium le reveló lo siguiente: Que ella estuvo a punto de morir e ir, consecuentemente, a reunirse con él. Y allí se interpuso Vallejo para que ella permaneciera aquí. Que ella tenía que cumplir una misión y una obra aún no terminada.

8. La crisis más atroz que ella pasó, lo confesó así, en este mundo

Este hecho, este aplazamiento de volver a juntarse en el cosmos y ser una sola alma en dos cuerpos –aunque estas categorías no son para esos mundos, en donde ya se han encontrado– le causó tal decepción que mucho tiempo la mascarilla permaneció cubierta y ella anonadada no sabía cómo convertir su amor en odio, su pasión en rencor, su cariño en amargura. Ella misma lo ha explicado de este modo: "Aún estando muerto yo continué casada con él. Nunca me interesó otro hombre, pero un día terrible un medium me dijo que se había comunicado con el espíritu de Vallejo y que él le había dicho: 'Georgette quiso seguirme a la muerte pero yo quise que se quedara en la vida'. Ese día me separé brutalmente de él. Así, mientras uno vive con un muerto vive con él, pero cuando uno se separa, entonces empieza la horrenda soledad".

Entonces empezó a romper, a desprenderse de cosas, a querer librarse de él, sin saber por dónde empezar a desatar el nudo que lo ataba a ese hombre que le había inferido el dolor más atroz: el de aplazar el tiempo para reunirse y ser otra vez uno, de estar otra vez juntos.

De ese hombre que había cometido el acto cruel, traidor y desalmado de obligarla a permanecer en este mundo en donde él ya no estaba y de aplazar de modo interminable el reencuentro.

Fue la crisis más atroz que ella pasó, lo confesó así, en este mundo.

9. Nevé tanto para que tú duermas

Georgette dejó sellada la tumba de César Vallejo –como esposa legítima que era, pues se casaron el 11 de octubre del año 1934 en la Alcaldía del Distrito 15 de París– de tal modo que nunca sea posible abrirla sin su consentimiento.

De ese modo, al morir ella, se esfumaba y caía en un pozo ciego y abismal la única llave que hubiera hecho posible abrir ese catafalco. Ya no solo el retorno a su tierra sino que ni siquiera trasladar el hueso húmero de Vallejo al Perú y a Santiago de Chuco es posible, como es nuestro más profundo y sentido anhelo.

Ella adquirió a perpetuidad la tumba de Montparnasse e hizo trasladar allí los restos mortuorios del poeta –en el lugar que él le indicara que quería descansar algún día, y donde reposan los célebres e inmortales de Francia y el mundo– hecho que consumó el año 1968, para lo cual ahorró moneda tras moneda y sin pedir ayuda a nadie.

Pero dejó estipulado una cláusula en el contrato que de acuerdo a las leyes de Francia es inalienable. Dicha cláusula de acuerdo al régimen de propiedad privada de dicho país es que nadie sin su consentimiento puede abrir dicha tumba. De ese modo lo hizo suyo para siempre, actitud uterina de mujer, quizá haciéndolo el primer y único hijo que alcanzó a tener.

Sobre su lápida mandó grabar parte de este epitafio que escribió para él:

Tú mi vida
tú mi desgracia

toda mujer eternamente
mece un niño

Nevé tanto
para que tú duermas

lloré tanto
para desvanecer tu ataúd

Sin embargo, ella deseó ser enterrada en el Perú, como última e inquebrantable voluntad, como expiación por haberse opuesto de modo tenaz e irrevocable a la repatriación de los restos mortales de César Vallejo a su tierra natal.

10. Tu frente llena de sollozos en mi regazo seco

No gestionó ser enterrada al lado de César Vallejo. No hizo nada para que ello se cumpliera. Pese al amor sublime, más allá de la vida y la muerte, que traspone y alcanza la eternidad, y que ella le tuvo.

Amor que sobre todo lo probó con su vida, sus pasos y su ejemplo, no dio un solo paso por reunirse con él en este mundo.

Pese a quienes la zahirieron y le reprocharon un querer aprovechar la memoria de su esposo y colocarse muy cerca de él. Se quedó aquí en el cementerio Jardines de la Paz, de La Planicie, en la Capilla 2, Letra C, Fila 4, Nicho 36, Planta B.

¡Sin embargo, aquel lugar en su tumba al lado de él, en Montparnasse, le correspondía!

Pero era más profunda su posesión de tal modo que como cadáver lo porta en el útero simbólico de lo que es su tierra de origen, su cultura y su gente.

¡Sin embargo, ese lugar en su tumba al lado de él le corresponde sobre manera!, no por lo esposa que fue sino por lo mujer eterna consagrada a él en la vida y en la muerte!

No ocupa el lugar que le corresponde. No hizo nada por ello. Y al contrario deshizo en el planeta tierra, siquiera de ese modo, el volver a estar enlazados. Quizá queriendo decirnos con ello que hay pendiente el tema de cambiar el mundo de manera radical.

No movió un milímetro en tal sentido aquella a quien se le acusó de apropiarse de Vallejo. Dejó la lección de que todo ello no era cierto, en lo que hay de profano y superfluo, porque nada más natural y legítimo que ella compartiera junto a él el camposanto que adquirió con sacrificio supremo. Es posible que ni siquiera se le ocurriese en ningún momento. Y si lo pensó lo descartó de plano.

Pero sí dejó escritos estos versos que solamente se pueden escribir con la matriz hecha gemidos:

he corrido tanto
y ya nada existe

Un día
cuando haga mucho calor

como un cascabel roto
iré a sentarme en tu tumba

Con la cabeza apoyada en tu muerte
interminablemente escucharé tu sueño

tu frente llena de sollozos
en mi regazo seco.

2.12.07

El Vallejo de Elena Garro

A mí me gustaba César Vallejo. Nunca entendí la manía que le tenía Pablo Neruda ni la persecución que ejercía contra él. En España Pepe Bergamín me dijo: "Envidia de La Chirimoya". (Así llamaba a Pablo. Ambos llevaban una riña encarnizada, a tal punto que después de que Pablo recibió el Premio Lenin, el Comité Ejecutivo del Partido Soviético tuvo que intervenir, llamar a los dos y obligarlos a terminar la querella.) Esto lo contaba Pepe Bergamín, riéndose con gran malicia. Pero a pesar de las "paces" impuestas, Bergamín continuaba llamándole "La Chirimoya". "¿No recuerdas que era muy envidioso? Y como los dos eran poetas de América, pues no se lo perdonaba, sobre todo que Vallejo era mucho mejor poeta que él, ¡"La Chirimoya" no era tonta y lo sabía...!".

Sí, algo pasaba con César Vallejo, estaba muy aislado, vivía con Georgette, su mujer, en un hotelito muy pobre del barrio latino y formaban una muy hermosa pareja: ella menuda, blanquísima, de ojos verdes de gato y él enjuto, alto, moreno, de rasgos indígenas muy severos. Estaban muy pobres e iban vestidos con ropas raídas y ligeras para la crudeza del invierno. Georgette, siempre muy cerca de él, levantaba la vista para contemplarlo con veneración. Una noche en la que fuimos con ellos a un mitin, Vallejo quiso colocarse hasta adelante, para no perder ni una palabra de lo que allí se iba a decir. El teatro estaba repleto y nos quedamos de pie en el pasillo, muy cerca de la escena. A mí no me interesaban los oradores, me fascinaba el rostro grave de Vallejo, como si estuviera devorado por un terrible sufrimiento, y no pude quitarle la vista de encima. Él se dio cuenta de cómo lo miraba y me echó un brazo al cuello, sin dejar de escuchar a los oradores. A su contacto, me invadió una corriente de bondad que nunca más he vuelto a sentir. Aquel hombre era un hombre aparte, era un poeta. Creo que la poesía va unida a la profundidad de la bondad. Todavía veo su suéter de lana cruda y sus ojos trágicos.

César Vallejo nunca se quejo. Tal vez sabía ya que el hombre moderno tiene el corazón de piedra y que era inútil pedir socorro. Nosotros no podíamos imaginar la miseria que sufría: los jóvenes, o cuando menos yo, carecen de imaginación para adivinar el sufrimiento y el terror que ocasiona el hambre. Yo sentía que Vallejo era desdichado, pero no sabía la causa a pesar de su mirada febril y terriblemente profunda. Vallejo se sabía el elegido de la desdicha. Los mayores conocían a fondo el drama de Vallejo, pero preferían el mutismo y hacerle el vacío. El desdichado nunca tiene razón, siempre es culpable. Esto lo he comprobado a lo largo de mi ya larga vida. Nos- otros sabíamos que Neruda no lo quería, pero no imaginábamos que su poder fuera tan grande como para hundir a César Vallejo en aquella desgracia. Poco tiempo después supe que Vallejo había muerto de hambre en París. ¡De hambre! No era una frase, era una terrible verdad. Su muerte me produjo una impresión extraña. Los comunistas tenían razón: unos eran demasiado ricos y otros demasiado pobres, y esto se daba hasta entre los propios comunistas.

En Nueva York, durante la segunda guerra mundial, conocí a Gonzalo More, el mejor amigo de César Vallejo. Ambos eran peruanos. En el restaurante Sevilla y en el hotelucho Jai-Alai, Gonzalo me hablaba de César. Se habían conocido desde jóvenes. A Gonzalo le preocupaba mucho Georgette, que pasaba la guerra sola en Francia. No le preocupan los manuscritos de Vallejo: "Yo sé que Georgette los guardará mejor que su propia vida", concluía en el cafetín de Bank Street. Y así fue. Después de la guerra un diplomático peruano, Roca, buscó a Georgette para pedirle los manuscritos de César. Ella no quiso entregárselos. Si en Perú querían editar a Vallejo, ella iría a vigilar la edición. Hubo un forcejeo y al final Georgette se fue al Perú con los papeles de César. Después sólo he escuchado: "¡Ah, esa mujer!", "¡Ah, esa mujer nefasta!". Y me asombra la frivolidad de los que la juzgan, ya que ni la conocieron ni conocieron a Vallejo, ni supieron el gran amor y el grave sufrimiento que los unió para siempre. Yo digo: "¡Ah, los advenedizos"...

(Elena Garro: Memorias de España 1937,
México, Siglo XXI Editores, 1992, págs. 138-140)

30.11.07

Nuevo galardón a Juan Gelman

Escribe
Armando G. Tejeda

El poeta argentino Juan Gelman, quien fue distinguido con el Premio Cervantes 2007, señaló que el galardón, más allá de la circunstancia personal, “es como un reconocimiento a la poesía misma que no tienen las grandes editoriales, porque no es vendible, y también es un desconocimiento del valor de la poesía. Eso a mí me conmueve mucho”.

Gelman, quien se manifiesta emocionado por haber obtenido el premio, expresó que “los cinco o seis candidatos que mencionaron los periódicos son escritores, no sólo amigos míos, sino poetas de primera fila, como Nicanor Parra, (Mario) Benedetti; también (José Emilio) Pacheco fue candidato al galardón.

“Realmente cuando vi a Juan Marsé y Juan Goytisolo entre los aspirantes, y a los que mencioné, como Blanca Varela, pensé: no, Juan, a vos no, pero resultó que sí”.

La marca del exilio

En entrevista telefónica, después de buscarlo en su estudio de la ciudad de México, el poeta argentino indicó que hay dos fenómenos para publicar poesía: el negativo es que las dificultades aumentaron para los jóvenes poetas, y el positivo es que hay una serie de pequeñas editoriales, también en este país, que editan poesía; “esto permite que el lector de ese género tenga la posibilidad de leerla y gozarla”.

El galardonado, quien reside en México desde hace 30 años, explicó que el exilio lo marcó de algún modo, “porque toda circunstancia exterior, sobre todo la brutalidad del exilio, que influye en la subjetividad de cada quién como influye en las relaciones personales, los ideales, en la vida; de manera que sí influyó, no sé bien de qué modo”.

Temas como el amor, la muerte, la infancia, la justicia social y la fraternidad inspiran a Gelman, quien recordó que durante los años 30 del siglo pasado su hermano mayor, que nació en Ucrania y era un gran lector, le recitaba poemas rusos de Pushkin, “aunque no entendía nada, me atrapaban la musicalidad y el ritmo; así empezó mi formación literaria”.

Su nieta uruguaya, a la que encontraron después de 23 años, fue la primera persona que lo llamó para felicitarlo: “Eso fue muy emocionante, fue la primera felicitación que recibí en el día”.

Entre las reacciones generadas por la noticia, el poeta mexicano Alberto Blanco señaló que Juan Gelman es uno de los mejores poetas de lengua española y que los méritos que avalan el nuevo reconocimiento a su trabajo, con el Premio Cervantes no tienen vuelta de hoja.

“La obra de este poeta ha sido fiel desde un principio a una voz apasionadamente personal. Una voz inconfundible que desde su primer libro de poemas, Violín y otras cuestiones, fue reconocida por su calidad”.

Secuelas de la dictadura militar

Gelman, de 77 años, nació en Argentina, país que lo empujó al exilio tras el golpe militar en la década de los 70 que derivó en una férrea dictadura que persiguió, asesinó y desapareció a miles de personas, entre ellas a familiares directos del poeta galardonado con el Premio Cervantes.

La poesía de Gelman ha sido una de las más reconocidas en su país, donde recibió el Premio Nacional de Poesía, y en México fue distinguido con el galardón Juan Rulfo.

El jurado del Premio Cervantes, presidido por el ministro de Cultura español, César Antonio Molina, y por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, decidió finalmente elegir a Juan Gelman tras realizar varias votaciones, en las que se desecharon otras candidaturas, como la del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, del poeta mexicano José Emilio Pacheco y el poeta uruguayo Mario Benedetti.

Gelman señaló a la cadena de televisión estadunidense CNN –pues se negó a recibir a los demás medios de comunicación– tras conocer la concesión del galardón, que aunque su obra más conocida es la de tema político, “también tengo otras obsesiones, como los temas eternos de la poesía: el amor, la muerte y la niñez”.

Como es tradición en este premio, en cumplimiento de una regla no escrita desde su fundación, los galardonados se van alternando en función de su origen: un año lo recibe un español –el de 2006 recayó en el poeta asturiano Antonio Gamoneda– y al siguiente se reconoce a un latinoamericano.

Lo anterior explica el hecho de que las candidaturas de autores españoles fueran las que menos opciones tuvieran en esta versión del Premio Cervantes, como fue la del novelista y ensayista Juan Goytisolo, la del catalán Juan Marsé o la de Antonio Muñoz Molina.

Sin embargo, de las candidaturas de escritores latinoamericanos había nombres de enorme prestigio y calidad literaria, como los citados García Márquez y José Emilio Pacheco, pero también la del poeta de la “antipoesía”, Nicanor Parra, o la peruana Blanca Varela.

Llama la atención el hecho que la que, en teoría, era la candidatura más consistente y aclamada por su importancia en la literatura contemporánea, la del Nobel colombiano García Márquez, ni siquiera llegó a las deliberaciones finales y definitivas, que se dirimió entre cuatro finalistas: Juan Gelman, Blanca Varela, José Emilio Pacheco y Mario Benedetti.

El jurado, el cual no explicó los motivos, como es tradición, de su rechazo al resto de las candidaturas, estuvo integrado por Víctor García de la Concha, César Antonio Molina y Antonio Gamoneda, como autor galardonado en la versión anterior; Francisco Albizúrez, designado por la Academia Guatemalteca de la Lengua; José Miguel Ullán, nombrado por el ministro de Cultura; José Manuel Sánchez Ron, designado por el secretario de Estado de Universidades e Investigación; María de los Ángeles Pérez López, designada por la directora del Instituto Cervantes; Amalia Iglesias, designada por la directora de la Biblioteca Nacional; Martín Caparrós, designado por el director general de Cooperación y Comunicación Cultural; Alfredo Conde, designado por el director general de Libro, Archivos y Bibliotecas.

Como secretario de las sesiones de votación ejerció el cargo Rogelio Blanco Martínez, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, y como secretaria de actas fungió Mónica Fernández Muñoz, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas.

Jurado con marcado acento gubernamental

La composición del jurado del Premio Cervantes de Literatura le confiere un marcado carácter gubernamental, ya que ocho de los integrantes de ese cuerpo colegiado son representantes de la administración, lo que en ocasiones provoca suspicacias sobre la intencionalidad política del premiado, como ocurrió con Francisco Umbral, un escritor próximo al derechista Partido Popular que fue galardonado durante la etapa de gobierno de José María Aznar.

En el caso del poeta argentino, el jurado reconoció “la musicalidad y el ritmo de las palabras sin abandonar el compromiso social y político que caracteriza toda su obra literaria”.

También destacó la permanente lucha de Juan Gelman por los derechos humanos y su incansable denuncia de los crímenes atroces que se cometieron en su país, Argentina, en los años de la dictadura de las juntas militares (1976-1983).

El Premio Cervantes, dotado de 90 mil euros, se entregará, como es tradición, el próximo 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en un acto que preside el jefe del Estado español, el rey Juan Carlos.

Entre la bibliografía de Juan Gelman, destacan los siguientes títulos: Violín y otras cuestiones (1956), Cólera buey (1965), Los poemas de Sidney West (1969), Carta Abierta (1980), Bajo la lluvia ajena (1980), Hacia el Sur (1982), y Eso (1983-1984).

(Publicado originalmente en La Jornada, México,
30 de noviembre de 2007)

29.11.07

Libro sobre la Amazonía del Perú

Los esfuerzos del Virreinato del Perú por implantar su autoridad en la hoya amazónica dieron lugar en el curso de varios siglos a una inmensa variedad de documentos. Entre los siglos XVI, XVII y XVIII, las expediciones de conquista y, de forma particular, la avanzada de las misiones dejaron como saldo mapas, cartas de navegación y descripciones topográficas además de un cúmulo de crónicas, partes, informes, registros lingüísticos y anotaciones etnográficas. El historiador Waldemar Espinoza ha tenido el mérito, en Amazonía del Perú, de haber organizado esta información caótica para articular una historia coherente y minuciosa de la tierra de los que los incas llamaron sacharuna ("gente de los bosques"). El libro es una coedición del Fondo Editorial del Congreso y el Banco Central de Reserva del Perú.

Espinoza recuerda que la leyenda de Eldorado selvático nació tan pronto como los españoles sometieron al imperio inca. En adelante, el lugar de extraordinarias riquezas que sería Eldorado, donde los hombres entraban a bañarse a las lagunas con el cuerpo cubierto de oro, se adueñó de las fantasías de los colonizadores. A lo largo del siglo XVI, diferentes capitanes solicitaron permiso para emprender la conquista del oriente. El virrey alentó sus pretensiones en parte porque aligeraban el problema que suponía para la Corona la presencia en las ciudades de militares empobrecidos a causa de la guerra que sostuvo con los encomenderos. En 1541, 1549 y 1557 Francisco de Orellana, Diego Palomino y Juan de Salinas Loyola se internaron en el mitológico territorio. Orellana descubrió el río Amazonas, Palomino fundó San Leandro de Jaén, mientras que Salinas Loyola tomó posesión de Maynas (Loreto) y recorrió el río Ucayali hasta sus nacientes en el Cusco, pasando antes por el pongo de Manseriche. Sin embargo, las cada vez más frecuentes excursiones no consiguieron una efectiva consolidación del poder hispano debido a las enormes dificultades supuestas por la geografía y el clima y la resistencia perseverante de las numerosas etnias dispersas en la región. En ese sentido, la historia narrada por Espinoza sacude por la renovación incesante del odio entre el invasor y el invadido, y la crueldad desbordada. En 1676, por ejemplo, 3 000 abijiras perdieron la vida perseguidos por la muerte del padre Güels.

Waldemar Espinoza atribuye a los misioneros que tomaron la posta a las tropas los mayores logros colonizadores. El autor concede una atención particular a la acción de los jesuitas durante el seiscientos y el setecientos. Verdaderos científicos de la catequización, los jesuitas fueron capaces de establecer relaciones duraderas con las etnias locales poniendo en práctica un riguroso código que incluía diferenciar sus costumbres y adoctrinarlas en su propia lengua. En colonias o "reducciones" que buscaban ser centros productivos, los religiosos se esforzaban por enraizar entre los nativos la ley escrita, el sedentarismo, la agricultura, el trabajo rentado y la monogamia. Espinoza destaca la obra de los padres Cueva, Santa Cruz, Figueroa, Lucero, Richter, Fritz, Brentano y Bahamonde, este último fundador de Santa Bárbara de Iquitos (1740). El increíble padre alemán Samuel Fritz, autor del Mapa geográfico del río Amazonas (publicado en 1707) e incansable fundador de misiones, le merece extensas páginas. Al final de su campaña misional, los jesuitas habían levantado 173 reducciones, un trabajo que Espinoza considera admirable si se toma en cuenta la férrea voluntad de las etnias de preservar su vida nómade y su economía de autoconsumo.

En 1802 la región amazónica fue devuelta al Virreinato del Perú, después de haber sido transferida en 1717 al nuevo Virreinato de Nueva Granada. Espinoza analiza cuidadosamente el manejo que recibió este hecho años más tarde durante la Independencia por los nacientes estados del Perú y la Gran Colombia. Son de mucho interés las alusiones a Simón Bolívar, en el sentido de revelar su deseo de anexar el territorio selvático a la Gran Colombia pero también su decisión de subordinarlo a los resultados de la negociación diplomática. El rumbo que siguieron las tratativas hasta 1842, ya involucrando a la república del Ecuador, pone fin al extenso y cautivador recuento de Waldemar Espinoza (R.S.).

27.11.07

La poesía de Víctor Ruiz

Luego de publicar hace dos años el poemario Aprendiendo a hablar con las sombras, libro cuya primera versión (Cuando las hojas caen en primavera ) obtuvo el primer premio de los Juegos Florales de su casa de estudios, Víctor Ruiz nos entrega Délibáb, enemigo del viento (Lustra editores, 2007).

Dedicado a la labor editorial con su sello Lustra editores, donde ya se han publicado más de 20 títulos, contando con autores de la talla del peruano Rodolfo Hinostroza y el chileno Óscar Han; Ruiz, quien nunca se ha alejado de la creación poética, nos presenta el segundo de una serie de cuatro libros.

Todos ellos agrupados bajo el nombre de Aprendiendo a hablar con las sombras, y conformados por un libro homónimo (aparecido en el 2005), y los inéditos Euforión o la Presa y Liebe, la muerte en el otro. Es así que Délibáb, enemigo del viento, constituye una notable segunda entrega. "Es desde el 'elogio de la locura' que Délibáb de Víctor Ruiz Velazco se nos presenta como una obra de largo aliento, llena de momentos aterradoramente hermosos, un itinerario por los cruces entre literatura y delirio que hacen del metarrelato de la historia un susurro fresco e iluminador en las nuevas escrituras latinoamericanas actuales"-dice del libro el poeta chileno Héctor Hernández Montecinos.

Egresado de la carrera de Literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Víctor Ruiz (Lima, 1982) ha publicado en diversas revistas del medio, así como en publicaciones de Argentina, Chile, España y Colombia. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de la Revista Trimestral del Cuento Latinoamericano Mil Mamuts (editada en Argentina) y cursa estudios de Maestría en Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

La presentación de Délibáb, enemigo del viento, se llevará a cabo el jueves 29 de noviembre, en el Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz), a las 7:30 p.m. La presentación estará a cargo de los poetas José Agustín Haya de la Torre y Paul Guillén. Participará también el poeta y cantautor, Lino Bolaños. El ingreso es libre. Habrá vino de honor

25.11.07

Entre la espada y la jaula

Escribe
Rodrigo Orihuela


Ensayo, biografía y crónica periodística: las tres etiquetas se pueden aplicar a La cuarta espada, último libro de Santiago Roncagliolo. Como en su obra anterior, Abril Rojo (ganador del Premio Alfaguara 2006), Roncagliolo aborda el tema de Sendero Luminoso y la guerra sucia en su Perú natal. La reiteración de temática no parece ser la salida fácil de un escritor sin ideas sino más bien la presentación de dos enfoques diferentes y válidos sobre un tema que sin duda tiene infinidad de matices e historias para contar. La novela Abril Rojo era ficción sobre una época posterior a la guerra sucia y Abimael Guzmán, fundador y líder de Sendero Luminoso, no era parte de la historia. En La cuarta espada todo gira en torno a Guzmán. Para poder entender lo que el autor quería transmitir con este libro debe entenderse cómo nace. En 2005 Roncagliolo tenía que ofrecer una nota a un editor del diario español El País y propuso hacer un perfil de Guzmán. A medida que entrevistaba, recolectaba información y husmeaba sobre el líder guerrillero, caía en la cuenta de que el material daba para mucho más que un artículo de diario y decidió convertirlo en una biografía. Esta decisión es palpable en la lectura del libro y uno de sus puntos más débiles, ya que da la impresión de estar escrito como suele escribirse en los diarios: a contrarreloj, algo que Roncagliolo admite en varias ocasiones.

Para completar la información que disponía, Roncagliolo relata cómo la figura de Guzmán marcó ciertos momentos de su vida pese a haber vivido parte de su infancia fuera del Perú y, después, en el acomodado barrio limeño de Miraflores, bien lejos del campo de acción diario de Sendero Luminoso. Son anécdotas marcadas en la memoria del escritor, ya sea a través de comentarios que oía a los adultos o por imágenes televisivas.

Recién en la página 225, Roncagliolo revela que hubo una segunda etapa de la investigación, posterior a la publicación del artículo en octubre de 2005. Esa etapa, que debe haber sido la más fructífera pero a la que dedica tan sólo 20 páginas, comenzó en 2006 durante la gira de presentación de Abril Rojo cuando conoció a una persona que le presentó a decenas de senderistas detenidos, entre ellos la pareja de Guzmán, Elena Iparraguirre. Para entonces Roncagliolo había terminado de escribir la primera versión de La cuarta espada y ya tenía un contrato para publicarlo. La introducción del autor al libro cierra con una pregunta acerca de Guzmán: ¿quién es este hombre? El interrogante actúa de eje del libro y en su búsqueda por encontrar la respuesta el peruano intenta presentar al líder guerrillero al mundo, explicarlo y entenderlo. Admite cierta fascinación por quien era conocido como Presidente Gonzalo y quien quería que sus ideas llegasen a ser tan importantes como las de las “tres espadas” del comunismo: el marxismo, el leninismo y el maoísmo.

La crítica más fuerte que ha recibido La cuarta espada, sobre todo en Perú, está vinculada a este intento de retratar a Guzmán, ya que Roncagliolo banaliza la figura e importancia del guerrillero. Una frase del libro sobresale como disparador de las críticas, cuando hace referencia a la ideología de los militantes comunistas, y de los senderistas en especial: “El valor casi místico que se atribuye a la ideología recuerda la Fuerza de Luke Skywalker, una herramienta espiritual y trascendente que le da a su usuario poder ilimitado”. La guerra sucia peruana dejó más de 69.000 muertos y desaparecidos y muchos peruanos creen que comparar la ideología de los senderistas con La guerra de las galaxias es una frivolidad. Roncagliolo dice que esas comparaciones son necesarias para que lectores foráneos comprendan mejor el tema. Pero La cuarta espada no es un libro académico y seguramente no será utilizado como tal. Gracias en parte a que está escrita con ritmo de novela sirve, en cambio, como un acercamiento para quien desea tener un contacto más bien superficial con las ideas de quien fuera alguna vez definido por un diario europeo como “el loco más peligroso de América”.

(Publicado originalmente en el suplemento Radar Libros, de Página/ 12,
Buenos Aires, 25 de noviembre de 2007)

22.11.07

El Perú de los años diez

Escribe
José R. Deustua


Mientras que en Cuba a fines del siglo XIX, en palabras de Luis A. Pérez hijo, una «amalgama social» produjo una insurrección para expulsar a España y eliminar a la burguesía terrateniente criolla y en México una extensa revolución agraria compuesta de facciones tuvo lugar varios años después, en el Perú de los años diez también se estaba tramando una era de «revolución social agraria», con un enérgico llamado a «la redención social del indio» (o de los pueblos indígenas, en el vocabulario políticamente correcto actual). Este es el foco del nuevo libro de Carlos Arroyo Reyes, Nuestros años diez. La Asociación Pro-Indígena, el levantamiento de Rumi Maqui y el incaísmo modernista (Buenos Aires, Libros en Red, 2005), que enfoca tres aspectos de él: (1) la organización y el desarrollo de la Asociación Pro-Indígena, con especial atención en el rol de Pedro S. Zulen; (2) la sublevación indígena encabezada por Rumi Maqui Ccori Zoncco; y (3) los esfuerzos de Abraham Valdelomar para desarrollar una forma de «incaísmo modernista». El libro evita la jerga barroca de mucha investigación postmodernista y, en cambio, presenta una prosa que es clara, directa y, en algunos pasajes, muy elegante.

Arroyo Reyes, periodista peruano residente en Suecia, estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de San Marcos; el libro refleja su trayectoria. Nuestros años diez no se basa en la investigación de archivos o incontables documentos primarios sino preponderantemente en lecturas de El Deber Pro-Indígena, la publicación periódica de la Asociación Pro-Indígena, así como en fuentes secundarias. Es así que se lee como una biografía institucional de la Asociación Pro-Indígena, una biografía personal de determinados personajes históricos vinculados a la asociación, y un estudio literario de las corrientes intelectuales y culturales en el Perú de la década de 1910: el indigenismo temprano, el modernismo, el incaísmo, y todo lo demás. En referencia a la búsqueda del incaísmo del propio Valdelomar, el autor se refiere también a la investigación de Leandro Alviña sobre la música incaica, a la composición de la ópera Ollanta de José María Valle Riestra (basado en Ollantay, drama en lengua quechua de fines del siglo dieciocho) y al trabajo de Daniel Alomía Robles sobre ópera y canto. Arroyo Reyes ubica el interés de Valdelomar por el incaísmo precisamente en 1910 cuando fue a ver la ópera Illa Cori (Corazón de Luna).

El detallado análisis y la narrativa de los sucesos por parte del autor y las interconexiones entre los músicos, escritores, intelectuales y activistas dan lugar a preguntas y problemas generales que, desafortunadamente, no son exploradas. Por ejemplo, el libro señala claras líneas de comunicación entre anarquismo e indigenismo, indigenismo y socialismo, entre el reformismo de 1908-9 (durante la primera crisis del Civilismo) y lo que devino más desarrollado durante la década de 1910. En una conferencia en 1918, patrocinada por la Asociación Obrera en Jauja, Zulen (quien estudió Filosofía y Psicología en la Universidad de Harvard) propuso el socialismo como una solución a los problemas sociales de los trabajadores, artesanos y campesinos. Esto sugiere los múltiples orígenes del socialismo en Perú, que es un ángulo que ha recibido poca atención ya que la mayoría de los estudios se han focalizado casi exclusivamente en José Carlos Mariátegui.

Cuando miramos a la delegación peruana que asistió al Primer Congreso Internacional de la Mujer, realizado en Buenos Aires en 1910, también podemos ver las conexiones entre el indigenismo y el feminismo: Dora Mayer, la principal delegada peruana, fue una importante dirigente dentro de la Asociación Pro-Indígena.

Arroyo Reyes también da menos importancia al papel de los intelectuales de la clase alta, como Óscar Miró Quesada, Víctor Andrés Belaúnde y José de la Riva Agüero, en las actividades de la Asociación Pro-Indígena y no presta mucha atención al reformismo de una generación más joven dentro de la oligarquía peruana. El libro no menciona, por ejemplo, la fluida comunicación entre Riva Agüero y Luis E. Valcárcel. Lamentablemente, los violentos sueños juveniles de esta generación de intelectuales conservadores y elitistas prácticamente desaparecieron en la década de 1920, cuando Riva Agüero y otros, para reforzar los valores católicos y tradicionales, siguieron a Mussolini y el fascismo italiano y abandonaron su anterior identificación con la reforma social y al «rejuvenecimiento» del Perú.

La presentación mayormente narrativa que Arroyo Reyes hace de la rebelión de Rumi Maqui Ccori Zoncco (Puño de Piedra, Corazón de Oro, en quechua) y el bosquejo biográfico sobre Teodomiro Gutiérrez Cueva (Rumi Maqui) repite investigaciones anteriores y se basa fuertemente en los dos trabajos de Augusto Ramos Zambrano sobre el indigenismo de Puno y los movimientos campesinos en Azángaro y Ezequiel Urviola. El autor hace una mención breve de los movimientos «milenarios» andinos, todavía dentro del marco de los estudios de Alberto Flores Galindo y Manuel Burga acerca de la criticada idea de una utopía andina. En esta presentación, lo más impresionante es la brutal represión que los grandes terratenientes y gamonales organizaron contra los rebeldes, tanto durante como después. Cientos de campesinos indígenas andinos fueron cazados y asesinados por los ejércitos privados armados de los terratenientes (compuestos ellos mismos por campesinos). Soratira fue saqueada e incendiada y el dirigente indígena Eugenio Chino Apaza fue asesinado sin remordimiento, en tanto que Turpo, un importante dirigente, fue atado a dos caballos y arrastrado por el suelo a lo largo de dos millas, de tal manera que «fragmentos de su cabeza y de sus intestinos quedaron pegados a las rocas». Esto trae al recuerdo la Guatemala de las décadas de 1970 y 1980 y los horrores de la represión que los militares guatemaltecos, con el consentimiento del gobierno norteamericano, llevaron a cabo contra los campesinos mayas.

El libro de Arroyo Reyes entrega suficiente información como para dar sostén a un importante argumento que no alcanza a elaborar. Desde 1907, los movimientos de la reforma universitaria han puesto a los estudiantes universitarios peruanos (particularmente en la Universidad de San Agustín pero posteriormente en Cuzco y Lima) en condiciones de construir instituciones más democráticas, mientras que la tradición universitaria autoritaria en países como los Estados Unidos ha excluido tanto a estudiantes como a docentes de la toma real de decisiones y, en cambio, ha mantenido el poder en manos de los administradores, más aún ahora que antes. En el Perú, como en Argentina, los estudiantes desarrollaron derechos de cogobierno con docentes y administradores, y un tercio del Consejo Superior universitario en la mayoría de las universidades ha estado y está compuesto por representantes estudiantiles. La participación de estudiantes de clase media en el movimiento de la reforma universitaria en Perú interactuó con el indigenismo y la Asociación Pro-Indígena, la rebelión campesina en Puno comandada por el oficial de ejército y reformador de gobierno Teodomiro Gutiérrez Cueva «Rumi Maqui», y las obras literarias del autor cosmopolita Abraham Valdelomar reflejaron la búsqueda de un Inca modernista.

(Publicado originalmente en inglés en la revista Hispanic American Historical Review, Volumen 87, N° 1, febrero de 2007, págs. 203-205)