9.2.09

Retratos de historia y dolor

José Clemente
La Primera, Lima, 31/01/09


Han pasado casi 130 años de la guerra de Chile contra el Perú y las heridas, para bien o para mal, no cicatrizan del todo. Más de un siglo y ambos países siguen trenzados, salvando las distancias históricas, en diferendos geopolíticos y comerciales. A Renzo Babilonia Fernández Baca, joven periodista y fotógrafo de profesión, además de docente de tres importantes universidades peruanas, no se le ocurrió mejor proyecto hace cinco años que indagar en uno de los capítulos poco tratados de aquel episodio bélico: La fotografía durante la Guerra del Pacífico. Investigación que le ha permitido conseguir algunas imágenes inéditas en el Perú, en su afán primordial de rescatar la labor de los primeros fotógrafos peruanos en el siglo XIX.

Quién podría pensar que mientras Chile ya le había declarado la guerra al Perú y miles de soldados se preparaban para resistir en Tarapacá e Iquique y otros tantos valientes marinos se alistaban para defender el mar peruano de la invasión enemiga, un grueso contingente de la Compañía Española de la Guardia Urbana se reunía frente al Palacio de Exposición de Lima para colaborar con el orden en la ciudad. No sólo era la época de los soldados y voluntarios de a pie, lo fue también de conocidos y casi anónimos fotógrafos que empezaron a retratar los tristes y heroicos capítulos de aquel infausto episodio.

El periodista Renzo Babilonia Fernández Baca cree en dos tipos de estos hombres que empezaron a reflejar aquellos hechos que duraron más de cuatro años: los que habían instalado sus estudios fotográficos con fines de lucro sin importarles la coyuntura bélica que se inició en 1879 y los que usaron este medio como paralelo a sus objetivos patrióticos y filantrópicos. Babilonia resalta mucho la presencia de los estudios fotográficos de aquella data como Courret (francés), Castillo y los aportes de Benjamín Franklin Pease, un ciudadano norteamericano que llegó al Perú para afincarse y contribuir con sus virtudes. En sus correrías investigativas, el autor de La guerra de nuestra memoria, crónica Ilustrada de la Guerra del Pacífico no sólo se ampara en fuentes nacionales sino extranjeras de Chile, Argentina, Gran Bretaña, etc.

Apela a imágenes conmovedoras posteriores a enero de 1881, como la inspección de las tropas chilenas en el campo de batalla de San Juan, luego de la heroica resistencia peruana. En ella se aprecia al comandante del batallón ‘Navales’ Martiniano Urriola y al general Marcos Segundo Maturana junto al diezmado campamento peruano tras la línea de defensa de los cerros, soldados muertos, personal de las ambulancias chilenas y un cañón Grieve peruano capturado por la tropa enemiga.

También se puede apreciar a Chorrillos devastado por el bombardeo, soldados enemigos heridos y las tropas invasoras en la cima del cerro San Cristóbal.

Otra escena impactante, tal vez indignante para muchos, es la imagen del regimiento chileno de Artillería Nº 1, en uno de los momentos precisos de la ocupación.

Destacan también las imágenes del muelle Dársena, saboteado por marinos peruanos apenas los chilenos se apoderaron del mar de Grau, la avería de la corbeta chilena Abtao a manos del Huáscar, la presencia de esta gloriosa nave en Valparaíso, ya capturada, y la histórica reunión de los pobladores de Concepción en Junín después de la masacre a una columna invasora.

Sobre estos y otros retratos de Patricio Greve, fotógrafo chileno que estuvo del otro bando, Babilonia prefiere hacer conclusiones sobre el legado de sus antecesores colegas peruanos como Luis Castillo, un fotógrafo que apoya con creces la defensa de nuestro país. “Castillo no sólo retrata los duros momentos sino que se enrola en la reserva y desde allí contribuye con sus conocimientos de sepia fotocopiando los mapas de las zonas estratégicas del país en momentos que Chile ya iniciaba la ocupación”, resalta.

Narra cómo los fotógrafos de aquella data, como los corresponsales de guerra en la actualidad, acompañaban a los ejércitos. La diferencia, por razones tecnológicas, es que las tomas gráficas se hacían en función de la luz solar y la larga exposición de los personajes y protagonistas de aquel episodio. No había fotos fugaces y en pleno movimiento. Por ello las imágenes fueron tomadas antes o después de la batalla o combate.

Babilonia ha “capturado” más de 120 imágenes para plasmarlas en su libro, una importante contribución para preservar la memoria histórica de nuestro país.

Renzo Babilonia Fernández Baca es conciente de que la publicación de su libro La guerra de nuestra memoria, crónica Ilustrada de la Guerra del Pacífico (1879-1884), aparece en plena coyuntura del diferendo marítimo con Chile y las constantes rencillas políticas y diplomáticas con el país vecino del sur. Pero, ¿cuándo no hubo una coyuntura difícil con Chile?, pregunta con razón.

“No es un libro antichileno, ni nada por el estilo. Mi postura es sólo peruana y profesional, afirma.

Fernández Baca sostiene que se trata de un proyecto de tesis que empezó hace cinco años, cuya investigación se da desde la perspectiva de los medios de comunicación. “Ojo no soy un historiador”, aclara.

Admite lo difícil que es realizar una obra. “Tocar puertas a varias editoriales, tener compromisos iniciales que al final se pierden, puede ser hasta frustrante”, admite.

¿Qué lo empujó a realizar esta iniciativa? El autor de este libro, que cuenta con el respaldo y sello del Fondo Editorial de la Universidad Cayetano Heredia, refiere que haber tenido al general EP Marco Fernández Baca como abuelo y su pasión por la fotografía, fueron sus grandes referentes en su carrera.

“El valor de mi trabajo tiene como esencia la historia”, sostiene. Renzo Babilonia dice estar seguro también que no será su primer y único libro. Este joven docente ya está esbozando una segunda entrega.

2 comentarios:

Television Gratis dijo...

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Saludos.

Anónimo dijo...

Un libro que causo mucha expectativa pero quedo en eso, faltaron muchas imagenes (las ineditas), para los conocen de este tema deja mucho que desear, parece que no hubiera investigado a profundidad.