30.11.07

Nuevo galardón a Juan Gelman

Escribe
Armando G. Tejeda

El poeta argentino Juan Gelman, quien fue distinguido con el Premio Cervantes 2007, señaló que el galardón, más allá de la circunstancia personal, “es como un reconocimiento a la poesía misma que no tienen las grandes editoriales, porque no es vendible, y también es un desconocimiento del valor de la poesía. Eso a mí me conmueve mucho”.

Gelman, quien se manifiesta emocionado por haber obtenido el premio, expresó que “los cinco o seis candidatos que mencionaron los periódicos son escritores, no sólo amigos míos, sino poetas de primera fila, como Nicanor Parra, (Mario) Benedetti; también (José Emilio) Pacheco fue candidato al galardón.

“Realmente cuando vi a Juan Marsé y Juan Goytisolo entre los aspirantes, y a los que mencioné, como Blanca Varela, pensé: no, Juan, a vos no, pero resultó que sí”.

La marca del exilio

En entrevista telefónica, después de buscarlo en su estudio de la ciudad de México, el poeta argentino indicó que hay dos fenómenos para publicar poesía: el negativo es que las dificultades aumentaron para los jóvenes poetas, y el positivo es que hay una serie de pequeñas editoriales, también en este país, que editan poesía; “esto permite que el lector de ese género tenga la posibilidad de leerla y gozarla”.

El galardonado, quien reside en México desde hace 30 años, explicó que el exilio lo marcó de algún modo, “porque toda circunstancia exterior, sobre todo la brutalidad del exilio, que influye en la subjetividad de cada quién como influye en las relaciones personales, los ideales, en la vida; de manera que sí influyó, no sé bien de qué modo”.

Temas como el amor, la muerte, la infancia, la justicia social y la fraternidad inspiran a Gelman, quien recordó que durante los años 30 del siglo pasado su hermano mayor, que nació en Ucrania y era un gran lector, le recitaba poemas rusos de Pushkin, “aunque no entendía nada, me atrapaban la musicalidad y el ritmo; así empezó mi formación literaria”.

Su nieta uruguaya, a la que encontraron después de 23 años, fue la primera persona que lo llamó para felicitarlo: “Eso fue muy emocionante, fue la primera felicitación que recibí en el día”.

Entre las reacciones generadas por la noticia, el poeta mexicano Alberto Blanco señaló que Juan Gelman es uno de los mejores poetas de lengua española y que los méritos que avalan el nuevo reconocimiento a su trabajo, con el Premio Cervantes no tienen vuelta de hoja.

“La obra de este poeta ha sido fiel desde un principio a una voz apasionadamente personal. Una voz inconfundible que desde su primer libro de poemas, Violín y otras cuestiones, fue reconocida por su calidad”.

Secuelas de la dictadura militar

Gelman, de 77 años, nació en Argentina, país que lo empujó al exilio tras el golpe militar en la década de los 70 que derivó en una férrea dictadura que persiguió, asesinó y desapareció a miles de personas, entre ellas a familiares directos del poeta galardonado con el Premio Cervantes.

La poesía de Gelman ha sido una de las más reconocidas en su país, donde recibió el Premio Nacional de Poesía, y en México fue distinguido con el galardón Juan Rulfo.

El jurado del Premio Cervantes, presidido por el ministro de Cultura español, César Antonio Molina, y por el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, decidió finalmente elegir a Juan Gelman tras realizar varias votaciones, en las que se desecharon otras candidaturas, como la del Nobel colombiano Gabriel García Márquez, del poeta mexicano José Emilio Pacheco y el poeta uruguayo Mario Benedetti.

Gelman señaló a la cadena de televisión estadunidense CNN –pues se negó a recibir a los demás medios de comunicación– tras conocer la concesión del galardón, que aunque su obra más conocida es la de tema político, “también tengo otras obsesiones, como los temas eternos de la poesía: el amor, la muerte y la niñez”.

Como es tradición en este premio, en cumplimiento de una regla no escrita desde su fundación, los galardonados se van alternando en función de su origen: un año lo recibe un español –el de 2006 recayó en el poeta asturiano Antonio Gamoneda– y al siguiente se reconoce a un latinoamericano.

Lo anterior explica el hecho de que las candidaturas de autores españoles fueran las que menos opciones tuvieran en esta versión del Premio Cervantes, como fue la del novelista y ensayista Juan Goytisolo, la del catalán Juan Marsé o la de Antonio Muñoz Molina.

Sin embargo, de las candidaturas de escritores latinoamericanos había nombres de enorme prestigio y calidad literaria, como los citados García Márquez y José Emilio Pacheco, pero también la del poeta de la “antipoesía”, Nicanor Parra, o la peruana Blanca Varela.

Llama la atención el hecho que la que, en teoría, era la candidatura más consistente y aclamada por su importancia en la literatura contemporánea, la del Nobel colombiano García Márquez, ni siquiera llegó a las deliberaciones finales y definitivas, que se dirimió entre cuatro finalistas: Juan Gelman, Blanca Varela, José Emilio Pacheco y Mario Benedetti.

El jurado, el cual no explicó los motivos, como es tradición, de su rechazo al resto de las candidaturas, estuvo integrado por Víctor García de la Concha, César Antonio Molina y Antonio Gamoneda, como autor galardonado en la versión anterior; Francisco Albizúrez, designado por la Academia Guatemalteca de la Lengua; José Miguel Ullán, nombrado por el ministro de Cultura; José Manuel Sánchez Ron, designado por el secretario de Estado de Universidades e Investigación; María de los Ángeles Pérez López, designada por la directora del Instituto Cervantes; Amalia Iglesias, designada por la directora de la Biblioteca Nacional; Martín Caparrós, designado por el director general de Cooperación y Comunicación Cultural; Alfredo Conde, designado por el director general de Libro, Archivos y Bibliotecas.

Como secretario de las sesiones de votación ejerció el cargo Rogelio Blanco Martínez, director general del Libro, Archivos y Bibliotecas, y como secretaria de actas fungió Mónica Fernández Muñoz, subdirectora general de Promoción del Libro, la Lectura y las Letras Españolas.

Jurado con marcado acento gubernamental

La composición del jurado del Premio Cervantes de Literatura le confiere un marcado carácter gubernamental, ya que ocho de los integrantes de ese cuerpo colegiado son representantes de la administración, lo que en ocasiones provoca suspicacias sobre la intencionalidad política del premiado, como ocurrió con Francisco Umbral, un escritor próximo al derechista Partido Popular que fue galardonado durante la etapa de gobierno de José María Aznar.

En el caso del poeta argentino, el jurado reconoció “la musicalidad y el ritmo de las palabras sin abandonar el compromiso social y político que caracteriza toda su obra literaria”.

También destacó la permanente lucha de Juan Gelman por los derechos humanos y su incansable denuncia de los crímenes atroces que se cometieron en su país, Argentina, en los años de la dictadura de las juntas militares (1976-1983).

El Premio Cervantes, dotado de 90 mil euros, se entregará, como es tradición, el próximo 23 de abril en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en un acto que preside el jefe del Estado español, el rey Juan Carlos.

Entre la bibliografía de Juan Gelman, destacan los siguientes títulos: Violín y otras cuestiones (1956), Cólera buey (1965), Los poemas de Sidney West (1969), Carta Abierta (1980), Bajo la lluvia ajena (1980), Hacia el Sur (1982), y Eso (1983-1984).

(Publicado originalmente en La Jornada, México,
30 de noviembre de 2007)

29.11.07

Libro sobre la Amazonía del Perú

Los esfuerzos del Virreinato del Perú por implantar su autoridad en la hoya amazónica dieron lugar en el curso de varios siglos a una inmensa variedad de documentos. Entre los siglos XVI, XVII y XVIII, las expediciones de conquista y, de forma particular, la avanzada de las misiones dejaron como saldo mapas, cartas de navegación y descripciones topográficas además de un cúmulo de crónicas, partes, informes, registros lingüísticos y anotaciones etnográficas. El historiador Waldemar Espinoza ha tenido el mérito, en Amazonía del Perú, de haber organizado esta información caótica para articular una historia coherente y minuciosa de la tierra de los que los incas llamaron sacharuna ("gente de los bosques"). El libro es una coedición del Fondo Editorial del Congreso y el Banco Central de Reserva del Perú.

Espinoza recuerda que la leyenda de Eldorado selvático nació tan pronto como los españoles sometieron al imperio inca. En adelante, el lugar de extraordinarias riquezas que sería Eldorado, donde los hombres entraban a bañarse a las lagunas con el cuerpo cubierto de oro, se adueñó de las fantasías de los colonizadores. A lo largo del siglo XVI, diferentes capitanes solicitaron permiso para emprender la conquista del oriente. El virrey alentó sus pretensiones en parte porque aligeraban el problema que suponía para la Corona la presencia en las ciudades de militares empobrecidos a causa de la guerra que sostuvo con los encomenderos. En 1541, 1549 y 1557 Francisco de Orellana, Diego Palomino y Juan de Salinas Loyola se internaron en el mitológico territorio. Orellana descubrió el río Amazonas, Palomino fundó San Leandro de Jaén, mientras que Salinas Loyola tomó posesión de Maynas (Loreto) y recorrió el río Ucayali hasta sus nacientes en el Cusco, pasando antes por el pongo de Manseriche. Sin embargo, las cada vez más frecuentes excursiones no consiguieron una efectiva consolidación del poder hispano debido a las enormes dificultades supuestas por la geografía y el clima y la resistencia perseverante de las numerosas etnias dispersas en la región. En ese sentido, la historia narrada por Espinoza sacude por la renovación incesante del odio entre el invasor y el invadido, y la crueldad desbordada. En 1676, por ejemplo, 3 000 abijiras perdieron la vida perseguidos por la muerte del padre Güels.

Waldemar Espinoza atribuye a los misioneros que tomaron la posta a las tropas los mayores logros colonizadores. El autor concede una atención particular a la acción de los jesuitas durante el seiscientos y el setecientos. Verdaderos científicos de la catequización, los jesuitas fueron capaces de establecer relaciones duraderas con las etnias locales poniendo en práctica un riguroso código que incluía diferenciar sus costumbres y adoctrinarlas en su propia lengua. En colonias o "reducciones" que buscaban ser centros productivos, los religiosos se esforzaban por enraizar entre los nativos la ley escrita, el sedentarismo, la agricultura, el trabajo rentado y la monogamia. Espinoza destaca la obra de los padres Cueva, Santa Cruz, Figueroa, Lucero, Richter, Fritz, Brentano y Bahamonde, este último fundador de Santa Bárbara de Iquitos (1740). El increíble padre alemán Samuel Fritz, autor del Mapa geográfico del río Amazonas (publicado en 1707) e incansable fundador de misiones, le merece extensas páginas. Al final de su campaña misional, los jesuitas habían levantado 173 reducciones, un trabajo que Espinoza considera admirable si se toma en cuenta la férrea voluntad de las etnias de preservar su vida nómade y su economía de autoconsumo.

En 1802 la región amazónica fue devuelta al Virreinato del Perú, después de haber sido transferida en 1717 al nuevo Virreinato de Nueva Granada. Espinoza analiza cuidadosamente el manejo que recibió este hecho años más tarde durante la Independencia por los nacientes estados del Perú y la Gran Colombia. Son de mucho interés las alusiones a Simón Bolívar, en el sentido de revelar su deseo de anexar el territorio selvático a la Gran Colombia pero también su decisión de subordinarlo a los resultados de la negociación diplomática. El rumbo que siguieron las tratativas hasta 1842, ya involucrando a la república del Ecuador, pone fin al extenso y cautivador recuento de Waldemar Espinoza (R.S.).

27.11.07

La poesía de Víctor Ruiz

Luego de publicar hace dos años el poemario Aprendiendo a hablar con las sombras, libro cuya primera versión (Cuando las hojas caen en primavera ) obtuvo el primer premio de los Juegos Florales de su casa de estudios, Víctor Ruiz nos entrega Délibáb, enemigo del viento (Lustra editores, 2007).

Dedicado a la labor editorial con su sello Lustra editores, donde ya se han publicado más de 20 títulos, contando con autores de la talla del peruano Rodolfo Hinostroza y el chileno Óscar Han; Ruiz, quien nunca se ha alejado de la creación poética, nos presenta el segundo de una serie de cuatro libros.

Todos ellos agrupados bajo el nombre de Aprendiendo a hablar con las sombras, y conformados por un libro homónimo (aparecido en el 2005), y los inéditos Euforión o la Presa y Liebe, la muerte en el otro. Es así que Délibáb, enemigo del viento, constituye una notable segunda entrega. "Es desde el 'elogio de la locura' que Délibáb de Víctor Ruiz Velazco se nos presenta como una obra de largo aliento, llena de momentos aterradoramente hermosos, un itinerario por los cruces entre literatura y delirio que hacen del metarrelato de la historia un susurro fresco e iluminador en las nuevas escrituras latinoamericanas actuales"-dice del libro el poeta chileno Héctor Hernández Montecinos.

Egresado de la carrera de Literatura de la Universidad Nacional Federico Villarreal, Víctor Ruiz (Lima, 1982) ha publicado en diversas revistas del medio, así como en publicaciones de Argentina, Chile, España y Colombia. Actualmente forma parte del Consejo de Redacción de la Revista Trimestral del Cuento Latinoamericano Mil Mamuts (editada en Argentina) y cursa estudios de Maestría en Estudios Culturales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

La presentación de Délibáb, enemigo del viento, se llevará a cabo el jueves 29 de noviembre, en el Centro Cultural de España (Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz), a las 7:30 p.m. La presentación estará a cargo de los poetas José Agustín Haya de la Torre y Paul Guillén. Participará también el poeta y cantautor, Lino Bolaños. El ingreso es libre. Habrá vino de honor

25.11.07

Entre la espada y la jaula

Escribe
Rodrigo Orihuela


Ensayo, biografía y crónica periodística: las tres etiquetas se pueden aplicar a La cuarta espada, último libro de Santiago Roncagliolo. Como en su obra anterior, Abril Rojo (ganador del Premio Alfaguara 2006), Roncagliolo aborda el tema de Sendero Luminoso y la guerra sucia en su Perú natal. La reiteración de temática no parece ser la salida fácil de un escritor sin ideas sino más bien la presentación de dos enfoques diferentes y válidos sobre un tema que sin duda tiene infinidad de matices e historias para contar. La novela Abril Rojo era ficción sobre una época posterior a la guerra sucia y Abimael Guzmán, fundador y líder de Sendero Luminoso, no era parte de la historia. En La cuarta espada todo gira en torno a Guzmán. Para poder entender lo que el autor quería transmitir con este libro debe entenderse cómo nace. En 2005 Roncagliolo tenía que ofrecer una nota a un editor del diario español El País y propuso hacer un perfil de Guzmán. A medida que entrevistaba, recolectaba información y husmeaba sobre el líder guerrillero, caía en la cuenta de que el material daba para mucho más que un artículo de diario y decidió convertirlo en una biografía. Esta decisión es palpable en la lectura del libro y uno de sus puntos más débiles, ya que da la impresión de estar escrito como suele escribirse en los diarios: a contrarreloj, algo que Roncagliolo admite en varias ocasiones.

Para completar la información que disponía, Roncagliolo relata cómo la figura de Guzmán marcó ciertos momentos de su vida pese a haber vivido parte de su infancia fuera del Perú y, después, en el acomodado barrio limeño de Miraflores, bien lejos del campo de acción diario de Sendero Luminoso. Son anécdotas marcadas en la memoria del escritor, ya sea a través de comentarios que oía a los adultos o por imágenes televisivas.

Recién en la página 225, Roncagliolo revela que hubo una segunda etapa de la investigación, posterior a la publicación del artículo en octubre de 2005. Esa etapa, que debe haber sido la más fructífera pero a la que dedica tan sólo 20 páginas, comenzó en 2006 durante la gira de presentación de Abril Rojo cuando conoció a una persona que le presentó a decenas de senderistas detenidos, entre ellos la pareja de Guzmán, Elena Iparraguirre. Para entonces Roncagliolo había terminado de escribir la primera versión de La cuarta espada y ya tenía un contrato para publicarlo. La introducción del autor al libro cierra con una pregunta acerca de Guzmán: ¿quién es este hombre? El interrogante actúa de eje del libro y en su búsqueda por encontrar la respuesta el peruano intenta presentar al líder guerrillero al mundo, explicarlo y entenderlo. Admite cierta fascinación por quien era conocido como Presidente Gonzalo y quien quería que sus ideas llegasen a ser tan importantes como las de las “tres espadas” del comunismo: el marxismo, el leninismo y el maoísmo.

La crítica más fuerte que ha recibido La cuarta espada, sobre todo en Perú, está vinculada a este intento de retratar a Guzmán, ya que Roncagliolo banaliza la figura e importancia del guerrillero. Una frase del libro sobresale como disparador de las críticas, cuando hace referencia a la ideología de los militantes comunistas, y de los senderistas en especial: “El valor casi místico que se atribuye a la ideología recuerda la Fuerza de Luke Skywalker, una herramienta espiritual y trascendente que le da a su usuario poder ilimitado”. La guerra sucia peruana dejó más de 69.000 muertos y desaparecidos y muchos peruanos creen que comparar la ideología de los senderistas con La guerra de las galaxias es una frivolidad. Roncagliolo dice que esas comparaciones son necesarias para que lectores foráneos comprendan mejor el tema. Pero La cuarta espada no es un libro académico y seguramente no será utilizado como tal. Gracias en parte a que está escrita con ritmo de novela sirve, en cambio, como un acercamiento para quien desea tener un contacto más bien superficial con las ideas de quien fuera alguna vez definido por un diario europeo como “el loco más peligroso de América”.

(Publicado originalmente en el suplemento Radar Libros, de Página/ 12,
Buenos Aires, 25 de noviembre de 2007)

22.11.07

El Perú de los años diez

Escribe
José R. Deustua


Mientras que en Cuba a fines del siglo XIX, en palabras de Luis A. Pérez hijo, una «amalgama social» produjo una insurrección para expulsar a España y eliminar a la burguesía terrateniente criolla y en México una extensa revolución agraria compuesta de facciones tuvo lugar varios años después, en el Perú de los años diez también se estaba tramando una era de «revolución social agraria», con un enérgico llamado a «la redención social del indio» (o de los pueblos indígenas, en el vocabulario políticamente correcto actual). Este es el foco del nuevo libro de Carlos Arroyo Reyes, Nuestros años diez. La Asociación Pro-Indígena, el levantamiento de Rumi Maqui y el incaísmo modernista (Buenos Aires, Libros en Red, 2005), que enfoca tres aspectos de él: (1) la organización y el desarrollo de la Asociación Pro-Indígena, con especial atención en el rol de Pedro S. Zulen; (2) la sublevación indígena encabezada por Rumi Maqui Ccori Zoncco; y (3) los esfuerzos de Abraham Valdelomar para desarrollar una forma de «incaísmo modernista». El libro evita la jerga barroca de mucha investigación postmodernista y, en cambio, presenta una prosa que es clara, directa y, en algunos pasajes, muy elegante.

Arroyo Reyes, periodista peruano residente en Suecia, estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de San Marcos; el libro refleja su trayectoria. Nuestros años diez no se basa en la investigación de archivos o incontables documentos primarios sino preponderantemente en lecturas de El Deber Pro-Indígena, la publicación periódica de la Asociación Pro-Indígena, así como en fuentes secundarias. Es así que se lee como una biografía institucional de la Asociación Pro-Indígena, una biografía personal de determinados personajes históricos vinculados a la asociación, y un estudio literario de las corrientes intelectuales y culturales en el Perú de la década de 1910: el indigenismo temprano, el modernismo, el incaísmo, y todo lo demás. En referencia a la búsqueda del incaísmo del propio Valdelomar, el autor se refiere también a la investigación de Leandro Alviña sobre la música incaica, a la composición de la ópera Ollanta de José María Valle Riestra (basado en Ollantay, drama en lengua quechua de fines del siglo dieciocho) y al trabajo de Daniel Alomía Robles sobre ópera y canto. Arroyo Reyes ubica el interés de Valdelomar por el incaísmo precisamente en 1910 cuando fue a ver la ópera Illa Cori (Corazón de Luna).

El detallado análisis y la narrativa de los sucesos por parte del autor y las interconexiones entre los músicos, escritores, intelectuales y activistas dan lugar a preguntas y problemas generales que, desafortunadamente, no son exploradas. Por ejemplo, el libro señala claras líneas de comunicación entre anarquismo e indigenismo, indigenismo y socialismo, entre el reformismo de 1908-9 (durante la primera crisis del Civilismo) y lo que devino más desarrollado durante la década de 1910. En una conferencia en 1918, patrocinada por la Asociación Obrera en Jauja, Zulen (quien estudió Filosofía y Psicología en la Universidad de Harvard) propuso el socialismo como una solución a los problemas sociales de los trabajadores, artesanos y campesinos. Esto sugiere los múltiples orígenes del socialismo en Perú, que es un ángulo que ha recibido poca atención ya que la mayoría de los estudios se han focalizado casi exclusivamente en José Carlos Mariátegui.

Cuando miramos a la delegación peruana que asistió al Primer Congreso Internacional de la Mujer, realizado en Buenos Aires en 1910, también podemos ver las conexiones entre el indigenismo y el feminismo: Dora Mayer, la principal delegada peruana, fue una importante dirigente dentro de la Asociación Pro-Indígena.

Arroyo Reyes también da menos importancia al papel de los intelectuales de la clase alta, como Óscar Miró Quesada, Víctor Andrés Belaúnde y José de la Riva Agüero, en las actividades de la Asociación Pro-Indígena y no presta mucha atención al reformismo de una generación más joven dentro de la oligarquía peruana. El libro no menciona, por ejemplo, la fluida comunicación entre Riva Agüero y Luis E. Valcárcel. Lamentablemente, los violentos sueños juveniles de esta generación de intelectuales conservadores y elitistas prácticamente desaparecieron en la década de 1920, cuando Riva Agüero y otros, para reforzar los valores católicos y tradicionales, siguieron a Mussolini y el fascismo italiano y abandonaron su anterior identificación con la reforma social y al «rejuvenecimiento» del Perú.

La presentación mayormente narrativa que Arroyo Reyes hace de la rebelión de Rumi Maqui Ccori Zoncco (Puño de Piedra, Corazón de Oro, en quechua) y el bosquejo biográfico sobre Teodomiro Gutiérrez Cueva (Rumi Maqui) repite investigaciones anteriores y se basa fuertemente en los dos trabajos de Augusto Ramos Zambrano sobre el indigenismo de Puno y los movimientos campesinos en Azángaro y Ezequiel Urviola. El autor hace una mención breve de los movimientos «milenarios» andinos, todavía dentro del marco de los estudios de Alberto Flores Galindo y Manuel Burga acerca de la criticada idea de una utopía andina. En esta presentación, lo más impresionante es la brutal represión que los grandes terratenientes y gamonales organizaron contra los rebeldes, tanto durante como después. Cientos de campesinos indígenas andinos fueron cazados y asesinados por los ejércitos privados armados de los terratenientes (compuestos ellos mismos por campesinos). Soratira fue saqueada e incendiada y el dirigente indígena Eugenio Chino Apaza fue asesinado sin remordimiento, en tanto que Turpo, un importante dirigente, fue atado a dos caballos y arrastrado por el suelo a lo largo de dos millas, de tal manera que «fragmentos de su cabeza y de sus intestinos quedaron pegados a las rocas». Esto trae al recuerdo la Guatemala de las décadas de 1970 y 1980 y los horrores de la represión que los militares guatemaltecos, con el consentimiento del gobierno norteamericano, llevaron a cabo contra los campesinos mayas.

El libro de Arroyo Reyes entrega suficiente información como para dar sostén a un importante argumento que no alcanza a elaborar. Desde 1907, los movimientos de la reforma universitaria han puesto a los estudiantes universitarios peruanos (particularmente en la Universidad de San Agustín pero posteriormente en Cuzco y Lima) en condiciones de construir instituciones más democráticas, mientras que la tradición universitaria autoritaria en países como los Estados Unidos ha excluido tanto a estudiantes como a docentes de la toma real de decisiones y, en cambio, ha mantenido el poder en manos de los administradores, más aún ahora que antes. En el Perú, como en Argentina, los estudiantes desarrollaron derechos de cogobierno con docentes y administradores, y un tercio del Consejo Superior universitario en la mayoría de las universidades ha estado y está compuesto por representantes estudiantiles. La participación de estudiantes de clase media en el movimiento de la reforma universitaria en Perú interactuó con el indigenismo y la Asociación Pro-Indígena, la rebelión campesina en Puno comandada por el oficial de ejército y reformador de gobierno Teodomiro Gutiérrez Cueva «Rumi Maqui», y las obras literarias del autor cosmopolita Abraham Valdelomar reflejaron la búsqueda de un Inca modernista.

(Publicado originalmente en inglés en la revista Hispanic American Historical Review, Volumen 87, N° 1, febrero de 2007, págs. 203-205)

19.11.07

Los apremios del poeta Eguren

Viendo sus amigos que [José María] Eguren se debatía en la pobreza, y conociendo la invencible delicadeza del poeta, imaginaron un medio para ayudarlo económicamente. Isajara [Isabel Ramos Bodero] no quiere que este aspecto llegue a las letras de molde pero el cronista, seguro de que con ello no se hace daño a nadie, ni a la memoria del poeta ni a la reputación de los que fueron verdaderos amigos suyos, no puede vencer esa indiscreción que es superior a la promesa, por el hecho de llevar en sí rasgos positivos. Dos o tres amigos convinieron en decirle a Eguren que sus acuarelas habían gustado muchísimo a un señor que solía hacer viajes frecuentes a Nueva York, quien había solicitado algunas para exhibirlas o venderlas en aquella metrópoli. Cuando Eguren escuchó de boca de Isajara tan excelente noticia, permaneció confuso e incrédulo, sobre todo al saber de que sus acuarelas iban a ser compradas al contado. ¡Todo había pensado Eguren, menos que sus pinturas podían ser materia de especulación artística y económica en Nueva York! Mas como las seguridades que se le dieron fueron tan concretas, el ingenio socarrón jamás sospechó que otros le iban a sacarronear generosísimamente. Y se puso a trabajar. Esto ocurrió allá por los años 30 o 32, antes de que sobre el espíritu del poeta cayera una tremenda desilusión que había de paralizarlo posteriormente, y hasta el fin, en casi todas sus actividades aleatorias, y aún en las que se relacionaban con su poesía misma. Solía llevar el poeta a casa de sus amigos sus pequeñas acuarelas debajo de las cuales firmaba con Joesem, por las que les pagaban cantidades que le permitían cubrir las más imperiosas necesidades de su casa, porque Eguren tenía dos o más personas por quienes responder. Estas transacciones se llevaban a cabo con discreción y regularidad, pues el señor de Nueva York venía a Lima con cierta periodicidad. Como todo artista, Eguren era susceptible a las caricias de la Fama, quizás si más todavía que a las de Creso. La inocente y generosa comedia se desenvolvía sin tropiezos, para alegría de unos y otros, porque todos recibían contento con la trama. Mas un día, Enrique Bustamante y Ballivián, íntimo amigo y admirador de Eguren, al descubrir lo que se desarrollaba detrás de la tramoya, le relevó a su amigo el juego."¿Pero José María —le dijo—, como crees que tus acuarelas pueden ser exhibidas en Nueva York? … ¡Estas son cosas de Isabelita!". Eguren se quedó de una pieza y sin esperar más fuese volando a la Casa Columbia. Al saber Isajara el motivo de la visita de Eguren, se quedó a su vez de una pieza, sobre todo al tener conciencia de que la revelación hecha por Enrique tenía autoridad suprema. Pero Isajara reaccionó rapidísima e inteligentemente. "¡Este Enrique es de lo más curioso! ¡Qué cosas las que quiere hacerte consentir él! Y para que te convenzas, te voy a presentar al señor Durán que es la persona que se interesa por tus acuarelas, y que debe llegar uno de estos días". Y en efecto, llegó el señor Durán, a quien hubo que confiarle el sentido de la comedia, recomendándole que se mostrara lo más parco en palabras porque Eguren era sutil. Tenía el pálpito de los inocentes. Y Durán desempeño su papel, a maravilla, como un verdadero "marchand de tableaux". Ese fue el acto más conmovedor de la comedia, en el que el personaje principal recupera la fe perdida, no sin antes haber caminado por el borde de un precipicio.

(Ernesto More: Huellas Humanas,
Lima, Editorial, San Marcos, 1954, págs. 115-117)

17.11.07

Encuentro de escritores peruanos

VI ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES MANUEL BAQUERIZO

Lima, 21 al 24 de Noviembre del 2007
Local: Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(Refectorio 2 y Sala de Recepciones)

Miércoles 21 de noviembre

10:00-19:00: Inscripción ininterrumpida de participantes
19:00: Inauguración del VI Encuentro

Programa

1-Intervención de Jorge Luis Roncal,
Presidente del comité directivo Nacional del Gremio de Escritores.
2-Intervención en representación de Federico García,
Director del Centro cultural de la UNMSM.
3-Intermedio musical. Recital de guitarra peruana.
4-Inauguración del Encuentro por parte de dos miembros del Grupo Narración:
Intervención de Roberto Reyes Tarazona y Oswaldo Reynoso.
5-Final de fiesta: Sikuri del Conjunto Folklórico de la Asociación Brisas del Titicaca.

Jueves 22 de noviembre


MESA 1
LITERATURA, IDENTIDAD Y CULTURA POPULAR
(9:45-11:30) Sala de Recepciones

Martín Fierro Zapata
Técnicas y estrategias en el desarrollo de la oralidad literaria

Danilo Sanchez Lihon
Literatura e identidad

Jorge Flores Aybar
El rol de la literatura en la construcción de nacionalidades

Arturo Caballero
La democracia liberal, el “arequipazo” y el rol de los intelectuales en el Perú

Rosa Carrasco
Literatura, identidad y cultura popular

Jorge Luis Roncal
Vida y milagros del libro en el Perú

Feliciano Padilla
Enfoque cultural de la literatura peruana

Javier Garvich
Canon literario, consumidores e imaginario popular. Mapa de los lectores peruanos

MESA 2
LITERATURA, POLÍTICA Y DERECHOS HUMANOS
(11:45-13:30) Sala de Recepciones

Carlos Valencia
Poesía antes del atentado a las Torres Gemelas

Nueva Crónica
La narrativa de la guerra. Apuntes iniciales

Rosa Carbonell
Literatura marginal. Una aproximación a la obra de Elena Iparraguirre

Francisco León
Historia de la literatura política en el Perú: El Sexto

Mary Soto
Prometeo, el fuego que resiste y alienta. Resistencias poético-culturales al poder hegemónico

Gonzalo Portals
La cárcel como ámbito letrado

MESA 3A
REVISIÓN CRÍTICA DE LA LITERATURA PERUANA CONTEMPORÁNEA
(9:45- 11:30) Refectorio 2

Juan Luis Cáceres Monroy
Característica de la narrativa andina

Javier Morales Mena
Hospitalidad para el duelo y la memoria. Sobre la poesía de Juan Ojeda

Néstor Espinoza
Literatura andina: Una visión desde dentro
Raúl Jurado
Del indigenismo al bricherismo

Alex Morillo
Revisión de las categorías de la crítica literaria: Subdesarrollada, híbrida, periférica

MESA 3B
REVISIÓN CRÍTICA DE LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA
(11:45-13:30) Refectorio 2

Movimiento de Escritores clasistas (MEC)
Pertinencia del concepto de generación en los estudios literarios

Moisés Sánchez Franco
La representación del sujeto juvenil drogado en el relato “En el carretón” de Clemente Palma

Eliana Pérez Orozco
La narrativa andina y Rosa cuchillo de Oscar Colchado Lucio

Jose Luis Ayala
Defensa de la cronivela

Dorian Espezúa
De pontífices y santones en la crítica literaria peruana

Viernes 23 de noviembre

MESA 4 A
MODERNIDAD, RETOS Y DESAFÍOS DE LAS LITERATURAS REGIONALES EN EL PERÚ
(9:45-11:30) Sala de Recepciones

José Paniagua Núñez
La poesía puneña en la literatura peruana

Rolando Mandujano
Literatura Yanesha

Helmer Ttutos
Poesía Yanesha en Villarrica

Samuel Cavero
El gran mosaico ayacuchano

Diomedes Morales Salazar
El soneto contumacino

Carlos Sánchez
Tendencias en la literatura del Sur

MESA 4 B
MODERNIDAD, RETOS Y DESAFÍOS EN LAS LITERATURAS REGIONALES EN EL PERÚ
(11:45-13:30) Sala de Recepciones

Armando Arteaga
Florencio de la Sierra y el indigenismo poético piurano

Ricardo Ayllón
Validez de las literaturas regionales: El caso de Chimbote

Bernardo Rafael Álvarez
Cultura de Pallasca: de Diego María a Santos Villa, una historia de metáforas y acordes

Alejandro Melgar
Producción literaria y cultural de Coracora-Parinacochas. Una aproximación

Ricardo Virhuez
La literatura huanuqueña contemporánea

MESA 5
LITERATURA ESCRITA POR MUJERES Y LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
(9:45-12:00) Refectorio 2

Henry Rivas
Feminismo y feminismos

Ana María Intili
Una aproximación a la narrativa de Zelideth Chávez

Tito Cáceres
Entre la escritora y la neblina: Flora Tristán

Zelideth Chávez
El mundo andino en Ximena de dos Caminos de Laura Riesco

Oscar Enrique Espinar La Torre
La motivación histórica en la literatura infantil y juvenil

Blanca Guardia Morales
Olvido de la literatura para jóvenes

Gladys Flores
¿Podemos saber lo que significa la literatura para niños?

Gonzalo Espino
Texto escolar y literatura

Berta Luna Revoredo
Literatura infantil y educación

MESA 6
LITERATURA AFROPERUANA: AFIRMACIONES Y APROXIMACIONES
(12:15- 13:45) Refectorio 2

Milagros Carazas
Voces afroperuanas: Testimonios e identidad

Eliana Vázquez Colichón
Apuntes para un panorama de la poesía afroperuana contemporánea

Mbare Ngom
Un discurso emergente en la literatura transafricana en el Perú

Rosa María Bedoya
Medios de comunicación e imaginario afroperuano

JORNADAS VESPERTINAS

-Los días jueves 22 y viernes 23 tendremos presentaciones de libros (15:30-17:45) y lecturas de poesía y narrativa hecha por sus autores (18:00-19:45).
-Más de cuarenta presentaciones de libros, revistas y plaquetas.
-Casi setenta poetas y narradores recitando su obra

ACTOS ESTELARES

Jueves 22: 20:00
Sala de Recepciones
Marco Martos recita su poesía

Acto cultural: Noche de Decimistas

Viernes 23 20:00
Sala de Recepciones
Conferencia magistral de Feliciano Padilla sobre la evolución actual de la literatura peruana

Acto cultural: Noche Afroperuana de literatura y música.

Sábado 24 de noviembre

JORNADA FINAL

9:30 POR UNA LITERATURA DEMOCRÁTICA. HOMENAJES

Cien años de Julián Huanay
Miguel Arribasplata y Jorge Luis Roncal

Sobre Luís Estuardo Núñez
Cesar Angeles Caballero

Vigencia de Mario Baquerizo
Carlos Eduardo Zavaleta

11:30 Plenaria del Encuentro

-Presentación de la memoria anual del Gremio de Escritores del Perú (GEP)
-Elección del nuevo Comité Directivo Nacional del GEP
-Presentación del informe general del Comité Organizador del VI Encuentro.
-Candidaturas y elección de la sede del próximo Encuentro Baquerizo

13:30 Clausura del evento y almuerzo de confraternidad