28.3.08

Cuando periodismo y literatura se alían

El novelista boliviano Edmundo Paz Soldán acaba de publicar, en el suplemento Babelia, del diario El País (Madrid, 29.03.08), un artículo, “Cuando periodismo y literatura se alían”, que vale la pena leer por las cosas tan interesantes que dice acerca de las buenas relaciones que en América Latina existen entre el periodismo y la literatura, y, sobre todo, por el repaso que hace del prestigio que han ido ganando ciertas revistas latinoamericanas de perfil cultural, entre las que, por cierto, se encuentra una que a nosotros, los peruanos, nos resulta muy conocida y querida: Etiqueta Negra.

Algún día, cuando se escriba la historia literaria de la América Latina de principios de este siglo, se tendrá que reconocer que las grandes innovaciones de la prosa latinoamericana vinieron de la mano de los editores, de los cronistas, de los periodistas, de los escritores de non-fiction. En esa historia por contar se verá el notable papel de algunas revistas: Gatopardo (creada en Colombia, editada hoy en México), la peruana Etiqueta Negra, la colombiana El Malpensante, la chilena The Clinic, la mexicana Letras Libres, la brasileña Piauí, la argentina La Mano.

Una de las características fundamentales de estas revistas es su flexibilidad temática y formal. Si bien Julio Villanueva Chang, director fundador de Etiqueta Negra, menciona que la revista no es periodística ni literaria, lo cierto es que es ambas cosas a la vez; como dice Toño Angulo Daneri, uno de los periodistas de la primera etapa, Etiqueta Negra es "un bastión fundamentalista del periodismo narrativo". Andrés Hoyos, editor de El Malpensante -revista que se mueve cómodamente en el periodismo literario y sus diferentes géneros-, llega a aseverar contundente: "Nos interesan los textos bien escritos sin que importe mucho de qué hablan". Martín Pérez, integrante del consejo de dirección de La Mano, dice de esta revista de "cultura rock": "Aunque parezca que cultura y rock son dos palabras que no se llevan bien juntas..., en Argentina el rock siempre fue entendido como algo más que escuchar música: también tiene que ver con qué libros leer, qué películas ver y toda una forma de mirar el mundo". Letras Libres, por su parte, es una revista más ensayística, más de reflexión.

Estas revistas abrevan en tradiciones locales -Expreso Imaginario, para La Mano; la legendaria Vuelta de Octavio Paz, en el caso de Letras Libres-, pero la tradición anglosajona es sin duda más influyente: Vanity Fair, Mojo, Rolling Stone, Esquire, The New Yorker, Harper's, The New York Review of Books, Prospect. El ejemplo anglosajón aparece en todas partes: en la edición muy cuidada y la amplia extensión de los textos, en la extensa investigación que se hace para escribir las crónicas. El crítico Rafael Gumucio llega a sugerir que si para el boom los escritores norteamericanos importantes eran Faulkner y Hemingway, los que hoy cuentan no son escritores como Jonathan Franzen o David Foster Wallace, sino periodistas-ensayistas-cronistas como Janet Malcolm, Susan Orlean o Jon Lee Anderson. La renovación de la prosa latinoamericana tiene como punto de partida al nuevo periodismo norteamericano.

Mario Jursich, subdirector de El Malpensante, señala que una de las claves de la revista es su espíritu cosmopolita y el rechazo al "espíritu provinciano, sobre todo al considerar el inmenso protagonismo que éste ha tenido en un país de magra cultura como es Colombia". La paradoja de este cosmopolitismo es que los compartimentos estancos en los que se mueve la cultura de América Latina hacen que, en general, estas revistas sólo puedan ser conseguidas en sus respectivos países de publicación (las suscripciones internacionales son prohibitivas de tan caras). Gatopardo es la que más esfuerzos ha hecho por distribuirse en todo el continente: llega a quince países. En cuanto a la internacionalización, la gran mayoría o ha fracasado o ni se lo plantea; Letras Libres es una de las excepciones en este panorama, pues tiene una edición que se publica en España, con artículos y reseñas que no aparecen en la edición mexicana. Letras Libres también coloca toda la edición impresa en su sitio web, y tiene blogs, además de archivos muy completos, incluida toda la colección de Vuelta; lamentablemente, la mayoría de las revistas publica pocos artículos de la edición impresa y no ofrece mucho material propio; hay todavía miedo a que la competencia digital pueda devorar al papel.

Lo normal para estas revistas es tener un tiraje de entre 5.000 a 10.000 ejemplares. La Mano supera los 10.000; El Malpensante llega a casi 20.000, y Letras Libres a 38.000 en sus dos ediciones; Gatopardo es la más vendida: sus tres ediciones (mexicana, andina y pan-regional) llegan a 200.000 ejemplares. Debido al costo del papel, las revistas suelen ser caras y llegan sobre todo a los segmentos de la clase media, media-alta y alta. Esos costos hacen que sea de destacar cuando una revista cultural sobrevive un par de años en América Latina. Lo extraño, sin embargo, es que pese a que no todas estas revistas son comerciales, los anunciantes las apoyan. Daniel Titinger, nuevo director editorial de Etiqueta Negra, cree que lo que apoyan, en el fondo, es la continuidad.

En un continente tan inestable, el gran logro para muchos parece ser persistir, y durar. Los editores de estas revistas, por suerte, no parecen interesados en convertir la continuidad en un fin en sí mismo. Siguen arriesgando cada mes (o cada cuarenta y cinco días, en el caso de El Malpensante), con lo que es casi seguro que en un tiempo no todas seguirán con nosotros. Habrá malas noticias y contratiempos en esta historia, pero lo fundamental es que las bases están construidas para que se pueda hablar ya de una nueva gran tradición latinoamericana.

26.3.08

Historia y cultura de Ayacucho

Acaba de publicarse un libro que en los próximos días seguramente será muy leído y comentado. Se trata de Historia y cultura de Ayacucho (Lima, IEP/ UNICEF Perú, 2008), de Antonio Zapata Velasco, Rolando Rojas Rojas y Nelson Pereyra Chávez. Escrito por docentes de Ayacucho e historiadores del IEP, este libro aplica el conocimiento académico moderno para lograr materiales educativos accesibles, ofreciendo una visión panorámica clara y profunda sobre la historia y la cultura regional. Este volumen es el producto de una valiosa iniciativa conjunta entre el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, y el IEP.

El contenido de este interesante libro, de acuerdo a la nota de prensa que hemos podido ver, es el siguiente: Capítulo I. El territorio: Ubicación y límites: Relieve; Suelos; Hidrografía; Ecosistemas; Desastres naturales; Desarrollo sostenible. Capítulo II. El período prehispánico: La sociedad de las cuevas; La agricultura y la vida aldeana; Los warpas: un pueblo de valle en la región quechua; Wari, primer imperio de la antigüedad peruana; La circulación de obsidiana durante el Horizontes Medio; La caída de Wari; La Confederación Chanca; Vilcashuamán; Los grupos étnicos en Ayacucho. Capítulo III. La era colonial Huamanga: Encomiendas y corregimientos; El Taki Onkoy; La visita del virrey Francisco de Toledo; Catástrofe demográfica; Felipe Huamán Poma de Ayala; Curacas y comunidades; Minería; Obrajes; Haciendas; Esclavitud; Arte y vida religiosa; La fundación de la Universidad San Cristóbal; La empresa temporal de la Iglesia Católica; Repartos y rebeliones Capítulo IV. El siglo XIX y la primera mitad del XX: La crisis de la Independencia; Haciendas; Industria; Comercio; Vida social; Morochucos e iquichanos; El guano; Andrés Avelino Cáceres; La Guerra del Pacífico; Las carreteras; Intelectuales Capítulo V. El siglo XX (1950– 970): Reapertura de la universidad; Las haciendas y la reforma agraria: El movimiento por la gratuidad de la enseñanza; La educación; Las redes educativas; Tensiones y conflictos; Los años sesenta; De la reforma educativa de Velasco en adelante. Capítulo VI. La violencia política: Antecedentes; Los inicios; El ingreso de las Fuerzas Armadas; Desapariciones, torturas y asesinatos; La “rebelión del coro”; La captura de Guzmán y la posguerra. Capítulo VII. La cultura urbana: Música; Artesanía; Literatura. Capítulo VIII. El mundo campesino: La racionalidad de la organización andina: Fórmulas históricas de la organización social; Sociedad, naturaleza y religión; El calendario; La Fiesta del Agua; La mujer campesina en los Andes; Vida michiy; El matrimonio: formación de una nueva unidad doméstica; Adivinanzas en quechua.

24.3.08

Nuevo número de "Intermezzo Tropical"

Este lunes 24 de marzo, a las 7 p.m., en “La Noche”, de Barranco, se presentará el número cinco de la revista Intermezzo Tropical, que en esta oportunidad trae un nutrido dossier sobre migraciones y utopías. En la mesa de presentación estarán el narrador y crítico José Güich y dos de los editores de la revista: Luis Fernando Chueca y César Ángeles. Asimismo, habrá un recital de poesía a cargo de José Carlos Yrigoyen, Andrea Cabel, Domingo de Ramos, el poeta chileno Julio Espinosa, y Oswaldo Reynoso, quien, en primicia de primicias, leerá poemas de su primer libro Luzbel. También habrá actuación musical en vivo y, como no podía ser de otra manera, vino rojo de honor.

En este nuevo número, bajo el título “Migraciones y utopías, lo cholo, lo chicha y lo sudaca”, se reúnen numerosos textos de escritores y críticos de la cultura peruanos, abordando desde distintos estilos y géneros, el tema migración como fenómeno cultural. El número empieza con creación literaria: poemas inéditos (sobre la Amazonia) de Josemari Recalde presentados por Luis Fernando Chueca, así como de Guillermo Chirinos Cúneo (Cuaderno de California) con una introducción a cargo de José Carlos Yrigoyen. Se incluyen los manuscritos de los poemas. A su vez, poesía de Patricia Guzmán (Venezuela), Pablo Paredes (Chile) y un adelanto de la novela que Carlos Torres Rotondo viene concluyendo en Madrid: Crónica sudaca. Juan Zevallos Aguilar publica nuevos aspectos de su investigación sobre el grupo Orkopata.

Hay también un "Portafolio Arguedas" con ensayos de José Güich Rodríguez y Enrique Bernales (ambos sobre El zorro de arriba y el zorro de abajo), una extensa nota de César Ángeles L. alrededor del libro Apuntes inéditos. Celia y Alicia en la vida de JM Arguedas de Carmen María Pinilla y un fragmento del último capítulo de la novela Llora corazón de Fernando Cueto, en el que el personaje arguediano el Loco Moncada es reficcionalizado. Victoria Guerrero ofrece una crónica titulada "Okupando Berlín. Casas-proyecto y migración", Emilio Bustamante escribe sobre "Migraciones en el cine peruano", Siu Kam Wen publica un fragmento de su novela inédita La vida no es una tómbola, a la vez que responde un cuestionario sobre su condición de inmigrante (en Hawai).

23.3.08

Murió el filósofo argentino Oscar Terán

A través de los diarios e Internet, acabamos de enterarnos del sensible fallecimiento del gran investigador y escritor argentino Óscar Terán, quien, entre nosotros, los peruanos, era muy conocido y apreciado por su libro Discutir Mariátegui (1985) y los diversos ensayos y artículos que le dedicó al autor de los 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana. A manera de homenaje póstumo a este gran mariateguista argentino, nos permitimos reproducir aquí el artículo "Con Óscar Terán se va un pensador irónico y original" que Beatriz Sarlo, una de sus amigas más cercanas, publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 22 de marzo.

Como si supiera que se acercaba su fin, en los últimos tiempos Óscar Terán realizó varios movimientos de síntesis. Así interpreto yo ahora, a la sombra de la muerte, dos libros: el primer ensayo del volumen colectivo Ideas en el siglo (2004) y De utopías, catástrofes y esperanzas (2006). Cuando aparecieron, era difícil pensarlos de ese modo. Hoy, en cambio, el panorama de las ideas en la Argentina durante los cien años que comienzan en 1880 y los artículos y reportajes agrupados en De utopías son el resumen de una obra que Terán había comenzado a escribir durante su exilio en México. Allí editó y prologó una antología de Michel Foucault, al que había que leer en una "época francamente devastada por la crisis y la autocomplacencia teórica". Oscar Terán, nacido en 1938, perteneció centralmente a esa época, pero trabajó, de modo invariable, para destruir la autocomplacencia.

La ironía erosiona la autocomplacencia hasta convertir en polvo toda vanidad. Además de sartreano, además de marxista, además de foucaultiano y nietzscheano, como correspondió a muchos de su edad, Terán fue un pensador irónico.

El modo interrogativo que en la conversación elevaba el tono de su voz sobre el final de frase mostraba el doble fondo de las ideas y de los actos. Terán no buscaba significados en una hipotética profundidad, sino en las fisuras y los espejismos del discurso. Por eso, su ironía fue el instrumento perfecto para la historia de las ideas que lo ocupó desde fines de los años setenta. Ni desconfiaba del todo de los discursos ni les creía del todo; se colocaba frente a las ideas y las ideologías como alguien que respeta su objeto y, al mismo tiempo, sospecha. Equilibrio difícil que, si se logra, ofrece interpretaciones nuevas, como lo fueron las de Terán sobre Aníbal Ponce o sobre Ingenieros.

En su prólogo a los escritos de Ponce (publicado en la mítica serie de Cuadernos de Pasado y Presente, donde Terán y todos nosotros accedimos a las diferentes líneas del pensamiento marxista, reunidas allí por otra gran figura, Pancho Aricó), se lee: "Los textos de Ponce nos miran desde una tradición con la que nos resulta tan imposible la solidaridad como la satanización".

Exactamente en ese equilibrio difícil se sostuvo Terán durante los últimos treinta años, dedicado a seguir las vetas contradictorias del pensamiento político y social argentino; más aún, dedicado a captar la contradicción no como un defecto de la razón, sino como un efecto de las condiciones concretas latinoamericanas. De esa distancia justa salieron sus trabajos sobre un tema que él renueva: positivismo y nación, tal como aparece mencionado en la tapa de un libro suyo de 1987.

* * *


En 1991, Terán publicó su obra más arriesgada, Nuestros años sesentas, que "conocieron toda la fascinante ambigüedad de las pasiones ideológicas", comenzando por aquella que da nombre a uno de los capítulos más brillantes: "Intelectuales y antiintelectualismo", ese nudo gordiano de la ideología de la nueva izquierda y del populismo que fue cortado por una violencia desconocida en la Argentina del siglo XX.

Terán escribió este libro sobre la radicalización después de su regreso del exilio, en un momento en que muchos deseaban escribirlo, pero sólo él supo mezclar el coraje ciudadano y la precisión de historiador para seguir ideas que lo incluían en primera persona. Ese coraje fue también un rasgo de su personalidad. Le interesaban los grandes temas, los temas difíciles, que ponían a prueba su implicación subjetiva y su oficio académico.

"El exilio -afirmó Terán- me permite retomar plenamente las viejas pasiones intelectuales." ¿Por qué "viejas pasiones" en alguien que se exilió antes de cumplir los cuarenta años? La respuesta está en Nuestros años sesentas. Las "pasiones intelectuales" habían dado paso, desde el fin de esa década, a las formas más agudas de la política militante. México, entonces, es para Terán el lugar donde retomará el camino abandonado y, además, hará posible la revelación de América latina.

Reflexivo e irónico, Terán no perdió nunca la capacidad de indignación. En 2004, escribía: "Si las utopías comunistas resultaron vanas o despóticas, los problemas de gigantesca injusticia e inequidad que denunciaron no sólo subsisten sino que se han incrementado a escalas que avergüenzan al género humano".

Tenía el sentimiento de la catástrofe presente, pero, como en el título del libro mencionado al comienzo, sostenía el principio de esperanza. Por eso también fue profesor en la Universidad de Buenos Aires y en la de Quilmes, miembro activo del Club de Cultura Socialista y del consejo de redacción de Punto de Vista. Era perfectamente consciente de las dificultades y también del imperativo de seguir pensando una salida que no duplicara los límites del presente ni los errores del pasado. Su forma de hacer historia de las ideas tuvo esa dimensión moral.

22.3.08

Leo Zelada y la poesía en quechua

Desde hace varios meses viene circulando en España un volumen en edición bilingüe quechua-castellano sobre la poesía inka, Antología poética del imperio Inka, que ha comenzado a concitar la atención de la crítica especializada y los diarios en general. Así, por ejemplo, hace poco, en el diario El Mundo (Madrid, 23.02.08), Raúl Rivero dio cuenta de este importante hecho editorial en una reseña titulada "Himnos a la Tierra", donde, entre otras cuestiones, decía lo siguiente: "El libro es una muestra de esa literatura y se ofrece el poema original en quechua y su versión en español. La colección recoge textos de dos géneros muy importantes de la dinastía inka: el Haylli, que son himnos a la tierra, a la luna, y al sol y el Harawi, más lírico y particular por que canta al amor- sus ilusiones y sus calamidades- entre un hombre y una mujer. La obra permite un acercamiento a una cultura poderosa, rica, y viva. Es un libro de descubrimientos y sugerencias que contagia el deseo de de conocer y entrar en profundidad en un mundo que es la esencia de personas con las que compartimos ahora el mismo tiempo y, a veces, la misma geografía".

El mismo entusiasmo por la reciente publicación de la Antología poética del imperio Inka puede descubrirse en esta breve pero significativa nota que acaba de aparecer en el suplemento Babelia, del diario El País (Madrid, 22.03.08): "El quechua, hablado desde hace siglos en toda la región andina, sigue siendo una lengua maltratada por la historia. Como no tuvo expresión escrita, quedó relegada de las culturas oficiales. Un pequeño libro, Antología poética del imperio Inka (Vision Libros, Madrid, 2008), de Leo Zelada y Jaime B. Rosa, intenta traducir al castellano la emoción de esos antiguos versos. El trabajo parte de la recopilación de poemas de tradición oral que hizo a lo largo de su vida el padre de Zelada, Braulio Grajeda Challco, que presidió el Instituto Superior de Quechua de Perú. Poemas de amor, en general, ligados a la vida rural y a una sociedad que vive en comunión con la tierra".

Leo Zelada, que es uno de los principales artífices de esta valiosa antología, nació en Lima, Perú, el 6 de enero de 1970. Su nombre verdadero es Braulio Rubén Túpac Amaru Grajeda Fuentes. Estudió filosofía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue miembro fundador del Grupo Neón. Ha publicado el libro de poesía Delirium Tremens, edición completa, Lima-Perú (1998), y el poemario Diario de un Ciber-punk en la Editorial Moctezuma, D.F. México, 2001. Su ensayo Nueva cultura política fue publicado en Perú en 1999 y acaba de publicar su novela titulada American Deth of life con la editorial Zignos (2004).

"El espíritu de un pueblo está en su lengua -escribe Zelada en el prólogo a la Antología poética del imperio Inka- me decía mi padre. Por ello deseaba que escribiera mi poesía en quechua y se molestaba cuando escribía en castellano. Todo el esfuerzo de mi padre está reflejado en esta recopilación de poemas que realizó a lo largo de su vida, en su incansable labor como presidente del Instituto Superior de Quechua del Perú. Mi padre me bautizó con el nombre de Tupaj Amaru que significa Serpiente Resplandeciente, el Amaru es la serpiente sagrada, el tótem de la sabiduría. Él me hizo enorgullecerme de nuestra ascendencia inka, pero yo siempre llevé con respeto mi nombre y por ello utilicé un seudónimo literario para darme a conocer como poeta. Respetaba tanto la tradición de nuestra cultura que pocas veces hablé de mi ascendencia. Antes de venirme a España mi padre Braulio Grajeda Challco me encargó la traducción literaria de la poesía inka al castellano y ahora cumplo mi promesa con él y con mi sangre".

20.3.08

Pronunciamiento por la libertad de Melissa Patiño

Los escritores y escritoras abajo firmantes, miembros del P.E.N Club del Perú y del P.E.N Internacional, expresamos a la opinión pública nuestra honda preocupación por la detención y encarcelamiento injustificados de la poeta Melissa Patiño Hinostroza, y por la amenaza a los intelectuales y artistas que han denunciado públicamente este atentado contra la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y la libertad de escribir.

Melissa Patiño Hinostroza ha manifestado a los pocos medios informativos que lograron entrevistarla su independencia respecto de cualquier organización que no respete los principios democráticos que rigen en el Perú.

Sin contar con evidencia alguna, autoridades policiales y gubernamentales han justificado la detención de Melissa Patiño Hinostroza arguyendo que forma parte de una conjura contra el orden constitucional.

Apelamos a la vocación democrática del Presidente de la República, doctor Alan García Pérez, y del Ministro del Interior, doctor Luis Alva Castro, para que, haciendo uso de sus altas investiduras, dispongan la excarcelación inmediata de Melissa Patiño Hinostroza.

Invocamos, asimismo, a que se desista de realizar cualquier tipo de acoso o persecución, inaceptables en una democracia, contra intelectuales y artistas. Tal ha sido el caso de la batida policial realizada en el Jirón Quilca del centro de Lima, el viernes 14 de marzo pasado, contra poetas, artistas e intelectuales, a quienes se les decomisó por varios minutos el Documento Nacional de Identidad (DNI), supuestamente sólo para "identificarlos".

Esta grave situación ya ha sido puesta en conocimiento de la Oficina Central del P.E.N Internacional y sus centros distribuidos en 95 países del orbe.

Recordamos que el P.E.N Internacional es una institución con 87 años de existencia, durante los cuales ha bregado contra la censura y defendido los derechos de los escritores y escritoras que son víctimas de persecución, tortura y encarcelamiento por parte de cualquier tipo de gobierno; y ha denunciado el asesinato de aquellos cuyo único delito fue el de esgrimir la pluma para expresar lo que sentían y veían.

El P.E.N Internacional es una entidad plural que no tiene vinculación partidista alguna. Ha sido clasificada con Status A por la UNESCO, mantiene la categoría de ente consultivo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y está abierta a todos los escritores, sin distinción de clase, ideología, religión, nacionalidad, color de piel o género.

A le espera de pronta respuesta, muy atentamente,Tulio Mora, Óscar Málaga, Juan Cristóbal, Teófilo Gutiérrez, Marita Troyano, Fernando Obregón, Rosina Valcárcel, Alejandro Sánchez Aizcorbe, Arturo Corchera, Eduardo González Viaña, Miguel Ángel Zapata, Jorge Pimentel, Isaac Goldemberg, Odi Gonzales, Patricia Morey, Genevieve Lagalice.

Perú y Estados Unidos, 18 de Marzo de 2008.

18.3.08

Nueva antología de la poesía de América Latina

El conocido escritor uruguayo Eduardo Milán, que vive en México desde hace casi treinta años, acaba de publicar, con el auspicio de Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, de Barcelona, la valiosa antología Pulir huesos, donde ofrece su personal lectura de la poesía de América Latina y presenta una selección de veintitrés vates latinoamericanos nacidos entre 1950 y 1965: desde los uruguayos Roberto Appratto, Enrique Bacci y Hebert Benítez Pezzolano, hasta los mexicanos Eduardo Hurtado, Julio Eutiquio Sarabia, Tedi López Mills, Roberto Rico, Francisco Magaña, Laura Solórzano, Silvia Eugenia Castillero y Jorge Fernández Granados. Milán incluye también a los chilenos Diego Maquieira y Paulo de Jolly; al venezolano Josu Landa; al cubano Rolando Sánchez Mejías; a los argentinos Mario Arteca, Edgardo Dobry y Fabián Casas; y, por último pero no menos importante, a los peruanos Mario Montalbetti, Roger Santiváñez, Magdalena Chocano, Reynaldo Jiménez y Maurizio Medo. La mayoría de los poetas incluidos en la antología no son muy conocidos en España, salvo alguna excepción, pero, como afirma Milán en una entrevista que ayer sostuvo con la agencia EFE, su obra demuestra que “la poesía latinoamericana vive un momento muy rico en propuestas”.

Por la edad de los escritores incluidos, se podría pensar que Pulir huesos es la continuación de Ínsulas extrañas, la antología que reunía lo mejor de la poesía en lengua española de la segunda mitad del siglo XX a ambos lados del Atlántico, y en la que la selección corrió a cargo del propio Milán, de José Ángel Valente, Blanca Varela y Andrés Sánchez Robayna. Pero el autor de Alegrial o Razón de amor y acto de fe deja claro que Ínsulas extrañas, publicada en 2002, no necesita continuación. Pulir huesos -el título está tomado del poema “Blanco” de Octavio Paz- es “otra lectura a la poesía latinoamericana”, realizada por este poeta, ensayista y crítico literario uruguayo al que le gusta, según su propia confesión, “descubrir; y descubrir incluso lo descubierto”. “Esta antología es de poetas, no de países”, dice Milán cuando se le pregunta por la ausencia de representantes de países como Colombia, Ecuador.. etc. “Los que yo quise que estuvieran están. El salto de calidad sería juzgar por la presencia, no por la ausencia”, añade.

El mismo Milan, en una entrevista que en febrero último sostuvo con Eduardo Fariña Poveda, de Siete de Siete, Revista de escritura & poéticas, se ha encargado de contar los pormenores acerca de cómo se gestó su antología Pulir huesos: “Joan Tarrida, director actual de Círculo –cuenta allí-, me ofreció hacer una antología de poesía latinoamericana que estuviera en concordancia no sólo con el grado de excelencia fabril de nuestra poesía sino también con la exposición de una cierta radicalidad. El contar con el apoyo logístico de un editor y poeta como Nicanor Vélez, extraordinario en su meticulosidad, fue un factor decisivo. Contar con la colaboración en la lectura de los textos del poeta Antonio Ochoa fue otro factor definitorio. El prólogo a la antología es un texto para mí importante. Eso era algo que también quería hacer, un prólogo a una antología que fuera algo más que lo que generalmente son esos textos: presentaciones, gestos: “a continuación, los poetas”. Y reunir poetas que no fueran los siempre representados en todas las antologías, ese tipo de poeta-bandera que aparece en la puerta de la ONU lírica. Hay mucho poeta en América Latina, como se puede comprender. Esto es un continente. El asunto es que se sostengan y que se relacionen favorablemente entre sí o que se opongan. El prólogo debe favorecer esas relaciones”.