Mostrando entradas con la etiqueta Revistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Revistas. Mostrar todas las entradas

2.12.08

Narrativa peruana

Cumplimos con informar que ya se encuentra en circulación el séptimo número de Wayra, la revista semestral de artes y letras del «Grupo Perú» del Centro de Estudios y Trabajo «América Latina» (Cetal) de la ciudad de Uppsala, Suecia. La nueva edición de la revista abre con tres poemas de Roxana Crisólogo, que forman parte de Trenes, un libro todavía sin publicar, y el cuento «La importancia del boxeador», de Carlos Meneses. El reciente número de Wayra trae también un dossier dedicado a la narrativa peruana de ayer y hoy, que está conformado por el texto de una interesantísima entrevista que el profesor Luis Veres, de la Universidad Cardenal Herrera, de Valencia, España, sostuvo con Santiago Roncagliolo, el celebrado autor de la novela Abril rojo y del reportaje periodístico La cuarta espada. Además, como si lo anterior fuese poco, el dossier incluye dos ensayos no menos interesantes: «Ciudad, periferia y retrato de época en la novela Bajo las lilas», de Alberto Sandro Chiri, y «Duque, de José Diez Canseco: La ciudad y el poder», de Gabriel Icochea Rodríguez. La revista incluye igualmente otros trabajos que seguramente concitarán la atención de más de un lector, como «Un cordobés por América, 1927-1930: José Malanca, Mariátegui y el Perú», de Sergio Raúl Díaz, y «Conflictos de la heterogeneidad: Pensar el Perú en perspectiva posmoderna», de Rafael Ojeda. Por último, Wayra cierra con su habitual sección de crónicas y revistas y un breve pero sentido homenaje a Alejandro Romualdo, que se expresa a través de la publicación de uno de sus poemas más intensos y representativos.

Las personas, instituciones, colectivos o redes que deseen suscribirse a Wayra o adquirir ejemplares sueltos de la revista, pueden efectuar el pago a través del PlusGirot del «Grupo Perú» de Cetal, cuyo número es el siguiente: 178478-4. Suscripción anual: -Suecia: 120 coronas suecas; -Europa: 20 euros; -Fuera de Europa: 30 dólares USA. Ejemplar suelto: -Suecia 60 coronas suecas (más gastos de envío); -Europa: 10 euros (más gas-tos de envío); -Fuera de Europa: 15 dólares USA (más gastos de envío).

Para efecto de agilizar nuestros servicios de envío y distribución, les rogaríamos que, después de realizar el pago correspondiente, se comuniquen con el editor de la revista:

Carlos Arroyo Reyes,
Bernadottestigen 19 D
756 48 Uppsala – Suecia (Sweden)
Telf. 018-303514
E-mail: carlos.arroyoreyes@telia.com

14.10.08

Miscelánea literaria

"Wayra, revista semestral de artes y letras del “Grupo Perú” del Centro de Estudios y Trabajo América Latina, ha publicado su sexto número con una miscelánea que oscila entre la poesía, la narrativa y la investigación literaria, tan poco prolífica en los últimos tiempos. En esta oportunidad, destacan los trabajos de Juan Gonzales Soto sobre Manuel Scorza; Meritxell Hernando Marsal, sobre Gamaliel Churata; Sara Beatriz Guardia, sobre Julio Ramón Ribeyro; entre otros. Wayra es un aporte a la cultura con una serie de artículos y ensayos de periodicidad semestral. Por sus páginas han desfilado algunas figuras importantes como Enrique Congrains Martín, Ricardo Silva Santisteban, Pablo Guevara, etc. Una interesante propuesta que merece la pena ser revisada y analizada al detalle" (Del diario La Primera, Lima, 14/10/08)

18.6.08

No hay quinto malo

El viernes 20 de junio, en el Salón de Grados "Antenor Orrego" de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal, cito en la avenida Nicolás de Piérola (ex Colmena) 351, se llevará a cabo la presentación del número cinco de la revista Lhymen. El acto se llevará a cabo a las 11: 30 a.m. y contará con la participación del Dr. Gonzalo Espino Relucé y los Licenciados Nécker Salazar Mejía y Jorge Terán Morveli, quienes se encargarán de presentar eel nuevo número de esta excelente revista de cultura y literatura. También habrá, como no podía ser de otra manera, brindis de honor.

El nuevo número de la revista incluye el interesante dossier "Imágenes refractadas: poesía peruana", compuesto por los ensayos "Poéticas emergentes en la poesía peruana", de José Morales Saravia, "Figuración de lo metafísico: una lectura del poema 'Crónica de Boecio' de Juan Ojeda", de Javier Morales, y "El Arte de navegar y la búsqueda de los orígenes en Juan Ojeda", de Marie Elise Escalante. Otro de los artículos que llama la atención es "Testimonio, visión y poesía en Las tres mitades de Ino Moxo", de Carlos López Degregori. Allí el autor afirma que dicho texto "forma parte de uno de los ensayos de un proyecto dedicado al poema en prosa en la poesía peruana del siglo XX".

Lhymen trae también otros ensayos muy interesantes de Ulises Zevallos Aguilar, Marcos Yauri Montero y Jorge Terán, que han sido reunidos bajo el título de "Para aguzar el oído: poéticas orales". Además, dentro de la sección "Bosques y espirales: narrativa peruana", se publican ensayos de Javier de Taboada, Edith Pérez y Fernando Rivera que abordan temas como el indigenismo, las novelas Rosa Cuchillo, de Óscar Colchado, y La hora azul, de Alonso Cueto. Como si no bastara con todo lo anterior, en la sección "Miscelánea", se dan a conocer tres ensayos más "Arte y ética en el escenario trasatlántico del siglo XXI", de Julio Ortega, "Espectros de Benjamin. Duelo, trabajo y violencia en Jacques Derrida", de Idelber Avelar, y "¿Qué hacemos con teóricos que no hacen teoría?", de Dorian Espezúa. Por último, Lhymen cierra sus páginas con una nutrida sección de reseñas, donde se trata de libros publicados en Lima, Huarás, Huancayo, Puno, Arequipa, Cuzco, que no han sido mencionados en la prensa capitalina.

Lhymen es dirigida por Javier Morales Mena, Dante Gonzáles Rosales y Jorge Terán Morveli, y cuenta con un comité editorial de primera línea, entre los que destacan Bruce Mannhein, Aymará de Llano, Julio Ortega, Dorian Espezúa Salmón y Gonzalo Espino Relucé.

8.4.08

Un punto de vista menos

Escribe
Julián Gorodischer

La revista Punto de Vista se retira después de 30 años de reinar en su campo: fue una de las más conocidas e influyentes entre "las académicas", un espacio que de la mano de Beatriz Sarlo propuso una articulación eficaz entre la reflexión analítica y la realidad argentina de las últimas décadas. La fundaron en 1978 Beatriz Sarlo junto con Ricardo Piglia, Carlos Altamirano y Elías Semán. El origen fue en plena dictadura. "Había que comenzar a hacer algo enseguida, incluso sin esperanzas y peligrosamente", recuerda Sarlo en el editorial del número 90, en el que se despide de los lectores. Se reunían en forma casi clandestina proyectando cómo editarla. Ya nacida, se afianzó como formadora de opinión y fue uno de los pocos lugares en que los intelectuales podían pelearle a la dispersión.

Sus ex advierten que la transición hacia la democracia trajo nuevos conflictos. Debían encontrar un perfil ya no meramente "oposicional". Se agregaron nuevas firmas, algunas de las cuales volvían del exilio: Hilda Sábato, José Aricó y Juan Carlos Portantiero. En Punto de Vista se habló por primera vez de autores que luego serían referencias constantes en los programas de las carreras humanísticas: Raymond Williams, Pierre Bourdieu, Richard Hoggart, con pistas para pensar la cultura y la historia incluyendo en el análisis al intelectual y el papel que éste debería ocupar en el contexto de su época.

"A fines de 1982, con el comienzo de la transición democrática –recuerda Sarlo–, debimos aprender de nuevo casi todo. Por ejemplo, cómo hacer una revista que ya no fuera solamente el medio que un grupo mínimo de intelectuales inventó para atravesar la dictadura; aprender cómo se hace una revista..." "Quizás un problema que tuvimos –admite Hugo Vezzetti a Página/12– fue que no supimos traer gente joven. Sí en la parte de cine, ahí se incorporó mucha gente nueva, pero no en otras áreas temáticas. Un poco por el prestigio de la revista, quizá costó siempre la incorporación de nuevas personas que escribieran".

Durante los '90, Punto de Vista fue un oportuno, foro donde pensar las fisuras, las zonas liberadas, los núcleos de poder del menemismo: la revista siempre fue temporal, coyuntural, arraigada a los sucesos-hito de la historia argentina reciente: la guerra de Malvinas, los indultos, la corrupción, la crisis de 2001. El aggiornamento, la inauguración de un sitio web (Bazar americano), la tirada de más de 2500 ejemplares se dieron cuando ya estaban en sus filas Adrián Gorelik (actual subdirector), Ana Porrúa, Federico Monjeau y Rafael Filipelli. La triple renuncia de Hilda Sábato, María Teresa Gramuglio y Carlos Altamirano, en 2004, provocó un cimbronazo interno e incluyó desde disensos por el estilo de la conducción (como argumentó Sábato) hasta la toma de partido por la renovación generacional. "Cuando el cuadro de posiciones está congelado, como ocurre desde hace años en Punto de Vista, el debate, por tolerante que sea, se vuelve estereotipado: siempre nos encontramos representando la misma pieza", explicó Carlos Altamirano, antes de partir, en una carta abierta.

"Se puede hacer una revista con diferentes grados de inclusión, pero el deseo de revista es indispensable. Ese impulso tenía un fondo colectivo que hoy percibo un poco debilitado, distraído", cierra Sarlo su editorial del número 90, donde también publica el ensayo "Melancolía e insistencia de la novela", una nueva pieza de su iluminadora serie de críticas sobre literatura argentina reciente con el foco en Luis Chitarroni, Aníbal Jarkowski y Leandro Avalos Blacha. "Entiendo que Ana Porrúa y Rafael Filipelli no deben sentirse descriptos por estos dos adjetivos. Pero no alcanza", señala. “Podríamos seguir produciendo buenos índices y recibiendo buenos artículos, pero algo ha comenzado a fallar y es mejor reconocerlo ahora, cuando no se ven consecuencias, que en un capítulo decadente. Una revista que ha estado viva treinta años no merece sobrevivirse como condescendiente homenaje a su propia inercia. Por eso el número 90 es el último".

(Publicado en Página/ 12, Buenos Aires, 06.08.08)

28.3.08

Cuando periodismo y literatura se alían

El novelista boliviano Edmundo Paz Soldán acaba de publicar, en el suplemento Babelia, del diario El País (Madrid, 29.03.08), un artículo, “Cuando periodismo y literatura se alían”, que vale la pena leer por las cosas tan interesantes que dice acerca de las buenas relaciones que en América Latina existen entre el periodismo y la literatura, y, sobre todo, por el repaso que hace del prestigio que han ido ganando ciertas revistas latinoamericanas de perfil cultural, entre las que, por cierto, se encuentra una que a nosotros, los peruanos, nos resulta muy conocida y querida: Etiqueta Negra.

Algún día, cuando se escriba la historia literaria de la América Latina de principios de este siglo, se tendrá que reconocer que las grandes innovaciones de la prosa latinoamericana vinieron de la mano de los editores, de los cronistas, de los periodistas, de los escritores de non-fiction. En esa historia por contar se verá el notable papel de algunas revistas: Gatopardo (creada en Colombia, editada hoy en México), la peruana Etiqueta Negra, la colombiana El Malpensante, la chilena The Clinic, la mexicana Letras Libres, la brasileña Piauí, la argentina La Mano.

Una de las características fundamentales de estas revistas es su flexibilidad temática y formal. Si bien Julio Villanueva Chang, director fundador de Etiqueta Negra, menciona que la revista no es periodística ni literaria, lo cierto es que es ambas cosas a la vez; como dice Toño Angulo Daneri, uno de los periodistas de la primera etapa, Etiqueta Negra es "un bastión fundamentalista del periodismo narrativo". Andrés Hoyos, editor de El Malpensante -revista que se mueve cómodamente en el periodismo literario y sus diferentes géneros-, llega a aseverar contundente: "Nos interesan los textos bien escritos sin que importe mucho de qué hablan". Martín Pérez, integrante del consejo de dirección de La Mano, dice de esta revista de "cultura rock": "Aunque parezca que cultura y rock son dos palabras que no se llevan bien juntas..., en Argentina el rock siempre fue entendido como algo más que escuchar música: también tiene que ver con qué libros leer, qué películas ver y toda una forma de mirar el mundo". Letras Libres, por su parte, es una revista más ensayística, más de reflexión.

Estas revistas abrevan en tradiciones locales -Expreso Imaginario, para La Mano; la legendaria Vuelta de Octavio Paz, en el caso de Letras Libres-, pero la tradición anglosajona es sin duda más influyente: Vanity Fair, Mojo, Rolling Stone, Esquire, The New Yorker, Harper's, The New York Review of Books, Prospect. El ejemplo anglosajón aparece en todas partes: en la edición muy cuidada y la amplia extensión de los textos, en la extensa investigación que se hace para escribir las crónicas. El crítico Rafael Gumucio llega a sugerir que si para el boom los escritores norteamericanos importantes eran Faulkner y Hemingway, los que hoy cuentan no son escritores como Jonathan Franzen o David Foster Wallace, sino periodistas-ensayistas-cronistas como Janet Malcolm, Susan Orlean o Jon Lee Anderson. La renovación de la prosa latinoamericana tiene como punto de partida al nuevo periodismo norteamericano.

Mario Jursich, subdirector de El Malpensante, señala que una de las claves de la revista es su espíritu cosmopolita y el rechazo al "espíritu provinciano, sobre todo al considerar el inmenso protagonismo que éste ha tenido en un país de magra cultura como es Colombia". La paradoja de este cosmopolitismo es que los compartimentos estancos en los que se mueve la cultura de América Latina hacen que, en general, estas revistas sólo puedan ser conseguidas en sus respectivos países de publicación (las suscripciones internacionales son prohibitivas de tan caras). Gatopardo es la que más esfuerzos ha hecho por distribuirse en todo el continente: llega a quince países. En cuanto a la internacionalización, la gran mayoría o ha fracasado o ni se lo plantea; Letras Libres es una de las excepciones en este panorama, pues tiene una edición que se publica en España, con artículos y reseñas que no aparecen en la edición mexicana. Letras Libres también coloca toda la edición impresa en su sitio web, y tiene blogs, además de archivos muy completos, incluida toda la colección de Vuelta; lamentablemente, la mayoría de las revistas publica pocos artículos de la edición impresa y no ofrece mucho material propio; hay todavía miedo a que la competencia digital pueda devorar al papel.

Lo normal para estas revistas es tener un tiraje de entre 5.000 a 10.000 ejemplares. La Mano supera los 10.000; El Malpensante llega a casi 20.000, y Letras Libres a 38.000 en sus dos ediciones; Gatopardo es la más vendida: sus tres ediciones (mexicana, andina y pan-regional) llegan a 200.000 ejemplares. Debido al costo del papel, las revistas suelen ser caras y llegan sobre todo a los segmentos de la clase media, media-alta y alta. Esos costos hacen que sea de destacar cuando una revista cultural sobrevive un par de años en América Latina. Lo extraño, sin embargo, es que pese a que no todas estas revistas son comerciales, los anunciantes las apoyan. Daniel Titinger, nuevo director editorial de Etiqueta Negra, cree que lo que apoyan, en el fondo, es la continuidad.

En un continente tan inestable, el gran logro para muchos parece ser persistir, y durar. Los editores de estas revistas, por suerte, no parecen interesados en convertir la continuidad en un fin en sí mismo. Siguen arriesgando cada mes (o cada cuarenta y cinco días, en el caso de El Malpensante), con lo que es casi seguro que en un tiempo no todas seguirán con nosotros. Habrá malas noticias y contratiempos en esta historia, pero lo fundamental es que las bases están construidas para que se pueda hablar ya de una nueva gran tradición latinoamericana.

24.3.08

Nuevo número de "Intermezzo Tropical"

Este lunes 24 de marzo, a las 7 p.m., en “La Noche”, de Barranco, se presentará el número cinco de la revista Intermezzo Tropical, que en esta oportunidad trae un nutrido dossier sobre migraciones y utopías. En la mesa de presentación estarán el narrador y crítico José Güich y dos de los editores de la revista: Luis Fernando Chueca y César Ángeles. Asimismo, habrá un recital de poesía a cargo de José Carlos Yrigoyen, Andrea Cabel, Domingo de Ramos, el poeta chileno Julio Espinosa, y Oswaldo Reynoso, quien, en primicia de primicias, leerá poemas de su primer libro Luzbel. También habrá actuación musical en vivo y, como no podía ser de otra manera, vino rojo de honor.

En este nuevo número, bajo el título “Migraciones y utopías, lo cholo, lo chicha y lo sudaca”, se reúnen numerosos textos de escritores y críticos de la cultura peruanos, abordando desde distintos estilos y géneros, el tema migración como fenómeno cultural. El número empieza con creación literaria: poemas inéditos (sobre la Amazonia) de Josemari Recalde presentados por Luis Fernando Chueca, así como de Guillermo Chirinos Cúneo (Cuaderno de California) con una introducción a cargo de José Carlos Yrigoyen. Se incluyen los manuscritos de los poemas. A su vez, poesía de Patricia Guzmán (Venezuela), Pablo Paredes (Chile) y un adelanto de la novela que Carlos Torres Rotondo viene concluyendo en Madrid: Crónica sudaca. Juan Zevallos Aguilar publica nuevos aspectos de su investigación sobre el grupo Orkopata.

Hay también un "Portafolio Arguedas" con ensayos de José Güich Rodríguez y Enrique Bernales (ambos sobre El zorro de arriba y el zorro de abajo), una extensa nota de César Ángeles L. alrededor del libro Apuntes inéditos. Celia y Alicia en la vida de JM Arguedas de Carmen María Pinilla y un fragmento del último capítulo de la novela Llora corazón de Fernando Cueto, en el que el personaje arguediano el Loco Moncada es reficcionalizado. Victoria Guerrero ofrece una crónica titulada "Okupando Berlín. Casas-proyecto y migración", Emilio Bustamante escribe sobre "Migraciones en el cine peruano", Siu Kam Wen publica un fragmento de su novela inédita La vida no es una tómbola, a la vez que responde un cuestionario sobre su condición de inmigrante (en Hawai).

5.3.08

El nuevo número de "Sieteculebras"

Desde hace cerca de un par de meses, viene circulando el número 23 de Sieteculebras, la excelente revista andina de cultura que desde el Cusco edita el periodista y escritor Mario Guevara Paredes. Acaba de llegarme y veo que trae artículos de gran interés, como, por ejemplo, "Un país en el infierno. Sociedad, política y cultura en el Perú de los ochenta y noventa", de Luis Nieto Degregori, "Nuevos sujetos en la narrativa urbana", de Antonio González Montes, "Modelos de interpretación de la poesía peruana última", de Juan Zevallos Aguilar, o "La resurrección de Gamaliel Churata", de Aldo Medinaceli. Además, como si con lo anterior no fuese suficiente, la nueva entrega de Sieteculebras incluye también un breve cuento de Mario Guevara Paredes, poesías de Franklin Sequeiros Soto, Soledad Aráoz Cartagena y Martín Moya Delgado y, como es común en este tipo de publicaciones, una nutrida sección de comentarios de libros. Otrosí digo: la revista, gracias a los dibujos e ilustraciones de Walter Hurtado Béjar, se ve muy bien presentada y se puede decir, sin ninguna exageración, que es una "joyita".

Refiriéndose a la trascendencia de Sieteculebras, Juan Zevallos Aguilar escribió lo siguiente en un artículo que publicó con motivo del décimo aniversario de esta importante publicación cultural: "En los diez años -dice- se ha constituido en un polo de irradiación cultural alternativo al centralismo limeño. Desde la periferia interna del Cusco ha tenido la capacidad de atraer a especialistas en el mundo andino, peruanos y extranjeros, que publican con cierta regularidad en la revista. Asimismo, en Sieteculebras se ha puesto especial énfasis en la divulgación de la producción cultural de intelectuales y artistas radicados en provincias que no son tomados en cuenta en publicaciones limeñas y extranjeras. De este modo, esta revista se ha constituido en una fuente de información indispensable para todos aquellos que desean conocer lo último que se viene creando intelectualmente y artísticamente en el Sur peruano, en particular, y en la región de los andes centrales en general. Esta empresa es doblemente meritoria porque se ha venido llevando a cabo sin ningún respaldo institucional y en una época de antiintelectualismo que ha llevado al desmantelamiento de instituciones académicas peruanas" (Cfr. Juan Zevallos Aguilar: "Índice de Sieteculebras. Revista cultural andina", Revista de crítica literaria latinoamericana, Año XXVIII, Nro. 56, Lima-Hanover, Segundo semestre de 2002, pág. 257).

Mario Guevara Paredes, el director de Sieteculebras, nació en el Cusco en 1956. Ha publicado los libros El desaparecido (1988), Fuego del Sur- Tres escritores cusqueños (1990), Cazador de gringas & otros cuentos (1995) y Matar al Negro (2003).

4.2.08

El hibridismo (im) posible de Gamaliel Churata

Escribe
Meritxell Hernando Marsal*

Este trabajo es una primera aproximación a la novela El pez de oro del peruano Gamaliel Churata, desde la perspectiva abierta por el hibridismo crítico. Churata, pseudónimo de Arturo Peralta, fue el fundador en 1924 del Grupo Orkopata de Puno y codirector junto a su hermano, el poeta Alejandro Peralta, del Boletín Titikaka, órgano de la vanguardia indigenista en el Perú. La novela, iniciada en 1927 y publicada en 1957, representa la tarea de toda una vida en la lucha por los derechos culturales indígenas; es una propuesta de hibridación casi imposible, auto-irónica, en conflicto permanente en todos los ámbitos: lingüístico (desarticulación del español al contacto con el quechua y el aymará que desemboca en un lenguaje nuevo, «indo-hispánico», marcadamente oral), temático (en la trama se mezclan experiencias verosímiles con otras de carácter mítico/maravilloso), cultural (gran cantidad de referencias intertextuales al pensamiento, a la literatura y al arte occidentales aparecen junto con constantes alusiones a la cosmovisión y a la cultura cotidiana andina) y metatextual (se tematiza abiertamente el problema de narrar este ámbito heterogéneo, la vigencia literaria del universo andino, el mestizaje, etc). Debo confesar que mi primera reacción ante el texto fue de deslumbramiento; de ahí nació este ensayo, con todo su entusiasmo e imperfecciones.

En él quiero centrarme en el análisis de la primera parte de la novela: «Homilia del Khori-Challwa». Se trata de una especie de introducción teórica que proporciona el marco a partir del cual leer los capítulos siguientes, de carácter más ficcional. Críticamente no tiene desperdicio; constituye una reflexión inédita, fuera de los cánones, sobre la literatura latinoamericana. En ella Churata hace del enfrentamiento el punto de partida para comprender América Latina: «De tal manera que la destrucción del Tawantinsuyu hizo más que tornarse guerra de células genésicas; y es a esa guerra a donde debiera acudirse para estudiar la histología de la hispanidad americana» (1957, p. 39).

Por ello, creo que las teorías desarrolladas por autores que evalúan el contacto de culturas en América Latina (la transculturación de Ángel Rama, la heterogeneidad de Antonio Cornejo Polar, las culturas alternativas de Martin Lienhard y las aportaciones sobre estos temas de Alberto Moreiras) serán un valioso apoyo para reflexionar sobre las propuestas de Gamaliel Churata y su proyecto literario.

(*) Nacida en 1977 en Barcelona, España. Maestra en Letras Latinoamericanas por la UNAM (México), con una tesis sobre Salvador Novo. Actualmente completa el doctorado en la Universidade de São Paulo, llevando a cabo un proyecto sobre la narrativa de vanguardia latinoamericana.

(El texto completo de este importante trabajo se puede leer en
Wayra, Año III, N° 6, Uppsala, segundo semestre de 2007)

28.1.08

Crónica y ficción en la obra de Scorza

Escribe
Juan González Soto*

Manuel Scorza ha demostrado que el relato en línea recta, el avance narrativo en porfiada simplicidad, no es la única salida posible para el enfoque del mundo y de la problemática del campesinado indígena. Manuel Scorza no es, naturalmente, el primero en llevar a cabo esta pequeña pero importante proeza. Juan Rulfo había mostrado con Pedro Páramo (México: FCE, 1955) una insospechada propuesta con que sobrepasar lo que venía siendo una especie de desidia de estilo. Hasta entonces parecía que únicamente el ímpetu del tema y su carga de denuncia eran suficientes en sí mismos y eran capaces de exonerar al novelista de otros riesgos estructurales o estilísticos.

El sistema fragmentario ha servido a Manuel Scorza para llevar al lector a un esfuerzo de composición novelesca, de reconstrucción del todo. El lector, así, se ve obligado a establecer las vinculaciones adecuadas, las debidas relaciones, las ilaciones coherentes entre las partes, que nunca han sido nombradas por el narrador más que de una manera implícita, de una forma levemente sugerida. La obra adquiere existencia autónoma y revela sus sentidos sólo tras una lectura atenta y minuciosa. La guerra silenciosa convoca a la libertad y a la creatividad del lector. Le ofrece la posibilidad de elegir, y de atinar o de equivocarse tras la elección; le ofrece la capacidad de componer, acertada o erróneamente, lo que estaba descompuesto en fragmentos. En este sentido, La guerra silenciosa se halla en la más extrema cercanía de la modernidad, porque ―según afirma Emil Volek― modernidad “es el conocimiento cada vez más profundo y matizado del hombre, de la sociedad y del universo; es hacer posible lo que antes no lo era y, de este modo, acrecentar la libertad del hombre y su capacidad real de intervenir conscientemente (para bien o para mal) en el mundo”.

El humor es también un rasgo esencial en todo el ciclo novelesco. Este indispensable y humano amortiguador de la tensión y de la violencia se abre paso con mucha frecuencia a lo largo de la ficción. Y es algo más que un simple recurso. Va más allá de ser un mero suavizador de la tragedia que se cierne sobre los personajes. Quizá sea uno de los más activos resortes con capacidad para superar el pintoresquismo, los marcos geográfico e histórico en que discurren las novelas del ciclo, los ámbitos humanos por los que deambulan los personajes, que son capaces, mediante el humor, de reflexionar sobre las situaciones que viven y sobre el mundo que habitan, también de reflexionar sobre ellos mismos. La vida, compuesta de infinitos fragmentos singulares, logra gracias al humor hacerse universal. Y lectores lejanos ―y aun ajenos― a la problemática novelesca se acercan ―o incluso hacen suyos―, únicamente a través de la sonrisa, hombres y mujeres, inquietudes y felicidades, alegrías y desazones. Se trata, en definitiva, de una arriesgada empresa para el novelista, puesto que desea expresamente superar el realismo superficial. No sólo pretende mostrar cuanto vio, oyó o supo, sino que también desea hacer partícipe al lector de un cosmos en conflicto y pleno de relieves en los que el humor, claro, también ocupa su lugar y ejerce su influencia.

Otro elemento que coadyuva al alejamiento del realismo superficial es el lenguaje. El novelista no se limita a reproducir el habla popular, sino que lleva a cabo una operación de recreación. El barroquismo scorziano, en el que habitan altas dosis de poesía, logra configurar una atmósfera envolvente en que discurren personajes y acciones. El lenguaje, pleno de metáforas y de recursos estilísticos, consigue alejar la designación de novela-crónica o novela-documento e inscribe su escritura en un universo literario imaginativo y elocuente, pero no por ello menos creíble o menos eficaz.

Y todo este despliegue de rasgos tan significativos lo ha llevado a cabo Manuel Scorza cifrándolos en su experiencia vital, como partícipe de las revueltas campesinas de principios de los años sesenta en los Andes centrales peruanos. Resuenan vivamente las siguientes palabras de Ernesto Sábato: “No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante, ni otra forma de llegar a la universalidad que a través de la propia circunstancia; el hoy y aquí. La tarea del escritor sería la de entrever los valores eternos que están implicados en el drama social y político de su tiempo y lugar”.

Manuel Scorza presenció y vivió las acciones de quienes reclamaban sus derechos. Después, urdió un vigoroso monumento literario cuyas partes se nutren de una encendida imaginación, se sostienen mediante el milagroso embrujo de las palabras y consienten nombrar las pesadillas y el sueño de un hombre preocupado por la injusticia en que viven otros hombres y mujeres. Ana María Matute, en su discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua Española, pronunció la esencia de un principio que sin duda alguna palpita en las páginas de La guerra silenciosa: “Siempre he creído, y sigo creyendo, que la imaginación y la fantasía son muy importantes, puesto que forman parte indisoluble de la realidad de nuestra vida. Cuando en literatura se habla de realismo, a veces se olvida que la fantasía forma parte de esa realidad, porque, como ya he dicho, nuestros sueños, nuestros deseos y nuestra memoria, son parte de la realidad. Por eso me resulta tan difícil desentrañar, separar imaginación y fantasía de las historias más realistas, porque el realismo no está exento de sueños ni de fabulaciones... porque los sueños, las fabulaciones e incluso las adivinaciones pertenecen a la propia esencia de la realidad. Yo escribo también para denunciar una realidad aparentemente invisible, para rescatarla del olvido y de la marginación a la que tan a menudo la sometemos en nuestra vida cotidiana”.

(*) Nacido en 1959 en Cabezas del Villar, Ávila. Doctor en Filología, profesor, ensayista, editor y poeta. Ha escrito los poemarios Línea de flotación (1998), Cuerpos, esfuerzos, deseos (2000), Toro o azar (2002), Martel.lus, poeta de Tàrraco (2004) y Lugar cerrado (2004). También es autor del trabajo La palabra labrada. La obra poética de Luis López Álvarez (1995). En 1999 sustentó en la Universidad Antoni Rovira i Virgali, de Tarragona, la tesis Temas y formas en La guerra silenciosa de Manuel Scorza, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude. El ensayo de González Soto publicado en Wayra proviene de esta valiosa tesis que aguarda ser publicada completamente por algún editor inteligente.

(El texto completo de este importante trabajo se puede leer en
Wayra, Año III, N° 6, Uppsala, segundo semestre de 2007)

14.1.08

El nuevo número de la revista "Wayra"

Ya se encuentra en circulación el número seis de Wayra, la revista semestral de artes y letras del “Grupo Perú” del Centro de Estudios y Trabajo “América Latina” (Cetal). Uno de los temas centrales de esta nueva entrega de Wayra es la obra de Manuel Scorza, quien es recordado a través del ensayo “Crónica y ficción en La guerra silenciosa, de Manuel Scorza”, de Juan González Soto, y del artículo “Cuando la tierra tiembla”, de Patricio Lennard. El número seis de Wayra incluye también otros ensayos igualmente interesantes como “Los cien años de El Perú Contemporáneo, de Francisco García Calderón”, de Osmar Gonzales, “El hibridismo (im)posible: El Pez de Oro, de Gamaliel Churata”, de Meritxell Hernando Marsal, “Ribeyro mujeres y desamor”, de Sara Beatriz Guardia, y “La poesía ‘en peruano’ de Róger Santiváñez”, de Julio León. Esta nueva edición de la revista trae además el poema “Para no ver un asesinato en la calle o que sueñen con un santo (asalto) llamado poesía”, de Salomón Valderrama Cruz, el cuento “La vida no vale nada”, de Mario Guevara Paredes, y la crónica “El 12 de octubre, ¿Día de la Raza”, de Víctor Montoya. Por último, el número seis de Wayra cierra con los comentarios “Sobre los cuentos de Morituri, de Alfredo Pita”, de Dámaso Vicente Blanco, y “Una ventana hacia adentro”, de Andrea Cabel.

Las personas e instituciones que quieran suscribirse, adquirir ejemplares sueltos, iniciar intercambio de publicaciones, enviar alguna colaboración o realizar cualquier tipo de consulta pueden dirigirse al editor de Wayra:

Carlos Arroyo Reyes
Bernadottestigen 19 D
756 48 Uppsala – Suecia
E-mail: carlos.arroyoreyes@telia.com

18.12.07

"Solar" llega al número tres

El miércoles 19 de diciembre, a las 7:00 P. M., será presentado en el Centro Cultural de España en Lima (Natalio Sánchez 181) el número tres de la revista Solar. Las intervenciones de rigor estarán a cargo de Francisco Miró Quesada Rada, Zenón Depaz Toledo (Director de la Escuela de Filosofía, UNMSM), Alfonso Jaguande D'Anjoy (Director de Relaciones Universitarias, U. Ricardo Palma) y Rubén Quiroz Ávila (Director de Solar).

Este nuevo número de Solar abre con una serie de ensayos bastante interesantes como “El lugar del probabilismo en la historia de las ideas en el Perú", de Víctor Hugo Martel (Universidad de Gotinga, Alemania), “La filosofía intercultural desde una perspectiva latinoamericana”, de Raúl Fornet-Betancourt (Alemania), “El pensamiento de Ortega y Gasset bajo dos miradas del exilio: salvación y superación”, de Antolín Sánchez Cuervo (CSIC-Instituto de filosofía), “Abordar el Bicentenario de la Independencia desde una visión geopolítica”, de Edgar Montiel (UNESCO), “Exposición sucinta de la hermenéutica analógica”, de Mauricio Beuchot (UNAM) y “Estereotipo y entendimiento peruano de España. Por una revisión del imaginario peruano”, de Fermín del Pino (CSIC). Además de estos ensayos tan interesantes, el número tres de Solar incluye también la tesis “El porvenir de las razas en el Perú” (1897), de Clemente Palma, y una nutrida sección de reseñas de libros.

8.12.07

Recordando a Javier Heraud

El número 64 de la excelente revista argentina Sudestada, correspondiente al mes de noviembre último, trae, entre otros materiales muy interesantes, un dossier dedicado al poeta peruano Javier Heraud (1942-1963), que lleva el título de "A la alegría vamos" e incluye un estudio de Hugo Montero y una entrevista con Cecilia Heraud, la hermana y biógrafa del recordado vate. Una parte de la entrevista con Cecilia Heraud, así como otros textos de esta revista, pueden leerse en el portal de Sudestada, de donde nos hemos tomado la libertad de extraer los párrafos que a continuación copiamos.

No soportaba las injusticias y
se rebelaba ante el conformismo

Entrevista con
Cecilia Heraud

Hermana menor de Javier, Cecilia Heraud es quien mejor supo detallar el universo interior del poeta a partir de su bellísimo libro biográfico Vida y muerte de Javier Heraud. Con un grado de intimidad único, Cecilia trabajó la vida cotidiana de los Heraud en Miraflores con un talento narrativo que se apoya en la sensibilidad del contacto diario con Javier. Desde Lima, colaboró desde el principio con fotos y materiales inhallables para la elaboración de este dossier sobre su hermano. También con estas respuestas que siguen, y que intentan poner en palabras emociones que mezclan tristezas y alegrías en su memoria.

-¿Qué recuerdos de la vida cotidiana y pequeños momentos de intimidad con Javier guarda en su memoria?

-Javier, Gordo para la familia, era mi hermano compañero. Era un muchacho franco, espontáneo, idealista, sin temores. Gran lector y amante de la literatura. Aún tengo grabadas escenas de la época privilegiada de nuestra infancia. Javier era una persona adelantada para su tiempo. Recuerdo que me subía al techo de la casa con él y contra la voluntad de mamá. Él me enseñó a fumar con sus cigarrillos sin filtro y de tabaco negro; nos metíamos en su cama a modo de escondernos para que mamá no sintiera el humo y, años después, pensaba en nuestra ingenuidad. Como él me llevaba casi dos años, era mi compañero en las fiestas, ya que cada una de nosotras debía ir acompañada por un hermano hombre, de lo contrario no nos daban permiso. Pero nos divertíamos pues nos gustaba bailar y en casa ensayábamos los pasos de baile. Él cantaba imitando a Elvis Presley, era sumamente animado y le gustaba divertirse. Sé que le gustaba a varias amigas mías.

-¿Cómo era el medio donde Javier pasó su infancia? ¿Cuáles eran sus pasiones y sus gustos por entonces?

-Vivíamos en el barrio de Miraflores, barrio de clase media alta. El asistía al colegio más caro de Lima, el Markham College. Ahí recibió sólida instrucción y empezó su pasión por la literatura. También en la revista del colegio, publicó su primer poema a los 15 años. Mi padre trabajaba duramente para poder pagar la educación de nosotros seis. Miraflores era un hermoso distrito entonces, con casas llenas de árboles, antiguas, amplias, y no con mucha población, de modo que nos conocíamos muchas familias. Teníamos vecinos; algunos, amigos; otros, no. Cuando alguien nos molestaba, Javier salía a defendernos y hasta tuvo algunas peleas en la calle con vecinos antipáticos. Jugábamos mucho en “el jardín de la entrada/ pequeño pero grande”. Jugábamos ping-pong en la mesa del comedor, voley en el jardín... no sé cómo nos aguantaba mi madre. Le gustaba estudiar y hacer deporte; en el colegio fue campeón de salto en largo, tenía unas piernas largas, corría y saltaba con vallas y sin vallas. Era amiguero y asistíamos mucho al cine, otra de sus pasiones. Patinábamos y montábamos bicicleta. Javier y nuestro hermano mayor iban al colegio en bicicleta pues quedaba relativamente cerca. Como en esa época existía el tranvía eléctrico que unía algunos distritos y ellos tenían que cruzar las líneas, mamá siempre le recomendaba al salir, como él recuerda “Javier, no olvides tu gorra/ mira bien al cruzar el tranvía”. Todos los veranos íbamos a la playa con nuestros padres o solos, los cinco hermanos mayores, bajábamos “al baño de las piedras” juntos diariamente y luego regresábamos con mucho apetito a almorzar. Javier comía mucho, era muy grande.

-¿Cómo es posible comprender la relación de Javier con la poesía? ¿Qué cosas encontraba en ella?

-Me percaté de su amor a la poesía desde niña. Hacíamos corazones para regalarle a mamá por el día de la madre, y él escribía en ellos. Desde los 15 años publicó, le gustaba hacerlo y nos leía en voz alta sus poemas. Él comentaba que la poesía debía ser una esperanza para el pueblo, que debería haber muchos poetas que escribieran poesía buena para que incluso se cantara y llegara a todos. En una entrevista que le realizó Mario Vargas Llosa durante su estadía en París, Javier declaró en la radio que quería hacer una poesía narrativa, que se nutriera de la naturaleza, y clara para que fuera entendida por todos.

Asistía a recitales donde él leía sus poemas. Con amigos poetas fundaron La casa de la poesía en Barranco, donde hacían interminables veladas poéticas...

9.10.07

Merecido y justo homenaje a César Guardia Mayorga

La Universidad San Agustín de Arequipa rinde un merecido homenaje al insigne maestro y filósofo, Dr. César Guardia Mayorga (1906-1983), dedicándole la edición de la Revista Agustino de septiembre del presente año, que se presentará el martes 16 de octubre 2007, a las 7.00 p.m., en el Instituto Raúl Porras Barrenechea de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sito en la Calle Colina 398 - Miraflores. La presentación estará a cargo de Sandro Mariátegui Chiappe, Roland Forgues, Víctor Raúl Sacca, director de la Revista Agustino, y Sara Beatriz Guardia.

Nacido en Lampa, provincia de Parinacochas, Ayacucho, Guardia Mayorga estudió en la Universidad de San Agustín de Arequipa, donde obtuvo los títulos de doctor en la Facultad de Letras, Historia y Filosofía, y de abogado. Educador por excelencia, en 1937 ingresó a la docencia en la Universidad Nacional de San Agustín, llegando a ser Decano de la Facultad de Letras. También desempeñó otros cargos importantes, como Director Universitario; Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas en Arequipa; docente de la Universidad de San Simón de Cochabamba y catedrático de Filosofía y Sicología en la Universidad San Luis Gonzaga de Ica.

Además, como si todo lo anterior fuese poco, Guardia Mayorga escribió una treintena de libros de temas preferentemente filosóficos. Entre ellos, se pueden mencionar Conceptos de Filosofía, Historia de la Filosofía Griega, Terminologías Filosóficas, Léxico de Filosofía, Reflexologia, Filosofía y Ciencia, Problemas de la Cultura Humana, Ciencia y Cultura, Historia Contemporánea, Reconstruyendo el Aprismo o Crítica a la Filosofía de Haya, Reforma Agraria en el Perú, Diccionario Quechua-Castellano, De Confucio a Mao Tse Tung, Psicología del Hombre Concreto, Carlos Marx y Engels, Filosofía Ciencia y Religión, Huamán Poma de Ayala, En el camino, Manual de Legislación Obrera en el Perú, Historia Contemporánea, Historia Media y Moderna, e Introducción al Materialismo Dialéctico.

9.9.07

El número cinco de "Wayra"


El Centro de Estudios y Trabajo "América Latina" (Cetal) cumple con informar a sus miembros, amigos y público en general que ya se encuentra en circulación el quinto número de Wayra, la revista semestral de artes y letras del "Grupo Perú" de nuestra institución. Esta nueva iniciativa viene a sumarse a las otras actividades, como las emisiones diarias de "Radio Latinoamericana", la publicación de La Hoja Latinoamericana, la formación de diversos grupos de estudio o el apoyo a una serie de redes y colectivos de solidaridad, que desde hace más de cinco lustros Cetal despliega con el fin de contribuir a la promoción de la cultura latinoamericana y apoyar activamente a las causas justas de nuestro continente.

La quinta entrega de Wayra abre con "Cinco poemas nuevos", de Róger Santiváñez; y el cuento "Una diadema de luciérnagas", de Edgardo Rivera Martínez. Siguen los estudios "Sobre los imposibles de Médula", de Pablo Guevara; "Tres poetas van al fútbol", de Carlos Meneses; "De arielista a aprista: Los años formativos de Luis Alberto Sánchez", de Osmar Gonzales; "Disecciones de la generación peruana: Luis Alberto Sánchez, José Carlos Mariátegui y la polémica del indigenismo", de Rafael Ojeda; "Ande y El Kollao: El indigenismo vanguardista de Alejandro Peralta", de Luis Fernando Chueca; "La resurrección de Gamaliel Churata", de Aldo Medinaceli; "Interludio Bruníldico", de Gamaliel Churata; y "Emilio Adolfo Westphalen y la ansiedad ante el creacionismo a partir de una polémica literaria de los años treinta", de Christian Zegarra. Este nuevo número de Wayra trae también una sección de crónica de libros, donde figuran notas y comentarios como "José Carlos Mariátegui y el vanguardismo estético-político", de Paola Bayle; "El Perú de los años diez", de José R. Deustua; y "Palabras para Blas Matamoro" de Consuelo Triviño Anzola.

Las personas, instituciones, colectivos o redes que deseen suscribirse a Wayra o adquirir ejemplares sueltos, pueden efectuar el pago a través del PlusGirot del "Grupo Perú" de Cetal, cuyo número es el siguiente: 178478-4. Suscripción anual: -Suecia: 120 coronas suecas; -Europa: 20 euros; -Fuera de Europa: 30 dólares USA. Ejemplar suelto: -Suecia 60 coronas suecas (más gastos de envío); -Europa: 10 euros (más gastos de envío); -Fuera de Europa: 15 dólares USA (más gastos de envío). Para efecto de agilizar nuestros servicios de envío y distribución, les rogaríamos que, después de realizar el pago correspondiente, se comuniquen con el editor de la revista:

Carlos Arroyo Reyes,
Bernadottestigen 19 D
756 48 Uppsala – Suecia (Sweden)
Telf. 018-303514
E-mail: carlos.arroyoreyes@telia.com