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21.3.09

Con añoranza del Perú

Siu Kam Wen (China, 1951), radica ahora en Honolulu dedicado a trabajar como contador, ha publicado La primera espada del imperio, La estatua del jardín, y Viaje a Itaca. También presentó hace algunas semanas en Lima la reedición de su libro de cuentos Tramo final (Casatomada, 2009).

Cuando apareció La vida no es una tómbola (UNMSM-2008), nada se sabía acerca de Siu Kam Wen, hasta que finalmente estuvo en Lima para presentar su novela. He aquí una entrevista singular.

-¿Cómo define el lenguaje de sus novelas?
-Creo que uso fundamentalmente un lenguaje sencillo y conciso, sin necesidad de recurrir a palabras rebuscadas, porque los autores que trato de imitar son por ejemplo: Stendhal y Puskin, quienes se caracterizan por un estilo sencillo y no preciosista.

-¿Qué importante es la estructura literaria en sus novelas?
-Bueno, toda novela tiene que tener una estructura, una unidad. Por ejemplo en La vida no es una tómbola, hay tres hilos narrativos y al combinarse tiene que producir un todo literario, uniforme, mejor dicho, armonioso.

-¿En qué se diferencia o parece a Isaac Goldemberg puesto que lo dos son migrantes y desarraigados a la vez?
-Hace varios atrás que me comuniqué con él por correo electrónico y coincidimos en que los dos somos, primero: autores que escriben y viven en una Tierra de Nadie porque él usó ese título para uno de sus poemarios. Yo también usé esa palabra como título de mi Blog. Segundo: escribimos fuera del Perú, un país al que literariamente pertenecemos. Pero nosotros, coincidimos en sentir que como escritores estamos en la Tierra de Nadie. Estamos en la periferia de la literatura del Perú y por otro lado, la literatura judía y la literatura china no nos consideran como sus autores. Estamos en el aire, el limbo.

-En todo caso, ¿cómo se considera usted?
-Me considero un escritor peruano, escribo en español, aún cuando mi nacionalidad es norteamericana y soy chino de nacimiento. ¡Ah! Pelguano pe. Otra razón por la que me considero escritor peruano es porque escribo sobre el Perú, sobre mi experiencia y sucesos en el Perú.

-¿Qué temas literarios trabaja ahora?
-Algunas veces se agotan los temas de orden autobiográfico pero está presente el Perú, voy a recurrir a temas imaginarios o fantasiosos, pero sobre el Perú.

-Su libro La vida no es un tómbola está escrito con la añoranza, ¿es verdad?
-Sí, es cierto. Añoranza por mi infancia y juventud, se trata de una novela que cubre diez años de mi vida, desde los 14 hasta los 24, el colegio hasta los días en San Marcos. La vida cotidiana impone tareas, pero la literatura es una opción de vida o muerte.

(De La Primera, Lima, 21/03/2009)

4.3.09

Reviviendo a Ciro

Entrevista de José Luis Ayala
La Primera, Lima, 04/03/09


Dora Varona es la depositaria de la memoria y obras de Ciro Alegría. Con ocasión del centenario del nacimiento del novelista, su viuda anuncia la creación de la Casa de la Cultura Ciro Alegría.

-¿Qué sentimiento te suscita el centenario de Ciro Alegría?
-Para mí, revivir la memoria de Ciro Alegría tiene un sentido histórico y debo realizar un gran esfuerzo para que su obra llegue al pueblo peruano a través de ediciones accesibles a su economía. Al mismo tiempo, es lo más precioso que he podido esperar. Veo que todos los sueños, los proyectos que tuve con respecto a la obra de Ciro. El trabajo de los peruanos avocados a revisar su obra, a los textos de los críticos, ahora se reactualiza después de haber estado dormido durante años. En este momento, de pronto, todo se pone en actividad. Pero el tiempo le ha dado razón a Ciro porque amó al Perú y llevó su imagen al mundo a través de sus novelas. Ha llegado el tiempo de revalorarlo en todas sus dimensiones.

-¿Cómo van los preparativos al respecto?
-Hasta este momento tenemos el ofrecimiento del alcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, quien ha decidido otorgarnos un efectivo apoyo para realizar eventos culturales. La señora Lola Franco, está resuelta a realizar actividades conmemorativas durante todo el año. Uno de los proyectos más importantes es fundar la Casa de la Cultura Ciro Alegría. Se trata de una gran decisión histórica, de un sueño desde que quedé viuda. Ahora que todo está listo, la lucha es por conseguir el local. La Beneficencia Pública ha ofrecido apoyar en esta causa justa.

-¿Para eso cuenta con el aval del presidente Alan García?
-Por supuesto, he recibido una comunicación muy atenta, su visto bueno para que este proyecto se haga realidad. El presidente de la Beneficencia Pública, señor Carlos Rivas, ha manifestado que se tomarán decisiones concretas. Entonces, todo está preparado para poner en marcha una gran acción cultural.

-¿Qué rol cumplirá la Fundación Ciro Alegría?
-Tiene varias líneas de trabajo. Mantener viva la memoria de Ciro Alegría en el pueblo peruano y particularmente en lo que se refiere a la literatura peruana y la lengua española. Pero no sólo eso, hay que tener en cuenta que Ciro Alegría ha sido traducido a muchos idiomas. Será un lugar donde vayan a trabajar los estudiantes, los investigadores. Tendrá una biblioteca, una cafetería, una sala de lectura, un gran auditorio, una sala donde haya representaciones teatrales, danzas de todo el Perú. Se convocará a concursos sobre Ciro Alegría o en su nombre, de novela y cuento.

-Y, ¿en lo que se refiere al lugar donde nació?
-Esa es una buena pregunta. Nos proponemos rescatar la casa ubicada en Chilca, prácticamente ha sido derruida, pero se puede reconstruir con los mismos elementos materiales y culturales de la zona. La idea es también comprar la casa de Chaclacayo donde murió y convertirla en un museo.

-Es decir, hacer lo que el Estado y particularmente el INC no hicieron.
-Bueno, las ideas surgen precisamente en estas ocasiones cuando se trata de volver la mirada hacia atrás para reconstruir el pasado y ver con optimismo el futuro. Ahora tenemos el apoyo del Estado, el presidente Alan García ha manifestado su voluntad política de ayudar a esa acción, es lector de Ciro Alegría y sabe, conoce la enorme importancia del centenario de un novelista tan querido por el pueblo peruano.

-¿Qué planes hay respecto a las obras de Ciro Alegría?
-Tenemos un plan de trabajo con los editores. Se les convocará para anunciar que se editarán los libros de Ciro que no están comprometidos en anteriores ediciones. Yo tengo un compromiso con Planeta respecto a las obras fundamentales, para la conformación de la Biblioteca Ciro Alegría. Pero, además hay libros bellísimos que han sido editados en España y que en el Perú no han circulado debido al costo. He invitado a todos los editores para tener una reunión y coordinar las ediciones que se deben hacer. Hay ediciones en sellos como Alfaguara, Alianza Editorial, Espasa Calpes, Lozada de Buenos Aires. Se trata de reeditar toda la obra de Ciro de modo ordenado y sistemático.

Hay tres libros de ensayos: Bocetos de un retrato del Perú, son trabajos literarios de Ciro sobre las regiones naturales. Luego, Breve viaje a través de la literatura, un conjunto de textos acerca de los escritores que él amó. Después, Breve viaje a través de mi literatura, donde explica cómo escribió todos sus libros. Esos datos no aparecen en sus libros anteriores. Será una revelación para sus lectores.

-¿Qué podemos esperar los lectores respecto a tu trabajo sobre Ciro?
-Bueno, yo tengo en estos momentos un libo que se llama Diálogo del amor y el tiempo. Reúne las cartas de amor entre Ciro y Dora Varona, su discípula, cuando eran enamorados y después novios. Es un libro que está trabajado en forma de novela epistolar, sólo faltan algunas fotografías y lo presentaré al editor que se interese, tiene dos formatos, como novela y el otro con fotografías.

-¿Habrá supresiones de partes íntimas en las cartas de amor?
-Cuando se publican las cartas de amor desaparecen las frases demasiado íntimas y cursis que se dicen de modo coloquial. Es muy original este hecho porque pertenece a la biografía de Ciro. Al lector, al investigador, le interesa mucho el lenguaje, la poesía, la intensidad de los sentimientos. En el libro aparece cómo empieza la revolución cubana, cuáles son sus problemas, va contando qué sucede en su entorno. Narra situaciones de su pasado, tan íntimas y preciosas como no están ni en las memorias ni en su biografía.

21.11.08

Los años de violencia

Luego de haber publicado dos libros acerca de la violencia en el Perú, Mark Cox anuncia el contenido y perspectiva de uno nuevo que gira en torno al mismo tema.

-¿Cuál es el contenido de tu próximo libro?
-El libro trata acerca de la violencia en la cultura en los años 80 al 90, tiene estudios académicos como artículos de escritores. Por ejemplo, de Dante Castro y Luis Nieto, también documentos de presos políticos de los penales. Además, aparecerán artículos de carácter académico escritos en los Estado Unidos y Europa, desde diferentes perspectivas.

-¿Cuáles por ejemplo?
-Trata de estudios sobre la poesía, el teatro y la narrativa. Como se sabe, en los últimos años hay más personas que publican acerca de ese tema, cada vez hay más académicos que han empezado a estudiar de manera seria la violencia. Entonces, el libro tiene la intención de ser un aporte a los estudios académicos.

-¿Por qué te interesa particularmente el tema de la violencia?
-Bueno, es un tema que trabajo hace casi veinte años. Entonces, tengo tantos materiales, estoy tan metido y tengo que seguir trabajando en esa temática. Un desafío mío es divulgar este acontecimiento a muchas personas que no lo conocen. Los escritores andinos no tienen un gran circuito para sus publicaciones.

-Esa violencia que plantean los escritores, ¿ha terminado o tiene otras proyecciones?
-Bueno, mi trabajo corresponde a los años 80-90 y creo que sigue específicamente la violencia política. No se trata de la violencia política en general, mi interés está centrado en la violencia de esos años, en la guerra. No invado el campo de la historia.

-¿Cuáles son las causas reales de la violencia política en el Perú?
-Bueno, lo que veo es la realidad de la pobreza y que no hay manera de eliminarla dentro del sistema, esa es una de las causas por la surgió el movimiento subversivo. Además hay muchos factores. Desde mi perspectiva, lo que me interesa es la literatura, qué dicen los escritores, no interesa lo que yo pienso, mi área no es la política.

-¿Cuánto de ficción y de realidad hay en esa literatura?
-Como sabemos, muchas veces la ficción resulta siendo una verdad, hay maneras de hablar de la violencia con la ficción y llegar al fondo más que con las ciencias sociales.

-¿De qué sirve esa literatura?
-Fue un período tan dramático para el país y es por eso que hay que estudiar cuál es la respuesta cultural acerca de ese hecho. Me interesa saber cuáles son las perspectivas usando la violencia para dar una mayor y distinta visión de cómo es el Perú. Por ejemplo Lituma en los Andes, de Mario Vargas Llosa, plantea que los campesinos son primitivos, son bárbaros y que la manera de superar es el neoliberalismo, hay otros que optan por otras rutas. Entonces, por la literatura también podemos analizar al Perú, podemos dar una idea respecto a lo que aconteció en los años de la guerra.

(Fuente: La Primera, Lima, 21/11/08)

4.10.08

Cazador de sátrapas

Por Pedro Escribano
La República, Lima, 04/10/08

El escritor Maynor Freyre en cien páginas ha intentado sintetizar el fujimontesinismo que padeció el Perú recientemente. Par de sátrapas (Ed. San Marcos) es la breve novela que busca dar cuenta de cómo el poder deja a su paso abuso, muerte y corrupción.

–Tu novela abre con dos epígrafes: de Mao y de Vargas Llosa. ¿Como reúnes a disímiles?

–Bueno, esto en realidad es un juego porque Mao, como tú bien sabes, no dejó que florezcan las cien flores, porque en un momento dado de la revolución cultural ya no quería que se escuche a Beethoven o Mozart, etc. Es decir, él no llegó a cumplir pero con los años sí ha cumplido. Ahora en China hay una gran apertura, en cambio Vargas Llosa dice que hay política en sus novelas. Claro, también tiene novelas ligeras. Con todo, yo lo pongo porque él es el escritor que más novelas políticas ha escrito y ahí supera a los de Narración, que siempre tuvieron como postulado escribir novelas políticas.

–Con Par de sátrapas recreas el periodo fujimontesinista. ¿Llevas la realidad a la ficción, o al revés?

–La realidad a la ficción, porque yo siempre me he sentido un reportero. Recuerdo a Gay Talese, a quien enviaron a entrevistar a Frank Sinatra, pero en vez de entrevistarlo, le siguió los pasos. Entonces, yo me meto a una casa ficticia, inventada, de Fujimori, y creo una relación con su familia, que yo no conozco, y ficciono. Yo he investigado. Al principio, él no fue así. Su partner, el otro sátrapa y el poder lo van cambiando.

–La novela más bien enfila en retratar lo que es el poder….

–Claro, eso es lo que yo intento. Intento ver cómo se reúne un grupo de gente en torno al poder, cómo los militares se juntan y se juntan, porque son de la promoción del Doc, el sátrapa, y entonces hay uno, Renato el Hermoso, que todos sabrán de quién se trata, quien, además, al comienzo se burla de Fujimori. Pero después Fujimori toma lo malo de la criollada limeña; engaña y estafa.

–¿No es un peligro tomar la realidad inmediata y hacer un remake en que la ficción tiene poco que participar?

–No, porque yo he trabajado ocho años, al principio pensaba hacer una novela de tres tomos, pero lo sinteticé a cien páginas. En esta síntesis, en este compendio, lo que yo trato es de reflejar no tanto un momento de la historia peruana, sino los extremos del abuso de poder, y el abuso de poder existió siempre en nuestro país.

–En tu trabajo narrativo siempre hay un peso social, el peso de la realidad.

–Esta novela es también un reportaje, pero es un reportaje ficcional evidentemente, pues utilizo todos los elementos que el periodismo me enseñó, inclusive hago zapping, la cuestión esta de cambiar el canal de la televisión, y el otro modo es "el ojo avizor", porque voy contando cosas que en realidad pasé –son casi autobiográficas–. Voy remendando la novela con estas dos vertientes.

19.7.08

Biografía de Luis Cernuda

Por Ana Mónica Rodríguez
La Jornada, Ciudad de México, 18/07/08


La obra del poeta Luis Cernuda es un espejo de su alma y ambas llegan al excepcional punto en que se comunican, considera el escritor Antonio Rivero Taravillo. En una biografía del poeta español, devela la vida, la trayectoria y los pormenores del exilio, así como el desarrollo ideológico y humano del autor de La realidad y el deseo.

En el volumen Luis Cernuda: años españoles (1902-1938), publicado por Tusquets Editores, que este viernes comienza a circular en México, Rivero Taravillo recorre ambientes y circunstancias clave en la trayectoria del poeta: la hosca atmósfera familiar; Sevilla, su ciudad natal, odiada y a la vez querida, y el despuntar, desarrollo y vigencia de una sentida vocación poética.

“La primera mitad de su obra es de una gran riqueza estilística, que va de los ejercicios clasicistas al surrealismo o el neorromanticismo; pero a partir de la Guerra Civil Española, y de su exilio, su poesía es grave, meditativa, elegiaca, atemporal, abierta a hallazgos de la poesía inglesa, como el monólogo dramático.”

Rebeldía y soledad


Rivero Taravillo, quien es autor de dos poemarios, numerosos ensayos y varios libros de viaje, explica sobre Cernuda: “Es un poeta muy moderno en el que priman la rebeldía y la soledad; y, aunque comprometido con su tiempo, apenas escribió poemas con fecha de caducidad”.

En este volumen, primero de dos tomos, abarca los años en que Cernuda vivió en España (1902-1938), mientras en el segundo narra todos los años de exilio, que no fueron pocos, algunos de los cuales vivió en México. “En esta época se nota su evolución como poeta y su desarrollo ideológico y humano”.

–El libro es un gran retrato sobre la personalidad, carácter y trayectoria del autor. ¿Usted cómo describe a Cernuda?

–Fue una persona entregada en cuerpo y alma a la poesía, que era el centro de su vida. Independiente, insobornable, padecía una hiperestesia que le hacía sentirse no querido, lo cual provocaba que a su vez fuera injustamente duro con otros. Una vez asumida su homosexualidad, habló de ésta con gran naturalidad en sus versos.

–En este primer volumen sobre la biografía del poeta, ¿qué luces se develan ante lo desconocido de su obra y trayectoria?

–Era un personaje sumamente complejo, difícil de encasillar: dandi pero rebelde ante lo burgués, simpatizante del comunismo pero enseguida desencantado del mismo, preocupado por la religiosidad pero pagano, gran platónico pero que no eludió relaciones más o menos mercenarias con muchachos, un poeta homosexual cuyos poemas de amor apelan a cualquier sensibilidad.

México, su segunda patria


-¿Qué fue lo más difícil de conseguir, los testimonios o allegarse bibliografía para armar los dos tomos?


–Lo más difícil fue recabar testimonios personales, pues la mayoría de las personas que lo conocieron ya han fallecido.

“Por lo demás, he realizado un trabajo de ‘peinado’ de todo lo escrito sobre él, en hemerotecas, archivos y bibliotecas, de fuentes muy diversas.

“Reconozco el trabajo pionero de otros, varios de ellos mexicanos, como James Valender o Vicente Quirarte. Antonio Bertrán me ha proporcionado datos muy valiosos sobre sus dos amores, que convivieron sin saberlo en la ciudad de México a principios de los años 50.”

–¿En qué temas pone énfasis el escritor español cuando escribe prosa o poesía?

–Cernuda es sobre todo poeta en verso, recogido todo él en La realidad y el deseo, pero también de prosa poética. Además, escribió una considerable producción crítica, e incluso teatro (su obra La familia interrumpida, que se dio por perdida durante mucho tiempo, fue recuperada por Octavio Paz), así como traducciones de numerosos poetas. Su obra es un espejo de su alma, ambas se comunican. De ahí la importancia de la biografía.

Entre los documentos y obra inédita de Luis Cernuda, Antonio Rivero Taravillo explica que trabaja en la recuperación de ricos epistolarios, los cuales arrojarán nuevas luces sobre la segunda mitad de su vida.

Además, prosigue, se han perdido muchas cartas que iluminarían zonas de sombra de su vida, como su importante relación con Serafín Fernández Ferro, el amor que le inspiró Donde habite el olvido.

–¿La obra de Luis Cernuda será más reconocida y leída en un futuro?

–De alguna forma él lo previó al escribir “A un poeta futuro”. Desde los homenajes de las revistas Cántico y La caña gris, al final de sus años, esto ha venido sucediendo. Y hoy es infinitamente más leído que en vida, privilegio que muy pocos alcanzan.

–¿Cómo fue la vida del poeta en México?

–A México llegó en un viaje de vacaciones y encontró en el país una segunda patria. A partir de esa visita en 1949 decidió volver y vivir aquí lo que él sabía que eran sus últimos años. Recibió diversas becas de El Colegio de México, acogido a la hospitalidad de Alfonso Reyes. Sobre su experiencia escribió Variaciones sobre tema mexicano, libro admirable en prosa poética.

“En México recobró el contacto con queridos amigos como Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, y en menor grado con otros exiliados, como Emilio Prados o José Moreno Villa (autor de otro libro de prosa poética sobre este país, Cornucopia de México). También rejuveneció al enamorarse de Salvador, el protagonista de “Poemas para un cuerpo”, sección de su penúltimo libro, Con las horas contadas.

1.7.08

Un museo para Chabuca

La Primera, Lima, 01/07/08

Teresa Fuller Granda, hija de Chabuca Granda, junto con Javier Luna Elías realizarán una intensa campaña para conseguir el Museo Chabuca Granda. Habla Teresa Fuller Granda.

–¿Qué significa Chabuca Granda para el Perú?
–Bueno, Chabuca, mi madre, no es solamente una genial compositora, sino una peruanista, una persona profundamente comprometida con el Perú. Se trata de quien siempre defendió al Perú. Ella decía: “Mi fuente es el Perú”. Por eso, nos hemos propuesto conseguir un museo que lleve su nombre.

–¿Qué propósito real tiene esta propuesta?
–En mi casa está todo el archivo que puede llegar a perderse, puede ser destruido, de modo que debe salir del ámbito familiar para tener un ambiente más grande. Todo cuanto ha dejado debe ser mostrado a los peruanos, a quienes visiten el Perú. La idea es que se conozca mejor su obra, también aprender de ella.

–La idea es poner en valor el patrimonio de Chabuca.
–Muy bien, eso es. Pero además preservar e incrementarlo con la gente de buena de voluntad, por ejemplo que tenga fotos o conozcan anécdotas. Todo cuanto se recoja servirá para enriquecer el Museo Chabuca Granda. También se aceptarán donaciones y constará los nombres de quienes quieran sumarse a este propósito. Insisto, todo cuanto tengo debe pasar a ser patrimonio del Perú, eso es.

–¿Habrá una convocatoria para este fin?
–Sí, será una convocatoria amplia a la sociedad civil para que participe por ejemplo el municipio, la beneficencia, personas que nos ayuden a encontrar una casa. Un lugar donde funcione el museo que albergue toda la riqueza que Chabuca dejó.

–Un museo que recoja además cuanto usted no posee.
–Por supuesto, hay que recuperar además otros testimonios. Se trata de la Casa de Memoria de Chabuca ¿no?, eso quisiera que las personas de buena voluntad lo sepan. Será un lugar donde conocerla, donde escuchar sus canciones, su voz, una casa donde espere con los brazos abiertos a las nuevas generaciones.

–¿Cuánto hay en el archivo?
–Mucho, todo está organizado. A mí me puede pasar algo y eso sería terrible, por Dios, la vida es corta. Aquí están todas sus cosas, fotos, proyectos, trabajos en general, su biblioteca, libros en los que han escrito acerca de ella, homenajes, cartas, poemas, guiones de cine y televisión.

–Todo debe ser abierto y conocido.
–Debe haber una casa museo donde se conozca la parte vital de sus creaciones. Hay videos que podrán ser conocidos por primera vez, en fin; todo el universo estará expuesto para los historiadores. Queremos que Chabuca esté viva en su voz y canciones.

–Este proyecto empieza hoy día.
–Sobre esta primera piedra se edificará todo. De hecho, agradecemos al diario La Primera por haber acogido esta iniciativa histórica. Se han comprometido a participar la Universidad Ricardo Palma y amigos de Chabuca.

12.5.08

La narrativa de Mario Bellatin

Entrevista de Juan Manuel García
La Jornada Semanal, Ciudad de México, 11/05/08


Autor de más de una docena de títulos que lo colocan en la palestra del ámbito literario hispanoamericano (su más reciente libro publicado por Anagrama es El gran vidrio). Para muchos –aunque él está lejos de todas las etiquetas– el escritor de culto que construye insólitas estructuras narrativas con cada uno de sus textos. “Me interesa que la literatura sea, exista y funcione en sí misma”; el novelista en cuyo nombre de dos palabras se encuentran una lista de títulos igualmente inquietantes que las frases que forman las primeras páginas de sus textos (Canon perpetuo, Poeta ciego, La escuela del dolor humano de Sechuán, Jacobo el mutante y Lecciones para una liebre muerta, entre otros traducidos a varios idiomas). Mario Bellatin, el nominado al Premio Médicis a la mejor novela extranjera publicada en Francia en 2000 y ganador del Premio Xavier Villaurrutia en 2001 por Flores, ofrece en esta entrevista de propia voz y sin intermediarios, postales instantáneas que develan sus preocupaciones literarias y los mecanismos de escritura con los cuales urde mundos de una rara ficción que incluso él afirma olvidar con el tiempo: “Soy otro, pierdo un poco la noción del tiempo y cuando salgo lo olvido por completo, lo que he escrito.”

La imagen y la literatura

La imagen para mí es fundamental y yo creo que sirve no en los libros como para decir sin decir, yo creo que es una manera de hacer evidente el silencio, de hacer evidente lo insinuado, lo no marcado, lo no determinado; entonces yo uso mucho las imágenes en ese sentido: crear una atmósfera dentro de la cual poder introducir al lector y hacer pasar por un espacio paralelo de la realidad que obedezca sólo a sus propias reglas y para eso la imagen es fundamental. Muchos de los libros han surgido de una imagen estática, por ejemplo Salón de belleza, era en su espacio, con los enfermos, con las peceras.

Tiempos y espacios

Cuando la palabra escrita está demasiado cargada de significados o hay unas ideas muy concretas y muy definidas que se quieren expresar por medio de la escritura, muchas veces se pierde precisamente el poder de la palabra, el poder de la misma escritura, porque las ideas son las que muchas veces llevan la delantera. A mí me interesa que la literatura sea, exista y funcione en sí misma, y ni siquiera la literatura, la escritura, que la escritura forme un lugar con tiempo, espacio y dimensión, que sea autónoma de cualquier elemento incluso del propio autor.

Escribir sin finalidad última

Trato de que cada libro sea diferente, pero que al mismo tiempo haya una presencia de una determinada palabra, porque como yo escribo, porque tengo que escribir, o sea, no tengo ninguna otra intención. Incluso cuando he tratado de pensar en alguna otra intención que esté más allá del simple hecho de crear palabras, me ha parecido bastante banal. El hecho de convertirme en un escritor, o el hecho de tener libros publicados, o sea, lo que puede significar ser escritor socialmente o coyunturalmente, ninguno de esos elementos me llama la atención.

Unidad en el arte

Siento que mis libros por un lado se pueden leer de manera autónoma, y al mismo tiempo se pueden leer como un conjunto. Las diferentes novelas pueden ser tomadas como capítulos de una sola escritura y entonces eso se acerca bastante a mi idea en cuanto a la literatura o al arte, de que todo es parte de lo mismo, que todo es un solo libro como unidad; eso es el sentido de la unidad en el arte.

Del método

Una de las maneras en que yo trabajo es con varios textos al mismo tiempo que están siendo creados con distintas finalidades, entonces hay momentos como de quiebre o de parar, no sé, y de pronto es retomar el material que tengo y trato de darle distintas formas o distintos sentidos, muchas veces, casi siempre totalmente distintos a la idea original. Para yo publicar un libro tenía que tener en mi casa terminados otros, era como una especie de tabú, porque pensaba que si ya se iba ese texto me iba a quedar en el vacío más absoluto, pero ahora ya no tengo solamente uno, sino varios al mismo tiempo en distintos procesos de creación. Yo entro en ese espacio, soy otro, pierdo un poco la noción del tiempo, y cuando salgo lo olvido por completo, lo que he escrito. Muchas veces me pasa ya incluso con libros acabados de publicar, que me preguntan que tal personaje y tal otro y yo no tengo ni la más remota idea de lo que está en los libros, y el lector muchas veces eso lo siente como ofensivo, como si fuera una suerte de petulancia de mi parte.

Libros objeto

Mis libros no son libro objeto, pero si retomáramos el término independientemente de lo que supuestamente es un libro objeto, pues sí, y este libro por ejemplo, El gran vidrio, creo que conseguí de alguna manera que sea un libro objeto, en el cual la portada no es casual, como se suele poner en un libro, una carátula que haga alusión a, sino que fue parte de la propuesta. Ahora justamente quiero hacer un libro sin tapas, que quiere decir –parafraseando a Felisberto Hernández– que es libre y quiere decir que cualquiera puede haberlo escrito antes o después, o sea como que queda abierto para las dos opciones de que alguien lo pueda escribir desde antes o lo pueda escribir desde después, y de alguna manera eso es lo que a mí me gustaría que fueran mis libros.

Construcción mutua del lector


De alguna forma lo que yo intento en los libros es pedir al lector esta apertura, la falsa inocencia llamémosla, para que pueda introducirse en un universo determinado que se representa, que está diseñado para establecer una suerte de ritual entre el lector y el autor. No creo que mis libros sean un espacio de ideas preconcebidas, un espacio de comprobación de verdades. Me imagino que es un lugar de construcción mutua, de identificación mutua con un determinado lector, con un lector que quiera transitar por un universo que no podría transitar de otra manera.

7.5.08

Libros peruanos en la Red

Poco a poco, la gran labor cultural que realiza Virginia Vílchez Samanez está comenzando a tener el reconocimiento que se merece. Economista y promotora cultural, Virginia dirige el Centro Cultural Puertas Abiertas y tiene a su cargo el Portal Librosperuanos, desde donde da conocer, de manera puntual y entusiasta, las novedades de libros peruanos. Justamente el día de hoy, en el diario La Primera, de Lima, acaban de hacerle esta entrevista que reproducimos a continuación.

"-¿Qué importancia tiene este servicio?
-Es un portal virtual que se creó el 2004 con la finalidad de difundir la producción editorial en el Perú, toda vez que hay pocos diarios y espacios que hagan conocer los libros que se publican. Además, hay pocas librerías en Lima y en el Perú en general, la mayoría de las librerías prefieren exponer libros extranjeros para la venta.

-¿Qué debe hacer un escritor para acceder a ese servicio?
-Invitamos a los escritores que hayan publicado un libro, para que nos envíen vía correo electrónico los datos esenciales. Es decir, la ficha del libro para incluirlo inmediatamente en el catálogo.

-Y, ¿quién financia este servicio?
-No recibimos financiamiento de ninguna institución, todo se hace con nuestros propios franciscanos recursos. Brindamos un servicio valioso a los escritores sin costo alguno, como también a las personas que cada día visitan nuestra página, ahora son miles.

-¿Cuál es el procedimiento para que los autores envíen sus libros?
-Eso es accesorio, es que como hay librerías que no reciben libros de autores peruanos, nosotros podemos hacerlo para que los interesados no viajen al interior del Perú. Pero ese no es el fin de la Página, su finalidad es más ser una vitrina de libros que se producen en el Perú. Nuestra finalidad es promover a los escritores peruanos para que sean conocidos en el mundo.

-¿Cuántas visitas tienen?
-Tenemos 120,000 visitas mensuales y va en ascenso. Nos escriben de todo el mundo felicitándonos por la calidad de la Página. Hay muchas personas que se informan porque nosotros ofrecemos una información fresca, siempre renovada.

-¿Cuántos libros han publicitado?
-Hasta ahora más de 9,800 libros que han sido promovidos, todos los días se incrementa esta cifra. Estamos orgullosos de servir así al Perú aunque tengamos problemas en cuanto a la economía de la institución.

-Entonces, es un servicio que no comercializa.
-No, no, salvo si los escritores encarguen, pero ese no el propósito de Librosperuanos. Vendemos en casos singulares, excepcionales. Estamos al servicio de autores peruanos y peruanistas. Lo hacemos pensando en promover a los escritores peruanos y el Perú."

16.3.08

Vargas Llosa y el problema de la identidad

El diario La República, de Lima, en su edición correspondiente al 16 de marzo de 2008, trae una entrevista muy interesante que hace poco Pedro Escribano le hizo Mario Vargas Llosa a propósito del próximo estreno de su obra teatral Al pie del Támesis, que, como ya ha trascendido, narra la historia del reencuentro después de 35 años de dos amigos en Londres. La sorpresa de uno, en este caso, es que el otro ya no era el amigo de antaño, sino se había convertido en una respetable señora. El tema de la obra, según refiere Escribano, nació de la anécdota que le narró Guillermo Cabrera Infante a Vargas Llosa en la que un amigo del escritor cubano, el poeta venezolano Esdras Parra, al reencontrarse después de años, se había cambiado de sexo. Se trata, pues, de una pieza teatral que busca poner sobre el escenario no sólo la cuestión de la transexualidad, sino también un problema de identidad. "Sí –dice Vargas Llosa en una parte de la entrevista-, eso es exactamente. Es la identidad, sexual sí, pero digamos es la identidad. Yo creo que es un tema muy fascinante porque es un tema que tiene que ver con la libertad humana. Creo que la verdadera libertad humana significa para un individuo poder elegir totalmente su identidad. Es decir, en qué dioses cree o no cree, dentro de qué cultura va a vivir, qué lenguaje va a ser fundamentalmente el suyo, qué convicciones, qué principios, qué valores van a ser los que normen su vida y cuál va a ser su sexo. Eso en el pasado no se elegía, eso venía impuesto por tu pertenencia a una comunidad. No podías ser otra cosa. Pero a medida que avanza la civilización el individuo se va desprendiendo mucho de esa comunidad y va eligiendo de acuerdo con su vocación, de acuerdo a sus convicciones, de acuerdo a sus instintos, lo que realmente quiere ser. Ese es el tema, yo creo, profundo de la obra".

Pero en la entrevista Vargas Llosa no sólo habla sobre su obra teatral Al pie del Támesis, sino también sobre otras cosas que le apasionan mucho, como, por ejemplo, la música, la necesidad de seguir leyendo a José Carlos Mariátegui (a quien califica como "un intelectual muy respetable, es uno de esos marxistas raros en el Perú y muy raros incluso en América Latina que no fue, él lo dijo, calco y copia") y, finalmente, la narrativa peruana de hoy. He aquí lo que sobre este último tópico Vargas Llosa le dijo a Escribano: "Yo creo que es un muy buen momento para la narrativa peruana. Y sobre todo lo que me parece muy interesante es que es una narrativa, que sin renunciar pues a la experimentación, a la utilización de técnicas nuevas, está siempre muy anclada en una problemática, una problemática que a veces tiene que ver con la dictadura, con la guerra civil, con la violencia social. A veces tiene elementos fantásticos, elementos puramente imaginarios, pero está muy anclada en la realidad vivida y a mí me parece que eso le da mucho vigor". De manera más puntual, ante la pregunta de Escribano acerca de "¿Cómo ve a Santiago Roncagliolo y su Abril rojo?", Vargas Llosa dijo: "Bueno, yo he leído la última novela de él, por supuesto. Me gustó mucho la descripción de la Semana Santa en Ayacucho, me pareció que era lo más logrado en la novela. La descripción de un clima potencialmente de gran violencia dentro de lo que es una festividad popular con gran participación colectiva y con mucho color. Bueno, él ha hecho de esa historia una historia de horror, un caso de una crueldad absolutamente… pero lo que más me gustó del libro fue la descripción del ambiente de Ayacucho viviendo esa experiencia colectiva que es la Semana Santa. He leído un libro de cuentos de Jeremías Gamboa [habla de Punto de fuga]. Muy interesante. […] Unos cuentos que están impregnados también de una violencia latente, en Lima, con algunos elementos un poco fantásticos, muy bien construidos, muy bien escritos, muy interesante. Bueno, Cueto, desde luego, magnífico escritor que me parece de los mejores de las generaciones más jóvenes en el que también hay un elemento que tiene que ver con la historia reciente que está muy recreada, a veces con elementos que lindan ya con lo fantástico, con lo imaginario, pero yo creo que la literatura está viviendo un buen momento en el Perú".

Por último, Vargas Llosa no pudo dejar de criticar a la "cultura" de los talk shows y deplorar profundamente el hecho que el Perú está en el último lugar como país lector. "Me da mucha pena, me parece que es un reflejo de la pésima educación que hay en el Perú y no solamente me refiero a los colegios donde no se enseña a leer a los niños sino a las familias, porque tampoco hay libros, los padres tampoco leen y si uno vive en una casa donde nadie lee pues es muy difícil que los niños resulten lectores. Es un fenómeno que preocupa. La falta de cultura literaria para un país merma muchísimo la libertad porque hace que la gente sea mucho menos crítica", dijo.

20.1.08

El racismo en el discurso cotidiano

En 1982, el lingüista holandés Teun van Dijk demostró cómo el lenguaje permitía comunicar y reproducir el prejuicio en general y el prejuicio étnico, el racismo, en particular. La políticamente correcta pero altamente xenófoba sociedad europea le sirvió como ejemplo. A fines del año pasado, se publicó un libro coordinado por Van Dijk llamado Racismo y discurso en América latina; tiene una introducción a cargo del compilador y estudios de casos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México, Perú y Venezuela. Con este libro como disparador, el investigador del Conicet Salvio Martín Menéndez, profesor de Lingüística de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y de la Nacional de Mar del Plata, habla con Van Dijk del discurso como mecanismo de reproducción del racismo en nuestros países, y si existe una manera de des-aprender las ideologías y prácticas racistas que las sociedades han incorporado, en una entrevista que acaba de aparecer en el suplemento Radar, del diario Página/12, de la ciudad de Buenos Aires. Publicamos a continuación algunos párrafos de esta interesante conversación.

Teun van Dijk, lingüista holandés actualmente residente en Barcelona, advirtió con sagacidad y sentido crítico en 1982 cómo el lenguaje permitía comunicar y reproducir el prejuicio en general y el prejuicio étnico, es decir el racismo, en particular. La “políticamente correcta” pero altamente xenófoba sociedad europea –y la holandesa, en un principio como muestra altamente representativa– le sirvió como punto de partida para mostrar el alcance de sus hipótesis y del análisis que proponía. Su libro Prejudice in discourse (Prejuicio en el discurso, Amsterdam, Benjamins, 1982, sin traducción al español) marca un punto de inflexión y permite ver cómo la lingüística –entendida “tradicionalmente” como la disciplina que describe y explica las estructuras formales de las diferentes lenguas–- puede explicar también las estrategias que los hablantes utilizan, justamente, para tratar o no de evitar ser prejuiciosos en las situaciones cotidianas en la que les toca interactuar. Estas estrategias no son, por supuesto, individuales sino que forman parte de los diferentes grupos que forman una sociedad. Ahí aparece otro elemento central: la influencia y la responsabilidad de los medios masivos de comunicación en conformar y difundir los prejuicios de esas sociedades de las que ellos forman parte y, además, permiten conformar.

A finales del 2007, la editorial Gedisa publicó un volumen coordinado por Van Dijk en el que se enfoca el problema del racismo en el discurso con especial atención a los países de América latina cuyo título es Racismo y discurso en América latina. El libro está compuesto por una introducción a cargo del compilador y estudios de casos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Guatemala, México, Perú y Venezuela. No es éste el lugar de hacer una evaluación crítica del libro. Sí de mencionar que todos los capítulos siguen las líneas generales de lo que Van Dijk propone y que puede actualmente ubicarse dentro de lo que se denomina Análisis Crítico del Discurso (ACD). ¿Qué debe entenderse por ACD? Puede caracterizarse como un análisis de los discursos que circulan socialmente acentuando la adopción de una posición “crítica”. Esto supone denunciar cómo el discurso es utilizado por los diferentes “centros de poder” para manipular a las diferentes sociedades. Nuevamente los medios ocupan un lugar central: poder y manipulación no son dos características que les son ajenas.

-En su libro Racismo y discurso en América latina el discurso aparece como un mecanismo privilegiado de reproducción del racismo. Algo similar sucede con otros fenómenos como el prejuicio y la discriminación. ¿Cómo caracterizaría y diferenciaría racismo de discriminación y prejuicio? y ¿cómo caracterizaría el discurso en relación con ellos?

-Racismo, discriminación y prejuicio son nociones relacionadas dentro de una teoría general del racismo como un sistema social de dominación racial-étnica. En otras palabras, racismo –como sexismo– es un sistema de poder. Ese sistema del racismo está compuesto por dos sistemas: uno de prácticas sociales racistas, que llamamos discriminación, y otro, un sistema sociocognitivo que llamamos prejuicios, más específicamente ideologías racistas. Esas ideologías racistas son la base de las prácticas de discriminación, y se usan también para su legitimación. El discurso tiene un rol fundamental en ese sistema del racismo. Por un lado es una práctica social como las demás y, por lo tanto, se puede discriminar con el discurso. Por otro lado, es la práctica social con la cual aprendemos y reproducimos las ideologías racistas. En ese sentido el discurso es como una interfaz entre discriminación e prejuicios. Por cierto, a menudo la noción de prejuicio en la psicología social se define como una actitud racista (o sexista, etc.) personal, pero es importante enfatizar que prejuicios son esencialmente sociales, compartidos por los miembros de un grupo ideológico.

-Si el racismo, como usted sostiene, no es innato sino que es un proceso de adquisición ideológica que se aprende socialmente, es decir, en la familia, en la escuela, en el trabajo, en los medios y en la interacción cotidiana en sociedades multiétnicas, ¿podría explicarnos cómo se lleva a cabo y si hay posibilidades de limitar su adquisición o, directamente, de no adquirirlo?

-Felizmente no solamente aprendemos ideologías racistas, sino también otras ideologías, más positivas, como ideologías basadas sobre valores de igualdad y de justicia. El antirracismo y el feminismo son ejemplos de esta clase de ideologías críticas en relación con las ideologías de dominación. En una sociedad de dominación europea (“blanca”), como en Europa, en Argentina y en grandes partes de América latina, la ideología y las prácticas racistas han sido dominantes durante siglos. Se necesita mucho tiempo para “des-aprender” esas ideologías y prácticas.

-Usted considera que las posibilidades de hacer un planteo crítico de este tema en los medios, en los circuitos académicos y políticos es limitada. Sin embargo, creo que el racismo, como otras prácticas discriminatorias, tiene un espacio y se lo discute con cierta frecuencia. Ahora bien, me parece que el modo en que esta discusión se lleva a cabo neutraliza la posibilidad de cambios efectivos. ¿Hasta que punto la lógica del discurso de los medios, de los políticos y del discurso académico no es “gatopardista”, es decir, actúa impidiendo cambios efectivos a pesar de aparentar que las cosas deben cambiarse?

-Es cierto, se habla sobre racismo en los medios de comunicación. Pero ese discurso en general no es sobre “nuestro” racismo, el racismo cotidiano en las instituciones, organizaciones y grupos dominantes, sino del racismo más marginal, de extrema derecha, el racismo violento de skinheads, de Le Pen en Francia o de Haider en Austria, para citar ejemplos representativos. El racismo cotidiano de “nuestras” instituciones se manifiesta de muchas maneras, como la falta de minorías en el gobierno, el parlamento, en la prensa, en la universidad o la Justicia, y por el poco interés en las instituciones y sus discursos en ese racismo. Por ejemplo, en los miles de artículos de periódico que analicé durante años, casi nunca encontré un artículo sobre racismo en la prensa, a pesar del hecho de que todas las investigaciones muestran que los medios de comunicación son parte del problema del racismo, pero todavía no de su solución. También en la prensa de izquierda, tal vez no explícitamente racista, hay más interés en el tema de la inmigración como invasión, como problema, que en el racismo en el país, un racismo del que miles y miles de inmigrantes y minorías son las víctimas, cada día. Lo mismo sucede en los libros de texto, que hablan muy poco sobre “nuestro racismo” hoy en día, y sí hablan, en cambio, de racismo en relación con fenómenos del pasado, como la esclavitud, o en otros países, como el apartheid en Sudáfrica o la Segregación Racial en EE.UU. Algo similar sucede en la política: los gobiernos en Europa (y en Argentina) están más preocupados con la inmigración “ilegal” que con el auge del racismo en Europa. El racismo ha sido fatal para millones de personas en el mundo. Ejemplos evidentes son la esclavitud, el colonialismo, el Holocausto. La inmigración y la diversidad cultural, en cambio –muchos informes así lo demuestran– solamente contribuyen positivamente al desarrollo económico, social y cultura de los países. El problema fundamental de nuestro racismo, el racismo de las élites blancas, es su negación. Pero el criterio –si hay racismo o no– obviamente no es el criterio del grupo dominante, sino el del grupo dominado. Por lo tanto, sus experiencias y testimonios son fundamentales para establecer si hay racismo o no.

-Cuando tiene que caracterizar el discurso racista señala que es complejo y sutil y que se basa en enfatizar los rasgos positivos del “nosotros” y los rasgos negativos del “ellos” y, a la inversa, en no poner énfasis en los rasgos positivos del “nosotros” y del “ellos”. ¿Cómo evalúa que un esquema basado en una oposición tan sencilla como operativa permite explicar e interpretar la sutileza y complejidad de un discurso tan problemático como el racista?

-Obviamente esa polarización es una estrategia muy general, que tiene muchas manifestaciones más específicas, como es el caso de la distinción social entre grupos dominantes y grupos dominados. La polarización entre endogrupo (nosotros) y exogrupo (ellos) es fundamental en las ideologías que son la base de nuestras actitudes sociales y en los modelos personales sobre eventos con otra gente. Pero, primero, las actitudes pueden ser muy variadas, como una actitud racista sobre inmigración (definida como invasión) o sobre la integración cultural de inmigrantes o minorías. Segundo, al nivel del discurso, la polarización básica se puede manifestar en una gama muy diferente de propiedades del discurso, como los temas, los titulares, metáforas, argumentación, hipérboles, eufemismos o las palabras que usamos, entre muchas otras. De la misma manera, hay múltiples prácticas sociales del racismo cotidiano, como tratar a “ellos” en los medios, en el trabajo, en las tiendas, en las oficinas, etcétera. Todas prácticas muy variables, pero basadas sobre la distinción fundamental entre “nosotros” como “buenos”, y “ellos” como “malos (o por lo menos diferentes)”.

8.1.08

La mirada de Seymour Menton

Escribe
Héctor González

Si hay un crítico sajón de la literatura latinoamericana es Seymour Menton. Su antología El cuento hispanoamericano es casi un libro de texto. A sus ochenta años el estudioso estadounidense publica La novela colombiana. Planetas y satélites (Fondo de Cultura Económica), donde hace un periplo a través de los mayores narradores del país sudamericano. Menton asegura leer hoy menos, aunque todavía es capaz de devorar tres o cuatro títulos en una semana. Con la cantidad de novelas que se imprimen hoy es imposible leerlas todas. Sólo leo las que me recomiendan o llegan precedidas de determinada fama, advierte. En su español casi perfecto habla con cautela mientras la profundidad de su mirada escondida por gruesos anteojos se pierde en algún punto, que tal vez en su imaginario sea el de alguna página de un buen libro.

-¿Qué tipo de relación ve entre los autores jóvenes y los tutores del realismo mágico?

-Todas las generaciones literarias quieren sublevarse contra los padres. Incluso, el crítico uruguayo Emilio Rodríguez publicó un libro llamado Los parricidas, sobre los jovenes escritores argentinos que se están sublevando contra Borges. Con García Márquez sucede algo parecido. Los jóvenes ya no quieren escribir realismo mágico, aunque envidian a García Márquez y tratan de buscar nuevos temas y maneras de narrar, pero en general no han sobresalido. No creo que García Márquez esté enterrado, sigue escribiendo. Noticias de un secuestro, una de sus últimas obras es excelente, lo mismo sucede con sus memorias. En ese sentido autores como Carlos Fuentes, Vargas Llosa y García Márquez siguen vigentes.

-Mi favorito es Vargas Llosa...

-Es una cuestión de opinión. Los tres han escrito muchas novelas, probablemente el que menos ha publicado es García Márquez, aunque sin duda ha escrito la mejor que es Cien años de soledad. De Vargas Llosa creo que su mejor obra es La guerra del fin del mundo. De Fuentes la que más me gusta es La muerte de Artemio Cruz. No podría decir que Vargas Llosa es el mejor. Su última novela, Las travesuras de la niña mala, me gustó, pero no me parece una obra maestra.

-De acuerdo, pero quizá tomando el último libro de Vargas Llosa, y el último de Carlos Fuentes, siento que en el mexicano se da un desfase en el lenguaje, por momentos pone a los jóvenes de hoy hablando como los jóvenes de hace veinte años. Probablemente Vargas Llosa no ha escrito la mejor obra, pero quizá sí sea el más consistente...

-Es probable que con Fuentes suceda eso y quizá Vargas Llosa sea el más vigoroso, también es el más joven.

(La entrevista completa se puede leer en la revista Vértigo,
México, 6 de enero de 2008)

21.10.07

Lo que Saramago escribe

Hace poco, desde su refugio en la isla de Lanzarote, España, muy cerca de una serie de homenajes por sus 85 años y los 25 de su Memorial del convento, el célebre escritor portugués José Saramago respondió a las preguntas de la periodista Patricia Kolesnicov, del suplemento Ñ, del diario argentino Clarín, sobre las relaciones entre el mercado, la informática y la literatura, el futuro de la novela y lo que él está escribiendo. El Premio Nobel de Literatura y jurado del Premio Clarín de Novela, dijo, entre otras cosas importantes, que la narrativa no debe escuchar al mercado y que preguntarse sobre la utilidad de la ficción es no entender nada del asunto. Así, en una parte de la entrevista, Saramago dice: “Hay que tener cuidado con las ideas hechas. Por ejemplo: que el mercado condiciona al autor. No es cierto. Puede el mercado manifestar una preferencia por ciertos tipos de libros, de 'modas', pero eso no obliga a ningún autor a seguir ese camino. Estamos creando una gran confusión: imaginar que los autores son iguales entre sí. Nos ocupamos de tópicos remanidos y no estudiamos la realidad. Y olvidamos demasiadas veces que las preguntas no son inocentes. Me molesta hablar de literatura y mercado. La literatura es la creación y no importa qué montaje se haga en torno a ella. Hay negocios, hay literatura. Y personas que leen para entender y personas que leen porque siguen campañas. Y personas que no leen. Lo importante, me parece, es no dejarnos llevar por estas cuestiones que desde luego a mí, como escritor, me son ajenas”.

Saramago habló también sobre la novela que viene escribiendo allá en Lanzarote, con su vista africana a un océano Atlántico intenso como un cielo sin luna. “Sabemos –tal como cuenta Patricia Kolesnicov- su título: Se llamará El viaje del Elefante. Sabemos que sobre esa tabla que tiene por escritorio, ordenadas, prolijitas a un lado de su impresora, ya hay unas 50 páginas. Sabemos que la novela está basada en un hecho real, ocurrido en la época de Maximiliano de Austria, que nació en Viena, fue nombrado emperador de México en 1864 y fue fusilado en 1867. Sabemos también que la novela en la que está inmerso Saramago ahora, ahora mismo, está llena de ironía, de sarcasmo y de compasión. Que es una metáfora, dicen buenas fuentes, sobre los pobres diablos que somos los seres humanos. Sabemos que postulará, el autor del conmovedor Ensayo sobre la ceguera, que el destino que nos damos los humanos es estúpido, cuando podríamos alcanzar algo más que el ridículo. Que dirá que es ridículo o patético que nos pasemos la vida corriendo, trabajando, criando hijos, para acabar pobres, además de viejos y de olvidados. No habla de la vejez, nadie se atreva a hacer interpretaciones al vuelo y creer que porque está a punto de cumplir los 85 -el 16 de noviembre- José Saramago escribe sobre la vejez”.

“El tema de la novela que viene -agrega finalmente Patricia Kolesnicov-, desliza nuestra buena fuente, es la carrera hacia la nada que, según el punto de vista del escritor, parece llevar la humanidad. Una novela de ideas. Como lo fue Memorial del convento, la gran obra que está cumpliendo los 25 años y que lo tendrá de festejo en festejo en España y en Portugal, a mediados de noviembre”.