22.11.07

El Perú de los años diez

Escribe
José R. Deustua


Mientras que en Cuba a fines del siglo XIX, en palabras de Luis A. Pérez hijo, una «amalgama social» produjo una insurrección para expulsar a España y eliminar a la burguesía terrateniente criolla y en México una extensa revolución agraria compuesta de facciones tuvo lugar varios años después, en el Perú de los años diez también se estaba tramando una era de «revolución social agraria», con un enérgico llamado a «la redención social del indio» (o de los pueblos indígenas, en el vocabulario políticamente correcto actual). Este es el foco del nuevo libro de Carlos Arroyo Reyes, Nuestros años diez. La Asociación Pro-Indígena, el levantamiento de Rumi Maqui y el incaísmo modernista (Buenos Aires, Libros en Red, 2005), que enfoca tres aspectos de él: (1) la organización y el desarrollo de la Asociación Pro-Indígena, con especial atención en el rol de Pedro S. Zulen; (2) la sublevación indígena encabezada por Rumi Maqui Ccori Zoncco; y (3) los esfuerzos de Abraham Valdelomar para desarrollar una forma de «incaísmo modernista». El libro evita la jerga barroca de mucha investigación postmodernista y, en cambio, presenta una prosa que es clara, directa y, en algunos pasajes, muy elegante.

Arroyo Reyes, periodista peruano residente en Suecia, estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad de San Marcos; el libro refleja su trayectoria. Nuestros años diez no se basa en la investigación de archivos o incontables documentos primarios sino preponderantemente en lecturas de El Deber Pro-Indígena, la publicación periódica de la Asociación Pro-Indígena, así como en fuentes secundarias. Es así que se lee como una biografía institucional de la Asociación Pro-Indígena, una biografía personal de determinados personajes históricos vinculados a la asociación, y un estudio literario de las corrientes intelectuales y culturales en el Perú de la década de 1910: el indigenismo temprano, el modernismo, el incaísmo, y todo lo demás. En referencia a la búsqueda del incaísmo del propio Valdelomar, el autor se refiere también a la investigación de Leandro Alviña sobre la música incaica, a la composición de la ópera Ollanta de José María Valle Riestra (basado en Ollantay, drama en lengua quechua de fines del siglo dieciocho) y al trabajo de Daniel Alomía Robles sobre ópera y canto. Arroyo Reyes ubica el interés de Valdelomar por el incaísmo precisamente en 1910 cuando fue a ver la ópera Illa Cori (Corazón de Luna).

El detallado análisis y la narrativa de los sucesos por parte del autor y las interconexiones entre los músicos, escritores, intelectuales y activistas dan lugar a preguntas y problemas generales que, desafortunadamente, no son exploradas. Por ejemplo, el libro señala claras líneas de comunicación entre anarquismo e indigenismo, indigenismo y socialismo, entre el reformismo de 1908-9 (durante la primera crisis del Civilismo) y lo que devino más desarrollado durante la década de 1910. En una conferencia en 1918, patrocinada por la Asociación Obrera en Jauja, Zulen (quien estudió Filosofía y Psicología en la Universidad de Harvard) propuso el socialismo como una solución a los problemas sociales de los trabajadores, artesanos y campesinos. Esto sugiere los múltiples orígenes del socialismo en Perú, que es un ángulo que ha recibido poca atención ya que la mayoría de los estudios se han focalizado casi exclusivamente en José Carlos Mariátegui.

Cuando miramos a la delegación peruana que asistió al Primer Congreso Internacional de la Mujer, realizado en Buenos Aires en 1910, también podemos ver las conexiones entre el indigenismo y el feminismo: Dora Mayer, la principal delegada peruana, fue una importante dirigente dentro de la Asociación Pro-Indígena.

Arroyo Reyes también da menos importancia al papel de los intelectuales de la clase alta, como Óscar Miró Quesada, Víctor Andrés Belaúnde y José de la Riva Agüero, en las actividades de la Asociación Pro-Indígena y no presta mucha atención al reformismo de una generación más joven dentro de la oligarquía peruana. El libro no menciona, por ejemplo, la fluida comunicación entre Riva Agüero y Luis E. Valcárcel. Lamentablemente, los violentos sueños juveniles de esta generación de intelectuales conservadores y elitistas prácticamente desaparecieron en la década de 1920, cuando Riva Agüero y otros, para reforzar los valores católicos y tradicionales, siguieron a Mussolini y el fascismo italiano y abandonaron su anterior identificación con la reforma social y al «rejuvenecimiento» del Perú.

La presentación mayormente narrativa que Arroyo Reyes hace de la rebelión de Rumi Maqui Ccori Zoncco (Puño de Piedra, Corazón de Oro, en quechua) y el bosquejo biográfico sobre Teodomiro Gutiérrez Cueva (Rumi Maqui) repite investigaciones anteriores y se basa fuertemente en los dos trabajos de Augusto Ramos Zambrano sobre el indigenismo de Puno y los movimientos campesinos en Azángaro y Ezequiel Urviola. El autor hace una mención breve de los movimientos «milenarios» andinos, todavía dentro del marco de los estudios de Alberto Flores Galindo y Manuel Burga acerca de la criticada idea de una utopía andina. En esta presentación, lo más impresionante es la brutal represión que los grandes terratenientes y gamonales organizaron contra los rebeldes, tanto durante como después. Cientos de campesinos indígenas andinos fueron cazados y asesinados por los ejércitos privados armados de los terratenientes (compuestos ellos mismos por campesinos). Soratira fue saqueada e incendiada y el dirigente indígena Eugenio Chino Apaza fue asesinado sin remordimiento, en tanto que Turpo, un importante dirigente, fue atado a dos caballos y arrastrado por el suelo a lo largo de dos millas, de tal manera que «fragmentos de su cabeza y de sus intestinos quedaron pegados a las rocas». Esto trae al recuerdo la Guatemala de las décadas de 1970 y 1980 y los horrores de la represión que los militares guatemaltecos, con el consentimiento del gobierno norteamericano, llevaron a cabo contra los campesinos mayas.

El libro de Arroyo Reyes entrega suficiente información como para dar sostén a un importante argumento que no alcanza a elaborar. Desde 1907, los movimientos de la reforma universitaria han puesto a los estudiantes universitarios peruanos (particularmente en la Universidad de San Agustín pero posteriormente en Cuzco y Lima) en condiciones de construir instituciones más democráticas, mientras que la tradición universitaria autoritaria en países como los Estados Unidos ha excluido tanto a estudiantes como a docentes de la toma real de decisiones y, en cambio, ha mantenido el poder en manos de los administradores, más aún ahora que antes. En el Perú, como en Argentina, los estudiantes desarrollaron derechos de cogobierno con docentes y administradores, y un tercio del Consejo Superior universitario en la mayoría de las universidades ha estado y está compuesto por representantes estudiantiles. La participación de estudiantes de clase media en el movimiento de la reforma universitaria en Perú interactuó con el indigenismo y la Asociación Pro-Indígena, la rebelión campesina en Puno comandada por el oficial de ejército y reformador de gobierno Teodomiro Gutiérrez Cueva «Rumi Maqui», y las obras literarias del autor cosmopolita Abraham Valdelomar reflejaron la búsqueda de un Inca modernista.

(Publicado originalmente en inglés en la revista Hispanic American Historical Review, Volumen 87, N° 1, febrero de 2007, págs. 203-205)

19.11.07

Los apremios del poeta Eguren

Viendo sus amigos que [José María] Eguren se debatía en la pobreza, y conociendo la invencible delicadeza del poeta, imaginaron un medio para ayudarlo económicamente. Isajara [Isabel Ramos Bodero] no quiere que este aspecto llegue a las letras de molde pero el cronista, seguro de que con ello no se hace daño a nadie, ni a la memoria del poeta ni a la reputación de los que fueron verdaderos amigos suyos, no puede vencer esa indiscreción que es superior a la promesa, por el hecho de llevar en sí rasgos positivos. Dos o tres amigos convinieron en decirle a Eguren que sus acuarelas habían gustado muchísimo a un señor que solía hacer viajes frecuentes a Nueva York, quien había solicitado algunas para exhibirlas o venderlas en aquella metrópoli. Cuando Eguren escuchó de boca de Isajara tan excelente noticia, permaneció confuso e incrédulo, sobre todo al saber de que sus acuarelas iban a ser compradas al contado. ¡Todo había pensado Eguren, menos que sus pinturas podían ser materia de especulación artística y económica en Nueva York! Mas como las seguridades que se le dieron fueron tan concretas, el ingenio socarrón jamás sospechó que otros le iban a sacarronear generosísimamente. Y se puso a trabajar. Esto ocurrió allá por los años 30 o 32, antes de que sobre el espíritu del poeta cayera una tremenda desilusión que había de paralizarlo posteriormente, y hasta el fin, en casi todas sus actividades aleatorias, y aún en las que se relacionaban con su poesía misma. Solía llevar el poeta a casa de sus amigos sus pequeñas acuarelas debajo de las cuales firmaba con Joesem, por las que les pagaban cantidades que le permitían cubrir las más imperiosas necesidades de su casa, porque Eguren tenía dos o más personas por quienes responder. Estas transacciones se llevaban a cabo con discreción y regularidad, pues el señor de Nueva York venía a Lima con cierta periodicidad. Como todo artista, Eguren era susceptible a las caricias de la Fama, quizás si más todavía que a las de Creso. La inocente y generosa comedia se desenvolvía sin tropiezos, para alegría de unos y otros, porque todos recibían contento con la trama. Mas un día, Enrique Bustamante y Ballivián, íntimo amigo y admirador de Eguren, al descubrir lo que se desarrollaba detrás de la tramoya, le relevó a su amigo el juego."¿Pero José María —le dijo—, como crees que tus acuarelas pueden ser exhibidas en Nueva York? … ¡Estas son cosas de Isabelita!". Eguren se quedó de una pieza y sin esperar más fuese volando a la Casa Columbia. Al saber Isajara el motivo de la visita de Eguren, se quedó a su vez de una pieza, sobre todo al tener conciencia de que la revelación hecha por Enrique tenía autoridad suprema. Pero Isajara reaccionó rapidísima e inteligentemente. "¡Este Enrique es de lo más curioso! ¡Qué cosas las que quiere hacerte consentir él! Y para que te convenzas, te voy a presentar al señor Durán que es la persona que se interesa por tus acuarelas, y que debe llegar uno de estos días". Y en efecto, llegó el señor Durán, a quien hubo que confiarle el sentido de la comedia, recomendándole que se mostrara lo más parco en palabras porque Eguren era sutil. Tenía el pálpito de los inocentes. Y Durán desempeño su papel, a maravilla, como un verdadero "marchand de tableaux". Ese fue el acto más conmovedor de la comedia, en el que el personaje principal recupera la fe perdida, no sin antes haber caminado por el borde de un precipicio.

(Ernesto More: Huellas Humanas,
Lima, Editorial, San Marcos, 1954, págs. 115-117)

17.11.07

Encuentro de escritores peruanos

VI ENCUENTRO NACIONAL DE ESCRITORES MANUEL BAQUERIZO

Lima, 21 al 24 de Noviembre del 2007
Local: Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(Refectorio 2 y Sala de Recepciones)

Miércoles 21 de noviembre

10:00-19:00: Inscripción ininterrumpida de participantes
19:00: Inauguración del VI Encuentro

Programa

1-Intervención de Jorge Luis Roncal,
Presidente del comité directivo Nacional del Gremio de Escritores.
2-Intervención en representación de Federico García,
Director del Centro cultural de la UNMSM.
3-Intermedio musical. Recital de guitarra peruana.
4-Inauguración del Encuentro por parte de dos miembros del Grupo Narración:
Intervención de Roberto Reyes Tarazona y Oswaldo Reynoso.
5-Final de fiesta: Sikuri del Conjunto Folklórico de la Asociación Brisas del Titicaca.

Jueves 22 de noviembre


MESA 1
LITERATURA, IDENTIDAD Y CULTURA POPULAR
(9:45-11:30) Sala de Recepciones

Martín Fierro Zapata
Técnicas y estrategias en el desarrollo de la oralidad literaria

Danilo Sanchez Lihon
Literatura e identidad

Jorge Flores Aybar
El rol de la literatura en la construcción de nacionalidades

Arturo Caballero
La democracia liberal, el “arequipazo” y el rol de los intelectuales en el Perú

Rosa Carrasco
Literatura, identidad y cultura popular

Jorge Luis Roncal
Vida y milagros del libro en el Perú

Feliciano Padilla
Enfoque cultural de la literatura peruana

Javier Garvich
Canon literario, consumidores e imaginario popular. Mapa de los lectores peruanos

MESA 2
LITERATURA, POLÍTICA Y DERECHOS HUMANOS
(11:45-13:30) Sala de Recepciones

Carlos Valencia
Poesía antes del atentado a las Torres Gemelas

Nueva Crónica
La narrativa de la guerra. Apuntes iniciales

Rosa Carbonell
Literatura marginal. Una aproximación a la obra de Elena Iparraguirre

Francisco León
Historia de la literatura política en el Perú: El Sexto

Mary Soto
Prometeo, el fuego que resiste y alienta. Resistencias poético-culturales al poder hegemónico

Gonzalo Portals
La cárcel como ámbito letrado

MESA 3A
REVISIÓN CRÍTICA DE LA LITERATURA PERUANA CONTEMPORÁNEA
(9:45- 11:30) Refectorio 2

Juan Luis Cáceres Monroy
Característica de la narrativa andina

Javier Morales Mena
Hospitalidad para el duelo y la memoria. Sobre la poesía de Juan Ojeda

Néstor Espinoza
Literatura andina: Una visión desde dentro
Raúl Jurado
Del indigenismo al bricherismo

Alex Morillo
Revisión de las categorías de la crítica literaria: Subdesarrollada, híbrida, periférica

MESA 3B
REVISIÓN CRÍTICA DE LA LITERATURA CONTEMPORÁNEA
(11:45-13:30) Refectorio 2

Movimiento de Escritores clasistas (MEC)
Pertinencia del concepto de generación en los estudios literarios

Moisés Sánchez Franco
La representación del sujeto juvenil drogado en el relato “En el carretón” de Clemente Palma

Eliana Pérez Orozco
La narrativa andina y Rosa cuchillo de Oscar Colchado Lucio

Jose Luis Ayala
Defensa de la cronivela

Dorian Espezúa
De pontífices y santones en la crítica literaria peruana

Viernes 23 de noviembre

MESA 4 A
MODERNIDAD, RETOS Y DESAFÍOS DE LAS LITERATURAS REGIONALES EN EL PERÚ
(9:45-11:30) Sala de Recepciones

José Paniagua Núñez
La poesía puneña en la literatura peruana

Rolando Mandujano
Literatura Yanesha

Helmer Ttutos
Poesía Yanesha en Villarrica

Samuel Cavero
El gran mosaico ayacuchano

Diomedes Morales Salazar
El soneto contumacino

Carlos Sánchez
Tendencias en la literatura del Sur

MESA 4 B
MODERNIDAD, RETOS Y DESAFÍOS EN LAS LITERATURAS REGIONALES EN EL PERÚ
(11:45-13:30) Sala de Recepciones

Armando Arteaga
Florencio de la Sierra y el indigenismo poético piurano

Ricardo Ayllón
Validez de las literaturas regionales: El caso de Chimbote

Bernardo Rafael Álvarez
Cultura de Pallasca: de Diego María a Santos Villa, una historia de metáforas y acordes

Alejandro Melgar
Producción literaria y cultural de Coracora-Parinacochas. Una aproximación

Ricardo Virhuez
La literatura huanuqueña contemporánea

MESA 5
LITERATURA ESCRITA POR MUJERES Y LITERATURA INFANTIL Y JUVENIL
(9:45-12:00) Refectorio 2

Henry Rivas
Feminismo y feminismos

Ana María Intili
Una aproximación a la narrativa de Zelideth Chávez

Tito Cáceres
Entre la escritora y la neblina: Flora Tristán

Zelideth Chávez
El mundo andino en Ximena de dos Caminos de Laura Riesco

Oscar Enrique Espinar La Torre
La motivación histórica en la literatura infantil y juvenil

Blanca Guardia Morales
Olvido de la literatura para jóvenes

Gladys Flores
¿Podemos saber lo que significa la literatura para niños?

Gonzalo Espino
Texto escolar y literatura

Berta Luna Revoredo
Literatura infantil y educación

MESA 6
LITERATURA AFROPERUANA: AFIRMACIONES Y APROXIMACIONES
(12:15- 13:45) Refectorio 2

Milagros Carazas
Voces afroperuanas: Testimonios e identidad

Eliana Vázquez Colichón
Apuntes para un panorama de la poesía afroperuana contemporánea

Mbare Ngom
Un discurso emergente en la literatura transafricana en el Perú

Rosa María Bedoya
Medios de comunicación e imaginario afroperuano

JORNADAS VESPERTINAS

-Los días jueves 22 y viernes 23 tendremos presentaciones de libros (15:30-17:45) y lecturas de poesía y narrativa hecha por sus autores (18:00-19:45).
-Más de cuarenta presentaciones de libros, revistas y plaquetas.
-Casi setenta poetas y narradores recitando su obra

ACTOS ESTELARES

Jueves 22: 20:00
Sala de Recepciones
Marco Martos recita su poesía

Acto cultural: Noche de Decimistas

Viernes 23 20:00
Sala de Recepciones
Conferencia magistral de Feliciano Padilla sobre la evolución actual de la literatura peruana

Acto cultural: Noche Afroperuana de literatura y música.

Sábado 24 de noviembre

JORNADA FINAL

9:30 POR UNA LITERATURA DEMOCRÁTICA. HOMENAJES

Cien años de Julián Huanay
Miguel Arribasplata y Jorge Luis Roncal

Sobre Luís Estuardo Núñez
Cesar Angeles Caballero

Vigencia de Mario Baquerizo
Carlos Eduardo Zavaleta

11:30 Plenaria del Encuentro

-Presentación de la memoria anual del Gremio de Escritores del Perú (GEP)
-Elección del nuevo Comité Directivo Nacional del GEP
-Presentación del informe general del Comité Organizador del VI Encuentro.
-Candidaturas y elección de la sede del próximo Encuentro Baquerizo

13:30 Clausura del evento y almuerzo de confraternidad

15.11.07

Mariátegui en clave musical

En el libro Mariátegui y la música de su tiempo: Cuatro ensayos históricos sobre la influencia musical en el Amauta (Lima, Editorial San Marcos, 2007), Ernesto Toledo Brückmann analiza el acercamiento de José Carlos Mariátegui (1894-1930) hacia las manifestaciones musicales de su época, rompiendo con la sobrevaloración y mitificación de su imagen.

“Aficiones musicales en su ‘edad de piedra’” titula el primer ensayo de este original libro, que hace un paralelo entre el contexto político en su adolescencia y la vorágine musical en la Lima de inicios del siglo XX, donde los ritmos europeos atraían a un Juan Croniqueur testigo de zarzuelas, operetas, valses vieneses y un acervo nacional poco valorado.

En “Experiencia musical en Europa” veremos que el arte contribuyó al desarrollo de su sensibilidad, pero también que la música no estuvo entre sus prioridades; en medio de la complejidad coyuntural del viejo continente, Italia y Francia moldearán sus sentidos musicales y la Alemania de Richard Wagner definirá finalmente su carácter.

La consolidación del indigenismo musical se ve plasmada en “La música en la revista 'Amauta'”, que analiza todo los escritos musicales de Mariátegui y los intelectuales que intervinieron en la mencionada publicación. Adjuntamos la relación de discos pertenecientes al Amauta y que evidencia sus preferencias musicales.

Finalmente, “El criollismo musical de Mariátegui” descubrirá que la cultura musical criolla no estuvo entre sus prioridades. Analizaremos sus encuentros con Felipe Pinglo Alva, que cantó a los personajes marginados de la sociedad, contemporánea al Amauta.

También se analiza cronológicamente, artículos periodísticos que mencionan total o parcialmente a artistas, canciones y ritmos del momento. Al final del libro se adjunta bibliografía, glosario con terminologías, gentilicios y referencias geográficas utilizadas, así como una tabla cronológica comparativa que hace un paralelo, entre su vida y los principales acontecimientos musicales ocurridos en el Perú y el mundo.

Finalmente, será el lector quien asuma si el profundo amor de Mariátegui al Perú se vio reflejado en la valoración de la música nacional, si su condición de marxista influenció en su afición, si su impedimento físico condicionó sus gustos artísticos y si el calificativo de eurocentrista, dado por sus principales críticos, tuvo argumento.

14.11.07

Alberto Flores Galindo en la BNP

Un homenaje, que incluye la proyección de un documental sobre su trayectoria académica, recibirá el historiador y pensador peruano Alberto Flores Galindo en el marco del coloquio “Lo cholo en el Perú” a realizarse en el auditorio de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), Av. De la Poesía 160, San Borja.

El evento, se iniciará el jueves 15, a las 19:00 horas, con la mesa “El amigo, el estudiante y ciudadano: Alberto Flores Galindo”. La socióloga Marfil Francke, el comunicador José María Salcedo, el historiador Antonio Zapata y el dibujante Juan Acevedo, contarán sus experiencias personales con Galindo en la década del 70. Este mismo día se inaugurará una exposición fotográfica, bibliográfica y de objetos personales del desaparecido intelectual.

El homenaje continuará el martes 20, a las 19:00 horas, con el tema “Buscando un Inca: el legado de Tito Flores Galindo”. Los sociólogos Manuel Burga y Rafael Tapia, así como el filósofo José Carlos Ballón y el psicoanalista Max Hernández, analizarán la importancia de Buscando un Inca, uno de los textos cumbres de Flores Galindo, publicado en 1986 y cuyo quinto volumen de la colección acaba de editarse.

Finalmente, el martes 27 en la Sala de Usos Múltiples (SUM), a las 19:00, el crítico de arte y cofundador de Sur Casa de Estudios del Socialismo, Gustavo Buntinx, el sociólogo Gonzalo Portocarrero, la antropóloga Cecilia Rivera y el historiador doctor José Ignacio López Soria formarán la mesa “Editorial Sur / proyecto autogestionario”. En esa mesa se reflexionará sobre la importancia de dicho proyecto editorial fundado hace décadas por Flores Galindo.

Como eventos complementarios, en la Sala de Usos Múltiples de la BNP, el viernes 16 de noviembre se realizará el conversatorio “Narrativa de la violencia”, donde los escritores Félix Huamán Roberto Reyes Tarazona, Julián Pérez y Zein Zorrilla, y el crítico Victor Quiroz reflexionarán sobre la literatura de la guerra interna, sus estilos y propuestas. El jueves 22, a las 19.00 horas sobre “Identidad y mestizaje en la plástica”, reflexionarán los estudiosos Ricardo Falla, Marco Ramos, Julio Mansilla, Luis Tokuda y César Ramos. Ellos debatirán sobre la nueva estética popular en el arte y su relación con la iconografía popular.

Como parte de este evento, el jueves 29 a las 19:00 se proyectará un video sobre la vida de Alberto Flores Galindo y un avance de la película Ashaninka, de José María Salcedo. Como cierre, el viernes 30 a las 19.00 hrs. se presentará el cortometraje A mi hermano (César Vallejo), y la película Good Bye Pachacútec, del director Federico Gabriel García.

13.11.07

Domingo Martínez Luján

Entre mil novecientos once y mil novecientos doce, La Opinión Nacional, el elegante diario de don Andrés Avelino Aramburú tenía sus oficinas y sus talleres en la calle del Correo, en la zona que hoy ocupa la sección apartados. Todavía no habían llegado a esos talleres los linotipos. Entiento que La Prensa y El Comercio ya los tenían. En La Opinión Nacional, el chivalete seguía siendo rey. Colaborábamos, regularmente Roberto Badhan, Abraham Valdelomar, Félix del Valle, yo y quizá alguien más que se me escapa. A mi cargo estaba la sección "Alrededor de la crónica". Domingo Martínez Luján era de los visitantes habituales; pero no era, no podía ser, colaborador regular. ¿Qué regularidad podía esperarse de Domingo? Pocas veces un hombre ha sido tan dura y trágicamente víctima de los filisteos y de los fariseos, como el pobre Domingo, quizá el primero de nuestros líricos románticos; más grande, sin duda, que ese tambor mayor que fue José Santos Chocano. Pero Chocano era un hombre y un aventurero. Un conocedor de la vida y todos sus recovecos. Domingo era niño, un colegial con vocación de eremita e ignoraba completamente las cosas del mundo. El alcohol lo aprisionó inexorablemente. Y cuando se dio cuenta de que las terribles garras del veneno ya no iban a soltarlo, se limitó a cantar esa alegre elegía que empieza diciendo: "mientras lloren las viñas, yo beberé sus lágrimas". Estos versos salvan a un poeta y consolidan una gloria y una fama. Domingo vivió y murió como un niño mendigo. Nadie supo lo que el Perú tenía mientras Domingo vivió. Nadie supo lo que el Perú había perdido cuando murió Domingo. Dejó una obra trunca y vaga en la que el genio es un relámpago. No le fueron conocidas la piedad y la ternura. Nadie se las brindó.

(Federico More: Andanzas,
Lima, Editorial Navarrete, 1989, pág. 52)

BRINDIS

(Poema de Domingo Martínez Luján)

Dame la lira,
esa que es anacreóntica que pasa;
pero que tiene distensión de nervios
que emiten notas que parecen almas;
dame esa lira
que cantar quiero y en mi vaso escancia
el vino rojo que parece sangre
y mientras canto y bebo, bebe y baila.

Venga la musa
a refrescar un cráneo con sus alas;
no la que en medio al popular tumulto
imita a Orfeo si su numen canta,
sino la musa de mirar lascivo,
de seno eréctil y flotante falda
que en el festín de los paganos dioses
aloja el néctar en las copas áureas.

Y viva el vino
que hace soñar con desnudeces de hadas;
con rostros de doncellas que suspiran
por mancebos que mueren sin besarlas;
y viva el vino porque el vino tiene
notas, latidos, pensamientos y alas...

Mientras lloren las viñas,
yo beberé sus lágrimas.

11.11.07

La regla de oro de Norman Mailer

Norman Mailer, su mujer, Norris Church Mailer, y el hijo de ambos, John Buffalo.

Tengo una regla inalterable para la escritura, y se la pasé a [mi hijo] John. Pase lo que pase, uno tiene que seguir escribiendo. Hay que hacer un pacto con el propio inconsciente, comprometiéndose a escribir todos los días. John ha encontrado su propia voz. Trabaja más rápido que yo, y ésa es la marca del buen dramaturgo. Yo he estado escribiendo durante 65 años, pero él me ha superado como dramaturgo y guionista cinematográfico. Yo tengo talento para el diálogo, pero el de John es enorme. Tiene oído para captar la manera en que habla la gente, así como hay gente que tiene oído para la música. Aprende rápido y no le interesan las críticas que puedan herir su vanidad. He sido muy duro con él. Casi todos los escritores, especialmente los jóvenes, son demasiado delicados y se resienten con las críticas. Pero con John nunca ha ocurrido eso.

El libro que escribimos juntos –The Big Empty [El gran vacío], un diálogo entre dos generaciones–, fue idea suya. Yo estaba en contra de escribirlo porque pensé que a la gente no le interesaría. No lo habría hecho de no estar tan cerca de John y tan cómodo trabajando con él. Yo corregí y él corrigió, pero yo era el que estaba al mando. Lo escribimos en Provincetown, en Cape Cod, un lugar que visité por primera vez hace 60 años. Ahora paso allí la mayoría del tiempo. El aire de Provincetown es mejor que el de Nueva York. A mi edad, uno empieza a tomar en cuenta la respiración.

El libro no cambiará la historia del mundo, pero hacerlo me gustó más de lo que pensaba. Mi generación vivió durante la Depresión y la Segunda Guerra Mundial. Fueron hitos en nuestras vidas que nos dieron cosas en común.

La generación de John carece de esos hitos, así que yo diría que vive con una extraña sensación de amenaza y una ansiedad constante. Someter a juicio a Saddam Hussein no es lo mismo que luchar contra Hitler.

El éxito que tuve a los 25 años es completamente opuesto al que John está experimentando ahora. Todavía no ha pasado por ese gran avance. Cuando se publicó mi primer libro, Los desnudos y los muertos, para mí fue como si hubiera salido disparado de un cañón. Mi vida cambió de un día para el otro. Estaba en París, en la Sorbona, con la que era mi esposa entonces, Beatrice, y con mi hermana. Fui a la oficina de American Express y leí el titular de un periódico que decía que mi libro era un best seller. Fue un enorme shock y algo maravilloso de ver. De cualquier manera me había convertido en una celebridad.

Todo lo que deseo para John es que su optimismo no se frustre. Soy suficientemente vanidoso como para no quedarme sin dormir por la posibilidad de que algún día la gente se refiera a mí como el padre de John Mailer, en vez de calificarlo a él como el hijo de Norman Mailer.

(Del artículo “Dialogo a dos voces”, publicado originalmente en La Nación,
Buenos Aires, 14 de enero de 2007)